mas
Domingo 23 de Octubre de 2016

La cremación, una alternativa en alza

En los últimos 10 años en Rosario crecieron el 500 por ciento los pedidos para incinerar el cuerpo después de la muerte. Los trámites indispensables. Los costos. Historias y secretos de un tema que todavía es tabú.

En Rosario mueren unas 10 mil personas al año y casi el 20 por ciento son cremadas, por decisión propia o por deseo de sus deudos. El destino final del cuerpo es un tema complejo que entraña dudas, temores, creencias, mitos y sobre todo mucho silencio, porque es algo de lo que aún no se habla con naturalidad. Lo cierto es que en la ciudad, en los últimos diez años, crecieron el 500 por ciento las cremaciones voluntarias —aquellas que la persona define en vida— y se espera que al finalizar 2016 se confirme que la tendencia viene en aumento.

La cremación es una práctica que acompaña a la humanidad desde sus comienzos. Hoy se presenta como una posibilidad más entre los ritos funerarios.

El número sube en todo el país, no sólo en Rosario. Para comprenderse, este fenómeno requiere ser mirado y analizado desde lo cultural, lo social y lo religioso. Y ese es el recorrido que hizo Más para tener un paisaje lo más completo posible sobre un asunto sensible.

crem8

La muerte, desde lo cultural, es pensada como una ceremonia, un pasaje de un momento a otro. Para conjurar ese instante y darle un espacio a esa persona que físicamente ya no está, los seres humanos elaboraron diversos rituales.

Hay sociedades que han cremado a sus muertos históricamente y otras que van cambiado sus formas de encarar el "después de".

Actualmente el entierro, la señalización, la inhumación y un lugar físico donde los deudos puedan ir periódicamente a relacionarse con el fallecido son elementos que empiezan a sufrir cuestionamientos. ¿Ya no hay una necesidad imperiosa de marcar un territorio después de la muerte (esa parcela, ese mausoleo)?

Por motivos económicos, porque hay una relación menos estrecha con lo físico y más con lo espiritual —se honra más al ser querido con los recuerdos y los sentimientos y menos con estatuas y flores—, porque se piensa mucho en dejarles a los otros "algunos temas resueltos" antes de morir, son algunos de los argumentos que sostienen los cambios.

El crecimiento de las cremaciones como práctica social es entendido por la antropóloga e investigadora del Conicet Carolina Barboza, de esta manera: "Con la cremación se iguala todo porque no tenés sectores como en un cementerio. Dentro del cementerio la diferenciación está. La cremación puede pensarse, incluso, como una igualación de los actores sociales".

Se rompe así con el hecho de pensar que los seres queridos tienen que retornar a ese único lugar para lograr cierta cercanía con la persona fallecida. "Hoy hay una mezcla de cosmovisiones que ya no tiene que ver con un espacio físico determinado. El recuerdo va más allá de ese ritual", añade Barboza.

La tanatóloga social Carla Calvi explica que la cremación llegó a la Argentina como "una opción más cuando una persona fallece". La profesional califica esta posibilidad como una moda que responde a la carencia de espacios físicos y a cierto abandono de la opción de los cementerios, como en su momento fueron los cementerios jardín, y antes el panteón familiar.

"Una cosa es el hecho puntual y físico de cremar un cuerpo y otra es la creencia... son cosas distintas, y hay una línea delgada. En nuestro país no nació la cremación desde la creencia. Quienes pusieron los crematorios no lo hicieron para consentir o fomentar una creencia de los argentinos", analiza la tanatóloga. "Hay ateos que creman a sus familiares, por ejemplo. Esta opción va de la mano de una necesidad muy personal que no está ligada a una religión, sino que es una decisión que puede coincidir o no con la religión que se practica".

