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Domingo 21 de Junio de 2015

La droga de la levedad

¿Por qué leer las novelas de Murakami? Quizá, porque te llevan a una realidad diferente, a un sitio inexplorado.

¿Por qué leer las novelas de Murakami? Quizá, porque te llevan a una realidad diferente, a un sitio inexplorado. Como aquellos cuentos de Cortázar, donde realidad y fantasía se superponen y conforman una masa homogénea, una realidad distinta y única. Así, en un cuento de Cortázar un tipo está en Banfield, es medianoche, cruza un puente y aparece en París. Está escrito, un puente no es otra cosa que un hombre cruzando un puente.Y en una novela de Murakami el narrador entra a una misteriosa ciudad amurallada y luego de ser privado de su sombra es destinado a leer sueños entre habitantes y unicornios; o está la posibilidad de despertarse una mañana, cruzar la autopista y comprobar que hay un mundo paralelo de dos lunas. Murakami profundizó esta idea de que el lector comparta junto a los protagonistas el viaje por a una realidad diferente y deje a un lado los altibajos de la cotidianidad. Con Kafka también pasaba algo parecido. Pero se reemplazaba una realidad por otra más densa y pesada. En cambio la cotidianidad fantástica de Murakami es leve como una de esas nubes que cambian constantemente de formas. Como pasa con algunas drogas. Por eso, y a esto quería llegar, leer a Murakami es adictivo, se lee distinto a cómo se lee por ejemplo el Adán Buenosayres de Marechal o a una novela de Paul Bowles o de Paul Auster. Pienso que si M. John Harrison hubiese escrito otros libros tan buenos como El curso del corazón, también sería adictivo. Pero volvamos al japonés: las referencias a lo que nos circunda desaparecen durante la lectura de Murakami. Leemos alguno de sus libros y es como si estuviéramos montados cómodamente al lomo de la luna o algo así. Sí, es cómodo leerlo. En cambio Kafka es incómodo de leer, uno no hace más que revolverse en la silla cuando lo lee, como si tuviera a la mismísima taenia saginata... Lo cierto es que ya hace un par de años, afortunadamente, abandoné los libros de Murakami, el último que leí fue 1Q84 Libro I, creo que en 2011, y fue como abandonar una adicción, al comienzo me resultaba harto difícil leer a otro autor, me dispersaba fácilmente. Sin embargo, fue un abandono a tiempo, porque ya se sabe lo que ocurre cuando las adicciones se prolongan.

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