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Domingo 01 de Marzo de 2015

La decisión menos esperada en una semana para olvidar

Siete Días en Rosario, por Diego Veiga / La Capital. Sin dudas el oficialismo atravesó una semana para el olvido.

Sin dudas el oficialismo atravesó una semana para el olvido. Si la coyuntura venía complicada de transitar, la decisión de los docentes de no empezar las clases mañana le terminó de asestar, en un paralelismo con el box, el golpe de knock out.

El derechazo fue a la mandíbula y en los despachos oficiales no salen de su asombro. Es que la gestión de Antonio Bonfatti confiaba en que la propuesta de incremento salarial (entre 31 y 35 por ciento) iba a ser aceptada. La misma oferta ya había cosechado el aval de los empleados estatales, lo que hacía suponer que seguiría por los mismos carriles con los docentes.

Pero en la asamblea del gremio de los maestros triunfaron las mociones más radicalizadas que, como sucede siempre, fueron las que llevaron los delegados del sur provincial. En Rosario, el 80 por ciento se había expresado por el rechazo. La dinámica se repite año tras año, pero luego las mociones más dialoguistas del centro y norte revierten la tendencia.

Esta vez hubo una notable ausencia de maestros a la hora de votar. En los pasillos aseguraban que mucho tuvieron que ver las condiciones climáticas adversas que golpearon a la capital provincial. Y para sorpresa de varios dirigentes gremiales, que hace una semana dejaban entrever su beneplácito con la propuesta, se rechazó la mejor oferta salarial del país, que ubicaba el sueldo inicial de un docente santafesino en cerca de los 9 mil pesos mensuales.

Después llegó el efecto cascada. Los municipales también patearon el tablero y van al paro miércoles y jueves próximos.

Así, el oficialismo sumó el revés menos esperado en una semana compleja. El miércoles en Rosario hubo cuatro homicidios en un día; el jueves el diario español El País publicó un informe titulado "Rosario y la ruta de la droga" y puso a esta ciudad nuevamente en el epicentro internacional (no precisamente por su movida cultural o científica) y, trascartón, los fiscales provinciales pidieron chalecos antibala para ir a trabajar.

La solicitud llegó dos semanas después de que los jueces exigieran la creación de un organismo que los proteja. Aseguran que crecen las amenazas que están recibiendo magistrados que investigan causas consideradas "sensibles" con conexiones con el narcotráfico.

En medio de esta espiral, grupos de familias comenzaron a tomar terrenos en distintos puntos de la ciudad y en el municipio aseguran que detrás de esas ocupaciones hay una "mano negra". Punteros que aprovechan el río revuelto para crear mayor zozobra.

La solución al problema más acuciante de los rosarinos parece ser, por ahora, seguir incorporando jóvenes policías a las calles. Se anuncia que en marzo se sumarán 1.200. Tienen algo menos de un año de formación y en el bautismo de fuego de la flamante fuerza que integrarán balearon a un joven que lavaba un auto en la zona sur, completamente ajeno a una persecución de un delincuente.

En ómnibus. Mientras tanto, históricos problemas como los padecimientos que sufren quienes tienen la desgracia de ir en un colectivo el día que hay partido de fútbol siguen sin solución. ¿Tan difícil es evitar que los barras destrocen los ómnibus y les roben a los pasajeros? Sucede todos los domingos. ¿Nadie puede prever que no pase? Parece que no.

En el Concejo el tema de la inseguridad sirvió para generar elocuentes discursos y emitir pedidos de informes para conocer de qué modo enfrenta el municipio el problema. Todo muy interesante y rendidor en épocas electorales, pero algo alejado de aportar soluciones concretas para los rosarinos.

Eso sí, el jueves pasado hubo un interesante debate para ver si se aprobaba una moción de rechazo a las políticas de derechos humanos implementadas por el gobierno de Venezuela. Sin dudas un tema candente para los rosarinos.

Así, con serios problemas de inseguridad, Rosario empieza a desandar un camino de espinas este 2015 cuya puerta de ingreso es, lamentablemente, con las aulas vacías y paro de municipales. El lecho de rosas parece lejano... muy lejano.

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