Félix Cantón, tanatólogo y referente de una reconocida empresa fúnebre de la ciudad, deja clara su postura. Y empieza por el velatorio, también puesto en cuestión por estos tiempos, ya que no es raro escuchar: "Yo no quiero que me velen ni nada, que me cremen y listo". Al respecto Cantón opina: "Muchas familias responden a un deseo de la persona fallecida que en vida aseguró no querer un velatorio. Esto genera confusión y ese es el primer error, ya que el velatorio es obligatorio, es el cumplimiento de una reglamentación". La ley establece un período de 12 a 36 horas de velatorio desde que un médico firma el certificado de defunción. Velar significa esperar, por lo cual es importante diferenciar el velar con la ceremonia del velatorio en sí. El velatorio debe existir, lo que la persona puede elegir es no tener una ceremonia.

crem1.jpg

Pero, ¿cuánto cuesta morirse? Según la Asociación de Empresas fúnebres de la provincia de Santa Fe, un servicio clase A (más modesto), ronda los 16.850 pesos más IVA. Un servicio clase B, $23.600 más IVA. A esto hay que sumar los 1.500 pesos que se le abonan a la Municipalidad por el arrendamiento de una parcela renovable cada dos años. También existe la posibilidad de comprar una parcela en un cementerio privado y el costo aproximado es de 20.000 pesos.

Respecto de la cremación, Cantón dice que en la mayoría de los casos la decisión pasa por una cuestión económica.

Entre las modificaciones que vienen sufriendo los ritos alrededor de la muerte, el especialista remarca que, por ejemplo, antes se utilizaban mucho las esculturas o lo material como forma de mostrar el amor, mientras que hoy el amor pasa por dejarle al otro el menor problema posible. La cremación es algo así como una acción solidaria hacia los seres queridos.

El crematorio municipal

El crematorio municipal de Rosario se encuentra en la parte posterior del cementerio La Piedad. Allí hay unas oficinas administrativas, a un costado una capilla y en la parte posterior la zona operativa con un horno grande más dos hornos pequeños complementarios que fueron adquiridos por el municipio el año pasado.

En la parte operativa trabajan cuatro personas más dos administrativos que se encargan de facilitar los trámites a quienes llegan al lugar.

La demanda es sostenida y desde el 2006 a esta parte hubo un notable crecimiento. Hace diez años se efectuaron 350 cremaciones voluntarias en 12 meses y el año pasado se llegó a 1.481, mientras se espera un número en alza al terminar el 2016.

Además de las cremaciones voluntarias también hay un crecimiento en las cremaciones decididas por los familiares directos post mórtem del ser querido. Para esto deben acreditar filiación.

En el departamento Rosario, según datos de la oficina de defunciones del Registro Civil, fallecen unas 10 mil personas al año (el 20% no reside en la ciudad sino en la zona). Sumando los datos del crematorio municipal más datos de crematorios privados, el índice de cremación ronda el 20%.

En Rosario existen 18 empresas fúnebres, pero como no es obligación de estas compañías informar el destino final de quienes utilizan el servicio, las estadísticas pueden no ser exactas, aunque sí cercanas.

Los trámites

El trámite de cremación, si la persona no lo dejó expresado en vida, se realiza de manera conjunta con la cochería, que hace la primera recepción de los papeles. Si se trata de un matrimonio, la administración de la cochería le pide la libreta de casamiento al deudo que solicita la cremación, y corrobora que estuvieron casados. Se solicita además el DNI al cónyuge del fallecido y se manda toda la papelería al crematorio.

En el crematorio se debe presentar la libreta de casamiento y una fotocopia simple del certificado de defunción, más el DNI del cónyuge del fallecido. Allí se pide una firma.

Se abona la cremación que en el caso del crematorio municipal es de 1.238 pesos, más un boleto de introducción al cementerio. Con eso quedaría parcialmente completo el trámite. Sólo resta esperar 48 horas para iniciar el procedimiento. Todo está reglamentado en la ordenanza 6.484.

Si no estuviese la esposa o marido del fallecido se sigue con la línea genealógica, sin saltos. Pero, ¿qué pasa por ejemplo si uno de los hijos no quiere la cremación del padre o madre? Si existiese disidencia, la cremación no puede realizarse. En ese caso quienes dieron su consentimiento pueden hacer un trámite judicial llamado "información sumaria" donde es el juez quien decide finalmente.

