Amsafé
Viernes 24 de Febrero de 2017

Una marcha en Rosario expresó el rechazo a las políticas de ajuste

Docentes, estatales, profesionales de la salud y una columna embanderada en la Corriente Clasista y Combativa marcharon ayer por el centro.

"Apostamos a que la bronca en las escuelas se transforme en energía de lucha", bramó el delegado local de Amsafé, Gustavo Terés, confiado en que las 72 horas de paro votadas en Rosario para el 6, el 7 y el 8 de marzo se hicieran extensivas a todo el país. La convicción, exhibida sin grietas en la movilización que maestros y estatales protagonizaron ayer, se hizo pública incluso antes de que el congreso nacional de Ctera ratificara que esas medidas (ver aparte) postergarán efectivamente el inicio del ciclo lectivo. La marcha expresó fuerte rechazo a las políticas de ajuste del gobierno nacional y prometió resistirlas, pero no olvidó la gestión provincial. Es más, Terés acusó al gobernador Miguel Lifschitz de querer "clausurar la deuda" salarial del 2016 que mantiene con los docentes y de "mentirles ahora con la cláusula gatillo".

Docentes, estatales, profesionales de la salud y una columna embanderada en la Corriente Clasista y Combativa (que primero marchó tras los gremios y luego siguió su propia ruta hacia varias dependencias nacionales) partieron a las 11 de plaza 25 de Mayo y concentraron luego en la San Martín, frente a la sede de Gobernación. Esta vez, inusual, sin cortar Santa Fe.

Al llegar hubo varios oradores que plantearon un panorama de crisis laboral (por ejemplo, los despidos en la planta gráfica de AGR-Clarín) y problemas específicos en frentes escolares (falta de aulas, de cargos y de concursos para los centros de capacitación laboral para adultos).

Luego el delegado de ATE-CTA, Raúl Daz, recordó: "Hace exactamente un año los estatales ya estábamos en la calle diciendo «no» a la extorsión del gobierno de Macri de cambiar salario por trabajo". Y llamó a no permitir que los sueldos vayan "atrás de la inflación", para lo que bregó por la "unidad" en la calle el 6, 7 y 8 de marzo.

Todos los dirigentes que hablaron (también la titular del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Salud, María Fernanda Boriotti) coincidieron en el planteo de solidaridad y unidad entre los trabajadores, y en apuntar también al gobierno de Lifschitz como patronal.

Terés cerró el acto llamando a dar la pelea "en la calle" y no resignar derechos (de jubilados, a paritarias libres y sin techo, a la salud "sin la tablita" de licencias) y reiteró que la lucha docente no se libra en "dos tiempos, uno para Nación y otro para provincia, sino en uno solo".

Por eso, acusó a Lifschitz de querer poner como techo de las negociaciones el índice difundido por el Instituto de Estadística y Censos provincial, del 32,9 por ciento, sin tener en cuenta el deterioro salarial que ya se produjo en 2016, y "mintiendo" al proponer la "cláusula gatillo" que el mismo oficialismo "rechazó" durante una década y con la que "no cumplió el año pasado".

"Apostamos a que la bronca generada en

las escuelas se transforme en energía de lucha"

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