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Martes 21 de Febrero de 2012

La dirigencia aprendió de sus errores

Es entendible que en Central por estos días gobierne la impotencia por el polémico arbitraje de Luis Alvarez el sábado en La Plata. Es que existen argumentos de sobra para calificar a la actuación del árbitro en cuestión como de “muy mala”.

Es entendible que en Central por estos días gobierne la impotencia por el polémico arbitraje de Luis Alvarez el sábado en La Plata. Es que existen argumentos de sobra para calificar a la actuación del árbitro en cuestión como de “muy mala”. Y la referencia no sólo apunta al penal que sancionó por un supuesto “camiseteo” de Valentini sobre Altobelli. Alvarez también perjudicó a Central en otras decisiones, menores por cierto, y que no armaron tanto revuelo mediático porque no influyeron directamente en el resultado como lo hizo el penal. Pero en medio de semejante malestar generalizado, declaraciones cruzadas y búsqueda de teorías conspirativas, se saluda con un fuerte apretón de manos la posición que adoptó la dirigencia canalla de bajarle los decibeles a la cosa desistiendo de la intención de redactar un comunicado para seguir quejándose de una situación que ya pasó y que sólo debe circunscribirse al plano deportivo. También sería conveniente que el presidente Norberto Speciale concurra a la AFA sin ánimo de seguir echándole alcohol a una herida que ya no necesita ni del cicatrizante de las palabras. Seguro ocurrirá eso porque esta dirigencia supo procesar con inteligencia errores que cometió en un pasado no tan lejano. Ahora, más que nunca, es tiempo de utilizar las energías para transitar la recta final del torneo y no desviar el foco de lo que realmente interesa. Cualquier atisbo de confusión que empuje a cambiar el camino atentará contra la salud de un equipo que no necesita de peleas inconducentes para lograr lo que merece en la cancha.
 

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