Empleo
Domingo 07 de Agosto de 2016

La economía popular busca capear el temporal económico

Referentes de mercados populares dan cuenta de un cambio en los hábitos de consumo. Se priorizan los productos básicos y se reducen gastos superfluos.

La macroeconomía es como la cebolla, está compuesta por varias capas que la conforman. Una de ellas es la economía popular, la que incide directamente en la actividad económica de los barrios. En los últimos meses, las decisiones de política económica generaron que se vean fuertemente impactadas, generando, inclusive, nuevos hábitos de consumo, además de alterar los índices de empleo.

La actividad económica en los barrios de Rosario se ve afectada por las políticas macroeconómicas adoptadas por el gobierno nacional de Mauricio Macri: tarifazos, pérdida de poder adquisitivo, inflación, paritarias con topes, apertura de importaciones, entre otras. Por estos motivos, el movimiento comercial (principal eslabón de la economía popular) tendió a readecuarse conforme a la crisis que se está atravesando.

Una buena mala noticia

El Mercado Popular, que funciona en el Centro Cultural La Toma (Tucumán al 1300), perteneciente a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep), es uno de los espacios donde productores de distintos puntos de la ciudad y de la provincia, comercializan productos de calidad y a bajo costo, como verduras, pastas, panificados, vinos, aceites, ofreciendo una alternativa a los bolsillos de los vecinos.

Además, se consolida como un termómetro social de las nuevas conductas de consumo.

"Nosotros no sufrimos merma en las ventas, sino que nos mantenemos estables. A diferencia de otros comercios, el nuestro sigue funcionando sin grandes inconvenientes en ese aspecto, pero es porque somos un receptáculo de quienes no acceden a los supermercados por ejemplo", afirmó el coordinador de Mercado Popular, Celsio Moliné y agregó: "Nosotros desde marzo a esta parte vimos crecer nuestras ventas, aunque se debe a que los clientes se fijan mucho más en qué llevan, si hay ofertas, promociones".

"A nuestro mercado ingresó en el primer semestre casi un 25% más de gente en comparación al mismo período del año anterior. Hoy nos visitan unas 400 personas por día", detalló Moliné, lo que denota que hay sectores medios y medios bajos que modificaron sus hábitos de consumo por una embrollada situación económica que los obliga a realizar compras de productos básicos en espacios "más populares".

Sin embargo, en La Toma no todo es color de rosa y los desmedidos incrementos en los servicios también les hacen ver la peor cara de la realidad. "Nosotros sufrimos mucho el tema del tarifazo, porque imaginate que hace unos meses se pagaban 5 mil pesos de electricidad y ahora la última factura fue más de 20 mil. Esta compleja situación es la que también nos cuentan los productores, a quienes se les hace realmente difícil sostenerse con aumentos del 400% en el caso del gas por ejemplo", culminó el coordinador de La Toma.

No es tropezón es caída

La feria Homero Manzi, ubicada en la zona sur de Rosario, es una de las más importantes y aglutina a más de 1.200 feriantes, que se organizan para vender distintos tipos de productos. Se tratan de las famosas "changas" que las personas que quedaron sin empleos llevan adelante para poder subsistir bajo la informalidad laboral vendiendo todo tipo de artículos, aunque en el último semestre se visibilizaron las caídas en las ventas y el desplazamiento del consumo en los barrios a productos básicos, evitando los gastos superfluos que en algún momento afloraron en las ferias y que hoy cada vez se ven más vacías.

Ramón Saucedo es uno de los feriantes que trabaja en las adyacencias de la plaza Homero Manzi (hoy cerrada por disposición municipal) y señaló que la situación "está complicada" en las ferias. "Se debe a los grandes desplazamientos de desocupación que hay, por lo que la gente aterriza en estas ferias; la población pasó a duplicarse. Los problemas existen, los espacios ya no alcanzan y la plaza sigue cerrada y se trabaja de forma muy incómoda".

En Rosario hay alrededor de 10 ferias populares y en los últimos meses han crecido en distintas zonas como en el barrio Coronel Aguirre, donde se instaló una recientemente, al igual que la que se está gestando en Batlle y Ordoñez y España (detrás del casino). Las ferias aglutinan a personas desocupadas, que encuentran en estos espacios comerciales artesanales un método de subsistencia.

En relación a cómo se encuentra el consumo en las ferias, Saucedo señaló que "se nota una caída fuerte, porque la gente ya no compra igual, no es la misma venta. Estamos viviendo el coletazo de lo que le sucede al ciudadano común. Aquí, en las ferias, se nota más porque la masividad que se solía ver ya no lo es tanto. Es tal la depresión económica que las personas de a pie ya no tienen ni ánimo de transitar por las ferias".

"En el primer semestre del año tuvimos una caída en las ventas de casi el 50% en comparación al 2015. Cada vez se va sintiendo mucho más, porque la gente ya no cuenta con el efectivo como antes, se prioriza el uso del dinero a cuestiones primordiales. Por las ferias la gente adquiría artículos, garrafas, muebles, pilchas y hoy ya notamos que ese tipo de gastos ya no se realizan", reflexionó uno de los referentes de las ferias populares de Rosario.

Almacenes en alerta

El almacén de barrio siempre fue un espacio donde el vecino podía recaer cuando no contaba con el efectivo suficiente, por el simple hecho de una suerte de financiamiento barrial mediante la modalidad de "fiar". Sin embargo, este tipo de comercios se encuentran en una situación preocupante "por no estar bancarizados y sufrir los fuertes tarifazos", alertó a La Capital, el titular de Centro Unión de Almaceneros de Rosario, Juán Milito.

"La complejidad pasa porque cada día se agudizan más las caídas en las ventas. Los tarifazos generan que tambaleen las economías familiares. Lo que vemos es que al no estar bancarizados ni contar con financiamientos, se denota una merma en la mercadería de estos negocios, es decir que son pasos previos al cierre de los comercios", apuntó preocupado Milito.

"Hasta el momento no contabilizamos cierres masivos, sino que son por goteo, pero si no se cambia el rumbo en tres meses notaremos fuertemente el cierre de locales. Haciendo una recorrida se encuentran muchos espacios en los barrios que están en venta", culminó el titular de Almaceneros de Rosario.

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