Jorge Boasso
Domingo 06 de Noviembre de 2016

La deuda no es un problema sino una solución

El gobierno nacional, provincial y municipal se largan a capturar deuda pública. Es importante saber qué debemos, y si es posible, aplicar estos recursos correctamente.

El gobierno nacional, provincial y municipal se largan a capturar deuda pública. Es importante saber qué debemos, y si es posible, aplicar estos recursos correctamente.

La deuda del gobierno nacional al primer trimestre del año 2016, se ubica en los u$s 112.936 millones, de dicho total u$s 83.784 millones es con terceros privados, y u$s 29.152 millones con organismos multilaterales. La deuda pública Argentina representa el 21,4% del PBI. El gobierno de Mauricio Macri tiene un fuerte vencimiento de deuda en el año 2017, y pasado dicho año, un horizonte muy despejado hasta el año 2024, cuando comienzan a pagarse los bonos del canje de la deuda, específicamente el bono con descuento, conocidos por sus siglas Dica y Dicy.

Una buena parte de la deuda pública fue contraída entre el Tesoro y agencias estatales (BCRA, Ansés y Banco Nación entre otros). El monto asciende a u$s 122,610 millones y no es exigible por terceros, representando el 23,3% del PBI.

Para que Argentina ingrese en problemas, la deuda pública exigible debería ser superior al 70% del PBI. Para que esto suceda el gobierno de Mauricio Macri se debería endeudar en una cifra cercana a los u$s 200.000 millones en los próximos cuatro años. Una cifra imposible de capturar en los mercados. Esto implica que la deuda pública, no es a corto plazo un problema relevante. El bajo endeudamiento es una oportunidad para llevar adelantes obras públicas de gran envergadura, y que el peso de las mismas pueda repartirse entre varias generaciones.

Santa Fe, con datos a diciembre de 2015, tiene una deuda pública de largo plazo de u$s 137 millones, y una deuda flotante de corto plazo de u$s 821 millones. La suma nos da un total de u$s 958 millones. El PBI de la provincia, históricamente fue el 8% del PBI nacional, por ende, sumarian unos u$s 40.000 millones. La deuda de u$s 958 millones representa el 2,4% del PBI.

La provincia debería tomar deuda de largo plazo para cancelar pasivos de corto plazo y pagar menos intereses. En octubre el gobierno logró colocar u$s 250 millones en el exterior, con lo cual podría llevar adelante un complejo de obras públicas, que se complementaría con una nueva colocación el año próximo por una cifra similar.

Si proyectamos una deuda total de u$s 1.600 millones para el año 2017, esta representaría el 4% del PBI, un nivel extremadamente bajo para la capacidad de pago que tiene la provincia. Los créditos que se están tomando pagan intereses semestralmente y el capital en los últimos años. Con las necesidades de obra pública que tiene la provincia, los puestos de trabajos que se generarían, y el fuerte impacto que esto traería en la actividad económica, es una picardía que el gobierno de la provincia y las cámaras legislativas no incrementen el endeudamiento provincial, con el fin de mejorar la competitividad y tener un escenario de mediano plazo mucho más favorable.

En los últimos días la Municipalidad de Rosario comunicó que deseaba tomar endeudamiento público por u$s 200 millones. La deuda pública del municipio de Rosario asciende a u$s 75 millones al 31 de diciembre de 2015. El PBI de Rosario es equivalente a u$s 25.000 millones. La deuda de la ciudad es mínima, diríamos que irrisoria.

El último gran crédito que tomamos del exterior fue el BID – GAU, del que aún debemos u$s 15 millones, y en muy poco tiempo quedaría cancelado. Con eso se abrió la avenida Pellegrini, de Avellaneda a Provincia Unidas, remodelación de Oroño en el ingreso de la ciudad, Boulevard Seguí y Avenida Provincia Unidas. A esto hay que sumarle obras en el Heca, Clemente Alvarez y los distritos municipales.

Esto muestra que la deuda, lejos de ser un problema, es una gran solución para poder crecer en obras, y que el repago se haga entre varias generaciones. La vuelta de la deuda debe ser celebrada con un ambicioso plan de obra pública, y el saneamiento financiero del municipio. Ante nuevas herramientas financieras, mejores soluciones, no tomar deuda es quedarse en el pasado. Ese que no permitió crédito hipotecario, financiamiento a largo plazo e innumerables obras públicas postergadas en el tiempo.

Hoy el gobierno provincial debería capturar deuda por el equivalente a u$s 3.000 millones y Rosario por u$s 1.000 millones, bajo la modalidad de bonos municipales que ya en el año 1996 proponía el concejal Jorge Boasso, esto dinamizaría la economía y nos sacaría del letargo, sin depender del gobierno nacional.

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