"El trámite voluntario de cremación se realiza en el cementerio El Salvador junto a dos testigos. El costo actual es de 1.238 pesos. E un sitio privado puede costar unos 6.000"

El trámite de cremación voluntaria se realiza en vida, se lo paga, y queda registrado. Quienes quieran optar por esto deben presentarse en las oficinas del cementerio El Salvador con dos testigos.

El número de personas que se acercan a anotarse es sostenido y se mantiene desde el 2013 en unas 800 anuales.

Cuando una persona fallece queda registrada en el sistema de la Dirección de Defunciones y Cementerios del municipio. Por eso no se exige documentación alguna si la voluntad en vida fue la cremación y está anotado.

También en los cementerios privados puede hacerse un certificado de cremación voluntaria que queda en los registros del crematorio pero que sólo sirve para esa dependencia privada. Si finalmente se hiciera el procedimiento en otro establecimiento ese trámite no sirve.

La cremación privada ronda los 6.000 pesos pero no incluye el traslado hasta el crematorio con el coche fúnebre más el auto para la familia. Según cifras de cocherías de Rosario todo el procedimiento cuesta unos 15.000 pesos.

En los alrededores

Aparte del crematorio municipal existen en la región dos crematorios más y se espera en corto plazo la inauguración de un tercero en la ciudad de Pérez. También hay otros cuatro proyectos para instalar otros crematorios en la región a corto plazo. Actualmente, uno de los más requeridos por los rosarinos —por la distancia— es el de Villa Constitución, que está emplazado en un cementerio privado de dicha localidad.

Facundo Reynoso es su titular y además está al frente de una cochería. El crematorio está en funcionamiento desde hace cuatro años y se sumó a los servicios ya ofrecidos por la empresa de "acuerdo a las tendencias" y al crecimiento en la demanda en dicha práctica. Actualmente, se practican allí unas tres cremaciones diarias.

A diferencia del crematorio municipal de Rosario, la capacidad es mucho menor. Además hay una diferencia respecto de la ordenanza que rige en Rosario y que indica que se deben esperar 48 horas antes de proceder a la cremación. Reynoso comenta que "legalmente se deben aguardar seis horas", y añade: "Rosario hace un acopio de ataúdes para cremar, es por eso que ponen ataúd con metálica, porque tienen que juntar varios. Nosotros no. Los hacemos de a uno, y por eso preferimos el ataúd para tierra".

El crematorio está en contacto permanente con las cocherías que derivan los servicios. El fallecido suele ser llevado al lugar de la cremación junto a un pequeño cortejo y la familia espera en una sala el fin del procedimiento. Una vez terminado éste, se brinda un certificado de cremación por si se deciden ingresar las cenizas a algún cementerio. Hay quienes las dejan, y quienes se las llevan y las guardan en su casa. Otros finalmente las esparcen en un cancha de fútbol o en el río o en un sitio afectivamente importante del fallecido. El destino final de las cenizas es muy personal.

En tanto, José Ludueña, presidente del cementerio El Prado de Pérez, donde se prevé la inauguración de un nuevo crematorio, relata que "el crematorio ya estaba contemplado desde 1987", cuando comenzó a funcionar el cementerio. "Por razones culturales hay servicios que se van incorporando, notamos que la gente va viendo que en otros lugares la cremación tiene un poco más de uso y se suma a la tendencia", argumenta.

Según las religiones

El padre Juan José Estrade cuenta que la Iglesia Católica fue tomando a lo largo de la historia diversas posturas. El cambio de paradigma fue generado por la instrucción del santo oficio librada por el Papa Paulo VI, el 5 de julio de 1963. "Antes utilizaban la cremación quienes iban en contra de la fe católica. Si bien la iglesia no la promueve, la tolera siempre y cuando no vaya en contra de la fe", expresa el religioso.

En el año 1983 se promulgó un cambio en el código canónico respecto a las exequias de los católicos. Si bien la Iglesia aconseja que se conserve la sepultura de los cadáveres, no prohíbe la cremación a menos que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana.

varios.jpgA
Akhlaq Moamad, de la comunidad musulmana en Rosario. El rabino Pablo Lugt, en la sinagoga de calle Paraguay al 1100.
Akhlaq Moamad, de la comunidad musulmana en Rosario. El rabino Pablo Lugt, en la sinagoga de calle Paraguay al 1100.

