Edición Impresa
Sábado 26 de Febrero de 2011

La clave de la inversión

No hay progreso sin educación ni inversión. Así lo entienden los países desarrollados que consideran que el conocimiento es su capital más preciado. En él, la ciencia y la tecnología ocupan un lugar crucial.

  En América latina, aunque se registran algunos avances en este campo, son todavía innumerables los esfuerzos que quedan por hacer. No hay más que remitirse a últimas investigaciones, como el Informe de la Unesco sobre la Ciencia 2010. Si bien en este trabajo se sostiene que, por ejemplo, países como la Argentina, Brasil y Chile implementaron un importante número de políticas en este área, la conclusión es que “los sistemas nacionales de innovación siguen siendo endebles”. Las causas, en términos generales, se atribuyen a bajas inversiones y a la necesidad imperiosa de constituir una masa crítica de personal altamente calificado.

  En otro tramo, el informe llama la atención sobre la persistencia de la disparidad en los niveles de desarrollo entre países y regiones y sostiene que su origen se encuentra en los niveles desiguales de inversión en conocimiento a lo largo de períodos dilatados.

  La creación de valor, dicen los expertos, depende cada vez más del mejor uso del conocimiento. Sobre el punto, el trabajo de la Unesco remite a un ejemplo claro: el de economías emergentes como Brasil, China, India y Sudáfrica que muestran un crecimiento sostenido al haber logrado un desarrollo autónomo de la tecnología de los procesos, la creación de productos, el diseño y la investigación aplicada. En este sentido China e India, entre otros, se han propuesto, y lo han logrado, mejorar la investigación universitaria en breve plazo.

  El estado del mundo demuestra que no hay progreso sin educación ni inversión. En esta línea, definir la formación en ciencias como una prioridad de las políticas educativas es, para América latina —donde siempre estuvieron postergadas—, un punto de partida fundamental para su desarrollo. Deberá ser desde la primaria, cuando está demostrado que empiezan a perfilarse las vocaciones, y en un ambiente rico y estimulante cuyo foco sea el proceso de construcción de las ideas.

(*) Sociólogo. Presidente de Sangari Argentina. Fue director de la Unesco en Brasil.

Comentarios