La ciudad
Viernes 21 de Abril de 2017

Vendió el auto y puso un comedor en homenaje a su madre

Facundo Vijande, un joven que contagiado con el espíritu solidario inculcado en su familia, alterna su trabajo de distribuidor de bebidas con darle de comer a 420 pibes de barrio Sarmiento.

"Vendí el auto en 2015 y me puse el comedor". Quien habla es Facundo Vijande, un joven que contagiado con el espíritu solidario inculcado en su familia, alterna su trabajo de distribuidor de bebidas con darle de comer a 420 pibes de barrio Sarmiento. El comedor comunitario también acusa los efectos de la crisis económica. "Si antes poníamos una olla de 100 litros, ahora hay que agregar la otra de 70 litros para que alcance", confiesa.

En Pacheco 657 funciona el comedor Dorita. Facundo le puso ese nombre en homenaje a su madre, quien además es la cocinera oficial del comedor, que brinda las raciones tres veces a la semana, mientras que martes y jueves por las tardes a los chicos se les ofrece un apoyo escolar, junto a la merienda.

En los últimos meses, la ayuda alimentaria en barrio Sarmiento creció exponencialmente: de 300 comensales ahora son 420 entre niños y madres jefas de familia.

"La gente retira la comida y cada familia viene con su Tupper. Le damos la porción, el pan y la merienda", explica Facundo.

El comedor comunitario, a diferencia de varios que funcionan en zonas vulnerables de la ciudad, no recibe un peso del Estado.

La familia Vijande debe afrontar los 7.500 pesos de alquiler del espacio, mil pesos de impuestos, otros mil en carne y otros 500 semanales en verdura. Además, muchos alimentos perecederos se reciben como donaciones.

La mamá de Facundo colabora constantemente con su hijo. Y así como el joven vendió su auto para montar el comedor, Dorita dejó un empleo de cuidadora para meterse de lleno en la labor social. Para Facundo, el panorama no resulta muy alentador. "Creo que lamentablemente va a ir empeorando. La gente se está quedando sin laburo, antes una changa de 200 pesos le alcanzaba a una familia para tirar varios días, pero hoy eso no está. Se ve claramente porque acá vienen albañiles, pintores", comentó.

Fue a otro punto: "Tenemos una cantidad muy importante de población adulta analfabeta o que se ha escolarizado hasta segundo grado", remarcó.

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