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Domingo 23 de Junio de 2013

La costumbre de correr por izquierda

Una habló siete minutos. La otra cuarenta. Una defendió las políticas sociales, la otra también. Una habló de inclusión, desarrollo social, generación de empleo y diálogo fecundo. La otra también.

Una habló siete minutos. La otra cuarenta. Una defendió las políticas sociales, la otra también. Una habló de inclusión, desarrollo social, generación de empleo y diálogo fecundo. La otra también. Resulta paradójico, pero tanto Mónica Fein como Cristina Kirchner apelaron al discurso progresista que tanto tienen en común y, sin embargo, parece separarlas. Fue este jueves en el acto por el Día de la Bandera, un mitín político que volvió a poner a la ciudad en el epicentro nacional.

El canto de los jóvenes del Movimiento Evita que rezaba "ni socialista ni popular, es la derecha que gobierna la ciudad" le puso el broche de oro a una situación que se viene acrecentando por años. El kirchnerismo logró disputar políticas progresistas que hasta el 2003 eran casi exclusivas del socialismo. Y desde entonces corre por izquierda a un movimiento que aplica desde hace décadas en Rosario las políticas centradas en inclusión, participación e igualdad que tanto gusta de mostrar el gobierno central.

En siete minutos, Mónica Fein hizo un repaso de lo logrado por el socialismo en materia de salud pública, participación ciudadana e inclusión. Apeló al diálogo y fue directamente al hueso. "Esta es una ciudad que se une contra los violentos", dijo desde el atrio celosamente custodiado a ambas márgenes por los jóvenes y bulliciosos militantes de La Cámpora y el Movimiento Evita.

Aludió así a la violencia que castiga a Rosario y a la guerra narco que se libra en sus calles. Una batalla que la propia agencia oficial de noticias Télam se encargó de difundir una semana antes de manera abiertamente mal intencionada y en el marco de la presentación de un informe de investigadores locales que "bucea en las consecuencias sociales, económicas y culturales que trae aparejado el negocio del narcotráfico en Rosario".

Decía el cable de noticias que esos enfrentamientos entre bandas armadas "ayudaron a destruir la marca Rosario, tal como se conoce al trabajo de marketing que durante 24 años intentó posicionar a esta ciudad en el mercado de inversiones".

Citando el trabajo del Club de Investigaciones Urbanas, un grupo de sociólogos, psicólogos y artistas locales, remarcó que "la imagen de una Rosario moderna que incluía, aunque despreciada por sus gobernantes, la llegada masiva de migrantes del norte provincial y Chaco, dio lugar a otra ciudad, sobre todo en la periferia".

Entre esto y el trístemente célebre "narcosocialismo" no hay mucha diferencia. Entre el progresismo de unos y otros, tampoco. Sin embargo, las posturas parecen cada vez más lejanas.

Paradójicamente, los discursos de Fein y Cristina se dieron en el marco del Día de la Bandera, esa enseña que une y que sin embargo encuentra a la sociedad tan dividida.

Eso sí, la "narcociudad" recibió este fin de semana a miles de visitantes que colmaron hoteles, restaurantes y disfrutaron todo lo que Rosario puede y se jacta de ofrecer.

Una ciudad de cara al río en la que Belgrano enarboló la bandera y la presidenta, en esa costumbre tan propia de repensar la historia desde el presente, se animó a predecir que hoy el prócer sería kirchnerista.

Imposible saber la respuesta. Pero habrá que recordar que Manuel Belgrano murió en la más profunda miseria y en su testamento pidió poder descansar en una tumba austera.

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