Cartas de lectores
Martes 15 de Noviembre de 2016

La dignidad y los políticos

El señor estaba en una de las plazas de nuestra ciudad. La señora se acercó para comprarle alguno de los panes grandes y tentadores que el canasto ofrecía.

El señor estaba en una de las plazas de nuestra ciudad. La señora se acercó para comprarle alguno de los panes grandes y tentadores que el canasto ofrecía. No obstante, tentada luego más por colaborar que otra cosa, le dice al hombre cuando le daba el dinero y éste la mercadería, "deje señor, está bien así", deslizó amablemente y con voz suave la mujer. La reacción del hombre me llevó a hacer un paralelo que no pude evitar. Al decirle agradecido "llévelo señora, déjeme la dignidad", con una voz que no escondía el gesto que igualmente valoraba. Cuán real el hecho que en las palabras o escenas simples, hay significados contundentes. Pensé en algunos políticos y otras personas que ganan sueldos muy altos, a veces exagerados o desproporcionados, y la palabra dignidad parece no tener el mismo significado que tuvo y tiene para el trabajador aludido. Si nuestra convivencia en el país estuviera plasmada de la misma y la palabra dignidad estuviera a diario también en la mente y en la acción de personas que parecen haberla borrado, estaríamos apostando a algo distinto. Estaríamos enfocándonos a palabras y actitudes que nuestro tejido social agradecería, viéndose reflejado en un mejor estado de salud.

Nora Cardarelli


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