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Domingo 15 de Mayo de 2016

La cotidianidad luminosa

Guido Martínez Carbonell es bien conocido en la ciudad por la fructífera tarea que desde hace largo tiempo viene cumpliendo al frente del Teatro El Círculo.

Guido Martínez Carbonell es bien conocido en la ciudad por la fructífera tarea que desde hace largo tiempo viene cumpliendo al frente del Teatro El Círculo. Pero la reciente publicación de Todos hacemos una ceremonia, por Homo Sapiens, da testimonio del otro camino que este hombre intrínsecamente vinculado a la cultura recorre sin pausa y con sostenida vocación: el de la poesía.

Después de Las marcas ocultas (1981), Poemas de amor y odio (1986), La violencia humanitaria (2007) y Sé que hay otra vida (2007), su último libro reafirma una búsqueda primordial: la de una voz sencilla y cotidiana, que conversa con el lector sin caer en hermetismos vanos, con la sinceridad y la emoción como banderas irrenunciables.

"Busco una trama/ que me sostenga/ en la baldosa floja/ de cada día", nos dice Martínez Carbonell, que sabe romper con la incertidumbre existencial y la melancolía en poemas de luminosidad manifiesta, como aquel que dice: "No voy a morirme/ de viejo, me muero/ de tierno, cuando/ la luna se arrima/ cara a cara/ sobre el río/ y el sol perfuma/ escabulléndose/ entre los toallones/ del domingo".

Martínez Carbonell debe persistir en la legitimidad para seguir encontrándose con la mejor versión de sí mismo.

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