Más también consultó al rabino Pablo Lugt: "Desde nuestra fuente originaria, La Torá y el Pentateuco, cuando Dios crea a Adán, lo crea del polvo de la tierra y le dice: «De la tierra vienes y a la tierra volverás». Somos entonces compelidos a sepultar a nuestros seres queridos una vez que estos fallezcan, a sepultarlos bajo tierra", explica.

De acuerdo con el mismo texto bíblico, Abraham adquiere la cueva de Macpela para sepultar a su esposa Sara. "Ahí aprendemos que una de nuestras primeras obligaciones como comunidad, en cualquiera de los lugares donde el pueblo judío está establecido, es adquirir un cementerio propio".

Otra de las cuestiones en las que hace hincapié el religioso es en el impacto de la Shoá (Holocausto) en el pueblo judío. Más allá del imperativo religioso los acontecimientos son muy evidentes como para defender la cremación. "Esta prohibición gana una proporción casi indescriptible para nosotros los judíos. Setenta años después, todavía tenemos esa impronta de lo que significó y significa".

Según Akhlaq Moamad, representante de la comunidad musulmana en Rosario, tanto el antiguo como el nuevo testamento (Corán), lo prohíben. "Si uno cree que Adán, primer hombre que Dios hizo, está hecho de tierra y ha mandado a su representante a la tierra, es hecho de tierra. El profeta ha hablado del hombre que ha nacido de tierra y debe volver a tierra", enfatiza.

Otra característica de la religión musulmana es que cuando una persona muere, su cuerpo es lavado para llegar lo más puro posible ante Alá. Según Moamad, para un musulmán el cuerpo es muy importante, y aclara que los tatuajes también son contrarios a sus creencias, como la bebida y el cigarrillo, "que provocan daño".

"El cementerio va perdiendo cierto valor para una parte de la sociedad. La cremación es una alternativa más y, para algunos, la posibilidad simbólica de ser parte de un todo, de ir hacia lo infinito"

Aunque la cremación se instala rápidamente en nuestra sociedad, no quiere decir que desplace a las otras costumbres vigentes. Alrededor de la muerte, como de la vida, todo es muy subjetivo. Más que certezas hay un sinfín de interrogantes que se abren.

Es cierto que el cementerio va perdiendo valor para gran parte de la sociedad, pero los sentimientos por la partida de un ser querido se sostienen fuertes, y por eso la mutación de los ritos funerarios es subyacente.

Para algunos existirá el ritual de las cenizas como elemento eterno y a la vez disperso. La realización de la posibilidad que muchos en vida soñaron, de ser parte de un todo, de no quedarse en un tiempo y en un espacio, de ir hacia lo infinito, de ser simplemente el viento, el agua, la tierra. Para siempre.

crem4.jpg

Japón, la pionera

La sociedad japonesa es la más avanzada en el mundo de la cremación moderna. Según reglamentaciones del gobierno japonés la cremación es obligatoria, por lo cual el porcentaje de cremaciones asciende al 98,7%.

En todo el territorio hay aproximadamente 2.100 crematorios y 10.000 torres de cremación. El 99,1% son administrados por el gobierno y solamente 19 se encuentran en manos de la iniciativa privada. En promedio, las cuotas de cremación van desde 5.000 yenes (unos 38 dólares) hasta 10.000 yenes (77 dólares) en los crematorios públicos.

Tomoiuky Maeda es hijo de japoneses e intercala su vida entre Japón y Argentina. Él afirma que en Japón la cremación es una costumbre aceptada y que si bien influye la creencia budista está más relacionada con la "falta de espacios para cementerios" y porque es "más higiénico". Sin embargo asevera que en Japón "la muerte tiene categorías", ya que es una sociedad extremadamente capitalista.

Tomoiuky le cuenta a Más que luego de la cremación los familiares, en parejas, se pasan los huesos que han quedado con unos palillos para introducirlos en una urna (kotsutsubo). Hay un Kanji (palillos japoneses para comer) que es especial y más largo para poner los huesos en la urna, "por eso los palitos no deben pasarse de mano en mano porque es mala suerte", completa.

