La ciudad
Sábado 08 de Julio de 2017

Una huerta de plantas medicinalesen el corazón del centro rosarino

Es un proyecto comunitario que congrega a profesionales del Cemar, cuidacoches y alumnos de escuelas de la zona.

No pasa desapercibida. En pleno centro, sobre Balcarce casi esquina San Luis, donde el ruido de los colectivos invade, una huerta aterrazada llama la atención de propios y ajenos. Y más aún los miércoles, cuando odontólogas, enfermeras y personal administrativo del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar), que funciona a pocos metros, trabajan munidas de palas y mangueras en el mantenimiento del espacio que es parte del Programa de Medicina Tradicional y Natural del municipio.

"Es un proyecto realmente comunitario e integral, donde se suman vecinos, cuidacoches que se ofrecen a regarla, escuelas de la zona y todo el que quiera acercarse", recalca Zulema Baldessari, odontóloga e integrante del proyecto desde 2014. Si bien no es única en el sistema de salud pública, su ubicación la hace "especial" dice la mujer, y cuenta orgullosa: "En primavera, con la huerta, volvieron las mariposas al centro".

Farmacia en plantas

Lo que empezó siendo apenas "un triángulo chiquito" en un espacio verde detrás del Cemar, se convirtió en un sector aterrazado, con bordes de adoquines, que fue creciendo con el paso del tiempo. Y lo ven a simple vista quienes transitan por Balcarce.

Una enredadera de pasionaria que ayuda a calmar los nervios o inducir al sueño; y las que se conocen para la cocina, como la albahaca y el romero, pero que también son estimulantes en el caso de la primera y de ayuda a las funciones cognitivas; la segunda, están en los canteros.

Todas detalladas por su nombre popular y también su nombre científico, no faltan las digestivas: el boldo y el llamado burrito; así como el ajenjo que limpia y ayuda a la función del hígado, al igual que el diente del león que Zulema asegura "es la vedette, porque no hay más que sembrarla que crece sin problemas". Y también está la cúrcuma, que ayuda al metabolismo y a controlar la diabetes.

En todos los casos, aclara la profesional, "se trabajan y se proponen para usos externos, sea en infusiones o compresas, como el caso de la corteza de Ceibo, que hervida por 15 minutos y sobre las úlceras, ayuda a la cicatrización".

Para los chicos también hay recetas. "Les enseñamos que con el Aloe Vera, el tipo alargado que es amargo, se lo pueden aplicar sobre la cabeza para ahuyentar a los piojos y utilizar así menos productos químicos", indica.

Y en su especialidad, la odontología, afirma que el uso de la salvia para tratar las gingivitis —inflamaciones severas en las encías— es uno de los tratamientos que se indica y sobre el que incluso está llevando adelante una investigación.

Comunitaria

Para Zulema, que transita entre los consultorios de odontología infantil en el tercer piso del Cemar y el espacio verde, "esta huerta lo que tiene es que está en un lugar que es especial y llama la atención", y destaca que está "en el corazón de una manzana transitada por miles de personas", ya que también están a pocos metros el edificio de Iapos, el Centro de Salud Martin, la Maternidad Martin y el Instituto de la Mujer.

"Además del equipo de salud que se ocupa de cuidarla también están los vecinos. A ellos les pedimos que no traigan cerca a sus perros porque lo que hay son plantas medicinales, y que si quieren, retiren sin depredar", aclara Zulema.

Un capítulo aparte son los cuidacoches de ese sector, que se han ofrecido a colaborar regando o sacando malezas, o el caso de un hombre en situación de calle que pasó varias noches en esa zona del parque y que, a cambio de que lo dejaran estar allí, trabajó sacando malezas y haciendo plantines —que aún hoy están— de las plantas ya existentes.

"Acá hay muchas manos", dice la odontóloga con orgullo, y habla de las escuelas que se suman al proyecto, desde el nivel inicial hasta el secundario. Los chicos de la Escuela Nº 1.017 (ex Maternal Nº2), que funciona en San Juan al 1900, así como el La Salle (Mendoza 444), son dos de los establecimientos con los que tienen intercambio todo el año.

"Hicimos huertas en esas escuelas, en canteros o macetones, y ellos vienen a ver cómo se trabaja", relata Zulema, y cuenta el proyecto que se llevó adelante con los chicos de Nº 1,017. "Ellos mismos plantaron las semillas de caléndula, la cuidaron, la vieron crecer, cosecharon los pétalos y con glicerina, y otros elementos, elaboraron jabones de caléndula, que es una gran regeneradora de la piel", detalla.

Rescatar y transmitir esos saberes tradicionales, esos que los inmigrantes de las provincias del norte, de la comunidad qom y de países como Paraguay y Bolivia traen, está entre las metas del proyecto. Así como llevar esos saberes a los consultorios, complementado la medicina alopática, y que los chicos sean vectores de transmisión en sus casas.

Una práctica con muchos antecedentes en la ciudad

El programa de medicina tradicional y natural, como la ayurvédica, la china y el uso de plantas medicinales, tiene un cierto recorrido en el sistema de salud municipal desde la aprobación de la ordenanza que le dio origen. De hecho, en 2014 se capacitaron 460 personas del personal del áreas de Salud y el año pasado lo hicieron otros 625.

   El Hospital Roque Sáenz Peña dio en 2012 un salto sumando terapias alternativas como la acupuntura para atender a sus pacientes, y en 2014 el Carrasco también inició en su interior la producción de plantas medicinales, tanto para uso de los pacientes propios como para la distribución en centros de salud.

   Ese mismo año comenzó a tomar forma la huerta que enfermeras, médicas, odontólogas y administrativas del Cemar mantienen hasta la actualidad; y que es parte de la red de hospitales y centros de salud que trabajan con este tipo de medicinas naturales —que son 44 de los 80 centros de salud y hospitales de la red municipal y provinciales—.

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