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Viernes 22 de Junio de 2012

La cumbre de Río y sus enseñanzas

Por Aníbal Faccendini / En el legado que deja este encuentro mundial aparecen el agua, el aire, la salud y la educación como un bien común

Se está realizando en Río de Janeiro, la Cumbre de los Pueblos y la Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable, ambos son procesos de “Río + 20”. Miles de personas y organizaciones están participando. Este suceso ocurre en un contexto de profunda crisis económica tanto en Europa como en Estados Unidos. Ello implica entre otras cuestiones, que los países desarrollados priorizarán fundamentalmente las actividades que los haga salir de la recesión económica y otra cuestión: le darán suma importancia a la economía verde por encima de la economía del bien común.

La primera es la mercantilización de la vida bajo un matiz supuestamente ambiental y la segunda procura la no mercantilización del agua, aire, bosques, tierra, etcétera. Es evidente que ésta última es la que tiene una ratio verdaderamente ambiental. Se tiene que señalar además que esta cumbre, a diferencia de la Cumbre de la Tierra 92, se da en una época muy contraria a cambios sociales y a medidas que protejan los bienes comunes que pertenecen a todos y a la vida. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable está signada por la crisis económica y la necesidad de nuevos mercados para superarla. Encima se celebra con más de 1.100 millones de personas sin agua y 2.600 millones de personas sin saneamiento, donde la ONU, que con su plan de los Objetivos del Milenio iba a reducir a la mitad, ha fracasado. En este momento se está debatiendo convertir el agua en alimento, cuando es un derecho humano esencial. El agua no es un alimento es un derecho humano esencial. Pues, si es un alimento se puede mercantilizar, si es un derecho humano no. No se puede vender ni comprar un derecho. Un alimento sí. De suyo es un intento de mercantilizar un bien común universal como es el agua.

Espacio abierto. La Cumbre de los Pueblos tiene la característica de ser un espacio abierto de la sociedad civil mundial, es un ámbito de saberes, de diversidad y de democracia. Atravesado por un espíritu de búsqueda de justicia social y ambiental. Es un espacio insolente y autoral, pero es desde ahí que se construyen nuevos paradigmas y nuevas pedagogías. Tiene como metodología la visión mundial para una actuación local. Este lugar de encuentro de conocimientos, experiencias y sensibilización tiene un norte que es la transformación social.

Como dijimos, se arriba a “Río + 20” con 18 millones de mujeres en el mundo que son menores de 16 años y que no terminan sus estudios por dedicarle de 3 a 4 horas por día a buscar agua potable. La mejor enseñanza que nos empieza dejar Río es la pedagogía de la interpretación por encima del relato de la descripción. Veamos, si en este momento se está realizando la cumbre de G 20 es porque se intenta vaciar de relevancia al proceso que se esta desarrollando en Brasil. La pedagogía de la interpretación nos invita no sólo a memorizar sino también a interpretar. En ese sentido podemos observar uno de los importantes aportes que emanan en la Cumbre de los Pueblos.

Es verdad que este “Río + 20” no es la “Eco 92”, no tiene la envergadura ni la entidad. En el ’92 principios como el desarrollo sustentable, la prevención y la precaución marcaron un hecho esencial en la vida del planeta. Es cierto que esta Conferencia de Desarrollo Sustentable 2012 viene muy famélica y mediocre. En estos días los países no se ponían de acuerdo con conceptos fundamentales sobre qué es economía verde y también trataban de incluir como alimento al derecho humano al agua y saneamiento. Retrocediendo 20 años de lucha por la justicia social y ambiental de la autonomía del agua del rubro alimenticio. Sin embargo, y a pesar de ello, la experiencia de “Río + 20” es útil para la enseñanza. Seguramente no en el grado de nuestras expectativas.

Inquietudes. Pero ¿qué sucedería si no se realizara? ¿Qué si no se encontraran miles de personas y cientos de entidades de la Tierra? ¿Qué si no existiera este encuentro y debate? Tendríamos el desierto de la palabra expropiada por el dominante. La nada. La totalidad de la nada no sirve para construir ni lo poco de algo. La Cumbre de los Pueblos va ha dejar unas pocas grandes enseñanzas que son conceptos como el bien común, el fortalecimiento del desarrollo sustentable, que el agua y saneamiento es un derecho humano esencial y que el agua no es un mercancía; también el rechazo de la mercantilización de la vida y que la economía verde no es salida. La salida es el bien común público del agua, el aire, la tierra, los bosques, el conocimiento, la salud y la educación entre otros.

Muchos de estos conceptos van a ser incluidos con el tiempo en las distintas currículas, porque a pesar de lo mediocre de la Conferencia de la ONU, en la Cumbre de los Pueblos se está discutiendo nuestro futuro. Pero hay que resaltar también la mayor de las pedagogías que se estaría logrando en esta última cumbre, esto es: sensibilizar para movilizar. No se accede al conocimiento sin sensibilización ni visibilización del problema. Es el asombro lo que nos mueve. Río, a pesar de su sequedad, nos está dando el asombro que necesitamos para enseñar por la justicia social y ambiental.

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