Los comienzos de la cremación en la Argentina y Rosario

El primero en proponer la cremación en el país fue el doctor Pedro Mallo, hacia 1879, a través de la Sociedad Científica Argentina, aunque la primera de estas acciones se haya realizado recién el 26 de diciembre de 1884. El día anterior había muerto el señor Pedro Doime, afectado por la fiebre amarilla. Así fue como el doctor José María Ramos Mejía, director de la Asistencia Pública, junto con el doctor José Penna, director del hoy llamado Hospital Muñiz, tomaron la decisión ante la posibilidad de una nueva epidemia como la catastrófica de 1871 (que costó alrededor de 15.000 vidas). Por eso decidieron, con la aprobación del intendente Torcuato de Alvear, cremar el cadáver, cosa que se llevó a cabo en el predio central de la casa de aislamiento (Hospital Muñiz).

La ordenanza del 7 de abril de 1886 dispuso la obligatoriedad de incinerar sin excepción todos los cadáveres de los fallecidos a causa de epidemias y todos aquellos que así lo deseasen. A tal fin, existe una dependencia dentro del cementerio de la Chacarita en el llamado templo crematorio, en funciones desde 1903.

En Rosario la primera ordenanza que trata el tema de la cremación data de diciembre de 1974. El escrito regula la actividad, pero fue recién en 1980 que se puso en funcionamiento el crematorio municipal dentro del cementerio La Piedad.

"El crematorio se gestionó bajo el gobierno del capitán (Augusto Félix) Cristiani, él desarrolló todo, quería que estuviese aquí porque en Rosario no había", asegura Eugenio Persig, quien ocupaba el cargo de subdirector de Cementerios y Defunciones en ese momento.

En aquellos tiempos el horno sólo trabajaba tres veces a la semana, ya que la demanda era escasa. Debido al poco uso, otras dependencias del Estado municipal decidieron darle otros fines como quema de ramas de poda y residuos patológicos, lo que derivó en problemas estructurales que se mantienen hasta hoy. Una de las decisiones que se tomó hace diez años fue utilizarlo sólo para lo que había sido creado: la incineración de cuerpos humanos.

Curiosidad en Santa Rosa de Lima

La emblemática parroquia céntrica Santa Rosa de Lima es la única de la ciudad que cuenta con un cinerario, espacio dedicado a contener cenizas de cadáveres. El mentor de la idea es su cura párroco, el padre Luis Alberto Boccia. Él mismo respondió a la petición de una persona cercana a la parroquia que falleció y dejó en su testamento la voluntad de ser cremado y que sus cenizas quedaran en el templo.

Fue entonces cuando Boccia acercó la propuesta al arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, y recibió un punto de vista favorable, ya que él ya lo había implementado en la diócesis de Río Cuarto. "En la Argentina no es una novedad el cinerario, los primeros que lo comenzaron son los de la diócesis de Buenos Aires, en ese momento bajo la supervisión del cardenal Bergoglio, hoy el Papa Francisco", repasa el sacerdote.

El cinerario se encuentra en el ingreso a la parroquia del lado izquierdo, en un atrio interno que es la cámara de silencio. Es una fosa común con forma acampanada y cuenta con una capacidad aproximada de 7 mil depósitos de cenizas. "Vimos con el arquitecto que diseñó la obra ese espacio, ese lugar, y se hicieron todas las autorizaciones para inaugurarlo el 30 de agosto de 2015", cuenta el párroco.

El acontecimiento fue justo para el día de la fiesta de Santa Rosa y contó con la bendición del arzobispo.

La fosa tiene una profundidad de tres metros con un pilar para depositar las cenizas. "Hicimos una colecta y una campaña de concientización, y tuvo mucha repercusión", añade.

Otra de las posibilidades con las que cuentan los fieles es que cada segundo sábado de mes se hace una ceremonia para quienes quieran llevar las cenizas de sus seres queridos y depositarlas en el cinerario. El proyecto fue declarado de interés municipal por el Concejo Municipal.

crem3 (2).jpg



Comentarios