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Domingo 16 de Febrero de 2014

La dama regresa

Cristina Fernández decidió que ya es tiempo de no estar tan pendiente de los ejercicios que combaten el estrés, aprendidos con el doctor Facundo Manes luego de su episodio médico, y ha vuelto a las fuentes.

La presidenta de la Nación ha dado la orden de librar su batalla final. Cristina Fernández decidió que ya es tiempo de no estar tan pendiente de los ejercicios que combaten el estrés, aprendidos con el doctor Facundo Manes luego de su episodio médico, y ha vuelto a las fuentes. A sus fuentes, para ser más precisos. Confrontar, dividir entre leales y traidores y dogmatizar todo, como la única arista de su gobierno.

"La suba del dólar, los precios y los mercados que desestabilizan son la nueva soja para el gobierno", dijo en confianza un alto funcionario del gobierno. "Los cortes de ruta de los chacareros en la época de la 125 tiene cara ahora de dólar blue y de precios. Y los va a combatir de la misma manera: redoblando la pelea", concluyó la fuente, un secretario de Estado.

La primera mandataria está convencida en serio de que quieren hacerla "volar por el aire". Nadie de su estrecho y escaso entorno logró persuadirla de que ese deseo es patrimonio de pocos que siempre fueron autoritarios. No quiso escuchar que lo que sí comparte la mayoría democrática es la preocupación por la economía y por la inflación inocultable y de allí nacen las tensiones. Ella cree que no hay crisis y el único fantasma son sus enemigos destituyentes.

No hubo metáfora en el discursos de hace unos días cuando citó al economista Miguel Bein y reprodujo las diatribas y descalificaciones contra Domingo Cavallo. Es curioso cómo la jefa de un gobierno que ha hecho culto a la memoria la pierde o, al menos, la acomoda según la necesidad. El mismo Bein hoy elogiado es el que recibió una multa de 500.000 pesos hace un año porque osaba contar que la inflación no era el grosero dibujo que hacía el INDEC. El anatematizado Cavallo de estos días (que, también es cierto, habla como si fuera un analista escandinavo y no como uno de los autores de las mayores debacles argentinas) es el mismo que fue consultado varias veces por el recién elegido Néstor Kirchner allá por el año 2003. En tiempos de "guerras" políticas, la historia se adecua al relato. Nunca al revés.

En esta semana que pasó, la doctora Kirchner se mostró otra vez a cargo de todos los aspectos de su gobierno. "Volvimos a la era pre Coqui", graficó la misma fuente gubernamental. Desde ratificar a su gabinete, en especial a los ministros de economía y al coordinador envueltos en rumores de apartamiento, hasta de llamar personalmente a consumidores de a pie que "postearon" en redes sociales los aumentos del aceite o la falta de azúcar. Y todo con la misma intensidad. Con la convicción de que sólo su interés es lo que marca la importancia social media argentina. Exigió multas a los supermercados y mandó repartir la lista de "precios cuidados" entre los funcionarios que hablen con los medios para ser promocionada

Cristina ha vuelto a nadar en las aguas que más le gustan. Las turbulentas del combate que no admiten espacios a los consensos. Quiere llegar hasta diciembre de 2015 con la épica del combate. Contras las corporaciones, aunque muchas hayan sido sus aliadas. Contra los precios, aunque su gobierno haya propiciado la inflación. Contra quien no se adecue a su modo de ver las cosas y sobre todo, contra todo atisbo de autocrítica. Aunque en los hechos haya recurrido a un ajuste económico ortodoxo con devaluación, aumentos de tasas y una futura e inminente toma de deuda en el extranjero.

 

Sucesores aquí y allá. A pesar de este clima de concentración del poder que se vive en las filas del oficialismo, el natural paso del tiempo que empuja a un calendario electoral para el año que viene ha animado a los que piensan en suceder a la presidente. Ya se sabe que Daniel Scioli trabaja para cosechar los votos de la lealtad kirchneristas mientras espera seducir en territorio nacional y extranjero a los que lo ven como menos amante de la confrontación y despegarse así del ADN kirchnerista. Tarea harto difícil, por cierto. Hasta ahora, camina con buenos índices proyectados aunque estos dos años de gestión con crisis económica lo tienen inquieto. Sergio Massa sigue creciendo en las ponderaciones positivas. Su aceptación cruzó los márgenes de las grandes urbes y desmiente a los analistas que lo acusan de mantener un tono amable poco afecto a las definiciones críticas o rimbombantes. Si las elecciones fueran hoy, dice la mayoría de las encuestas, se alzaría con un triunfo en segunda vuelta. Los gobernadores empezaron a hacer públicas sus ambiciones comenzando con el entrerriano Sergio Uribarri. Desde Salta Juan Manuel Urtubey cree que no es tiempo de formalizar sus aspiraciones. Pero las tiene intactas. Aníbal Fernández también se lanzó esta semana. Más para marcar territorio en su provincia que desearía gobernar que para disputar la Casa Rosada.

Los sondeos de opinión del PJ no son sólo nacionales. Es interesante conversar con los que los prepararon y se ocuparon también por estos días de la intendencia de Rosario. Roberto Sukerman quiere ser "el" candidato peronista. No le está yendo mal si se piensa su performance actual como plataforma de iniciación. Osvaldo Miatello (respetado pero aún lejos de un piso sólido), Luis Rubeo (con muy magra cosecha) y Agustín Rossi (¿de dónde sale que el actual ministro aspira a ese cargo?) también fueron "medidos" entre otros más. Como siempre, la gran duda es saber qué hará con sus envidiables niveles de aprobación María Eugenia Bielsa. Los guarismos que obtiene le permiten elegir mirar hacia el palacio de los Leones o hacia la Casa Gris. Habrá que ver no sólo lo que decide ella sino especialmente la reacción del movimiento peronista en donde hay más reticencias, rencores y peros con la ex vicegobernadora y ex diputada que apoyo genuino.

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