Ovación
Lunes 06 de Junio de 2016

La edad de la madurez

Faravelli dice que creció desde su debut a los 17. La ilusión de jugar en la Lepra.

Lorenzo Faravelli deberá retornar al club del Parque después del préstamo a Gimnasia La Plata. Debutante con la rojinegra a los 17 años en 2011, hoy con 23, desconoce cuál será su futuro. Integrante de una familia en la que son "todos enfermos de Newell's" y autodefinido "como un hincha más", que mira todos los partidos de la Lepra, tiene una ilusión. "Poder afianzarme en la primera de Newell's es algo pendiente en mi carrera", dijo el volante creativo, que habló de lo que le costó debutar siendo tan joven y lo que maduró en este tiempo.

—Te fuiste a mitad de 2015, ¿cómo te fue en Gimnasia?

—Los primeros seis meses fueron complicados. Cuando no te toca jugar se hace difícil. Pero el segundo semestre cambió. Jugué muchos partidos y tuve mayor participación.

—¿Qué es lo que se pudo ver del Faravelli que prometía en las divisiones inferiores?

—Ese jugador tuvo que cambiar muchas cosas de su juego para hacerlo en primera, porque la forma de hacerlo es distinta, es mucho más friccionado. Pedro Troglio y después Gustavo Alfaro trataron de sumarle a mi juego un poco de lucha, de posicionamiento defensivo, de fricción. El fútbol así lo que requiere y sin todo eso no puedo hacerlo.

—¿Tenés la ilusión de permanecer en Newell's?

—Sí, lógico. Poder afianzarme en la primera de Newell's es algo pendiente en mi carrera. No lo pude hacer en las dos etapas que estuve en el club y tal vez esta sea la oportunidad, aunque no depende de mí dónde estaré jugando el semestre que viene.

—Te tocó debutar a los 17 años. Siendo tan joven, ¿es posible confundirse y pensar que ya está y que nada te puede detener?

—Es algo difícil. Hoy a los 23 años, a casi 5 años y medio de mi debut, me doy cuenta de un montón de cosas. Siempre le digo a mi familia y a mis amigos que no estaba preparado para jugar en primera. Fue muy apresurado, me llegó todo de golpe. Inconscientemente, el jugador que llega piensa que la primera es fácil, pero cuesta mucho mantenerse. Para mí fue muy difícil asimilar el hecho de tener la oportunidad de jugar en la primera, a los tres meses no estar ni en el plantel y dos meses después que me vuelvan a subir. Son altibajos normales en la carrera de un futbolista, pero a esa edad no lo terminás de entender. Hoy todo eso que pasé lo puedo usar de aprendizaje, pero en su momento fue difícil.

—¿Como asumiste las dos veces que te tuviste que ir?

—Cuando me fui a Unión Española (2013) lo tomé bien porque hablé con Alfredo Berti, al que conocía desde hacía mucho tiempo, y me fue sincero. Me dijo que tenía muchos jugadores en mi posición y que a mi edad era una buena oportunidad lo de Chile para poder jugar. Después, con Lucas Bernardi fue un poco más duro porque esperaba otra decisión. Pero traté de pensarlo como algo positivo, tener la chance de jugar como finalmente ocurrió. Creo que fue lo mejor para mí.

—De los últimos 30 años sos uno de que tiene mayor cantidad de partidos en la reserva rojinegra (82), pero que no lo hizo tanto en primera (26 encuentros, 6 de titular, y un gol), ¿pensás que debiste haber jugado más?

—Ojalá hubiese sido así. Los motivos pueden ser muchos, a lo mejor no estaba bien preparado. La realidad es que no tuve la oportunidad de jugar cinco partidos seguidos. Sin echar culpas a nadie, porque siempre me considero el primer responsable, creo que a los juveniles se les tiene que permitir jugar mal para que después lo hagan bien. Newell's es un club que últimamente no les dio muchas chances a los juveniles de mantenerse y eso se ve en los últimos planteles que tuvo.

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