Central
Jueves 11 de Agosto de 2016

La defensa del equipo del Chacho Coudet, la línea más atacada

En el cambio de nombres, la última línea aparece como el lugar en el que están las mayores necesidades del equipo.

J ugadores que se van y otros que se incorporan. Una constante en cada mercado de pases, en el que los equipos a veces se potencian y otras merman su potencial. Al armado del Central 2016/16 aún le faltan fichas. Al menos es lo que pretende Eduardo Coudet, quien sigue reclamando para que se cubran algunos puestos en particular. Y lógicamente siempre es conveniente (y más sencillo también) trazar cualquier atisbo de comparación cuando el plantel está completo, listo para salir al ruedo. No obstante, hoy ya con cinco refuerzos que pusieron la firma, es factible ensayar un esbozo no sólo sobre qué sector del campo de juego el equipo de la temporada pasada sufrió más con las bajas, sino si los arribos alcanzan para equiparar lo que había. Una conclusión rápida, con el margen de error lógico, es que la defensa es la más perjudicada y que al arco le falta cierta protección. Ni más ni menos que los puestos en los que el Chacho está reclamando cubrir con jugadores de experiencia y una jerarquía ya probada.

   El razonamiento sobre lo que concierne a los tres palos es simple, sencilla, lineal. Ido Manuel García, un jugador que tenía mucha más experiencia en formar parte del plantel que bajo el arco propiamente dicho, abrió una vacante. El nombre de Jeremías Ledesma se potenció con las actuaciones del juvenil en los partidos de Copa Santa Fe (especialmente el primero de los clásicos ante Newell's), pero para el técnico canalla no es su momento. Es que el DT entiende que los arqueros se hacen y construyen a base de errores y que este no es el momento para improvisar.

   Ahora sí la defensa. Una línea en la que el inconsciente colectivo entrega sensaciones inequívocas de que todavía no cuenta con el potencial ideal, al menos el que garantice ese grado de confiabilidad que entregaba la anterior. ¿Por qué ese razonamiento si se fueron dos y vinieron dos? El tema es quiénes se fueron más allá de quiénes vinieron.

   Lo primero que hay que mencionar es que esa sensación de desprotección se potencia por la ausencia de Javier Pinola, ausente en las primeras fechas por una lesión. Las bajas concretas son las de Alejandro Donatti y Pablo Alvarez. Lo del ex Boca y Estudiantes pasa más por la polifuncionalidad de la que siempre hizo gala y a la que el entrenador supo sacarle provecho en más de una oportunidad.

   Lo de Donatti es distinto. Lo que el Chacho aspira a no extrañar es su rendimiento y regularidad. Un par de números alcanzan para explicar qué cosas entregó el Flaco (hoy en Flamengo) sólo en el semestre anterior, donde fue siempre titular en el torneo, salvo en los encuentros (tres: Gimnasia, Arsenal y Quilmes) en los que el técnico optó por preservar jugadores para la Copa Libertadores, torneo en el que sólo faltó en Brasil ante Palmeiras. Jugó nueve de los diez partidos del conjunto canalla en el certamen continental, marcando nada menos que cuatro goles.

   El arribo de Torsiglieri parece estar a la altura para paliar la situación. Lo de Menosse tiene un tinte más de intriga que de realidad.

   En la mitad de la cancha este Central pinta para extrañar a Franco Cervi por sobre todas las cosas (la apuesta fue Washington Camacho), ya que las salidas de Gastón Gil Romero y Rodrigo Battaglia (también se fueron Maximiliano González y Hernán Da Campo) fueron, a priori, bien compensadas con la llegada de Mauricio Martínez.

   Y en la ofensiva casi que se dio un paso adelante. No por la jerarquía de uno y otro, sino porque Marcelo Larrondo venía de un parate extenso y no se sabía cómo iba a responder, mientras que el nombre de Teófilo Gutiérrez, al menos en la previa, abre un crédito más que importante.

   No es mucho el tiempo que resta para que la pelota comience a rodar. Cuando eso suceda, Coudet se topará con el enorme desafío de lograr que en este intercambio de figuritas su equipo no sólo sufra de mal de ausencias, sino que se potencie.

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