La ciudad
Domingo 08 de Octubre de 2017

Una ceremonia llena de emociones para homenajear a Joan Manuel Serrat

Entre risas, un sentido recuerdo a Fontanarrosa y un fuerte reclamo de diálogo por Cataluña, el cantautor fue distinguido en el teatro La Comedia.

En dos discursos con destinatarios y sentimientos distintos, y con momentos marcados por la emoción, las risas y la seriedad, Joan Manuel Serrat transitó el acto en el que se le otorgó el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Recorrió su relación con la ciudad de la mano de su amistad con el Roberto "Negro" Fontanarrosa y, además, tuvo tiempo para hacer mención al conflicto que atraviesa su querida Cataluña por la búsqueda para independizarse de España.

Luego del discurso del decano de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, José Goity, y de la entrega de presentes por parte de "La mesa de los galanes" y la intendenta Mónica Fein, el cantautor catalán se dispuso a hablar durante poco más de media hora. Los amigos del Negro le regalaron una caja con lápices que eran propiedad del dibujante, mientras que la intendenta le obsequió una estatuilla de Mendieta, el fiel compañero de Inodoro Pereyra. Además, sobre el final, recibió un pañuelo blanco de una de las Madres de Plaza 25 de Mayo.

Antes de dar sus discursos, se vivió una situación muy graciosa de la mano del propio Serrat: ante la pregunta del rector de la UNR, Héctor Floriani, sobre si aceptaba las condiciones para recibir el título en cuestión, el catalán se mostró dubitativo y socarrón. "Pues, sí", terminó diciendo, lo que provocó risas en todo el teatro La Comedia.

"No sería prudente bajarme de esta tribuna sin liberarme de un sentimiento que llevo rumiando desde hace días sobre un territorio amado y querido: Cataluña", comenzó, meditabundo, en referencia al conflicto que se vive por la independencia de la comunidad autónoma del este español.

En referencia a ella, dijo que desde el comienzo se mostró "contrario a esta consulta", principalmente "por los modos y la precipitación con la que se hizo y la forma con la que el gobierno catalán la aprobó".

Alzando su voz y centrando su reclamo en el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, y el presidende de España, Mariano Rajoy, Serrat clamó: "Les pido que hablen. Aunque no sepan de qué, aunque no tengan nada que decirse. Porque nunca se habla lo suficiente cuando hay voluntad de solucionar cosas".

"Hoy, lo que vivimos en Cataluña un fracaso. Y como dijo Joan Fuster: un fracaso nunca se improvisa, un fracaso se construye", finalizó, reflexivo, el cantautor.

Al querido Fontanarrosa

En un discurso que estuvo marcado por la emoción y las bromas, el catalán aseguró: "De los varios doctorados que me concedieron a lo largo de mi vida, es curioso que ninguno haya sido de la Facultad de Agrimensura, de la cual salí numero uno de mi promoción".

Luego de un agradable y cómico ida y vuelta con el público, el Nano habló de Roberto Fontanarrosa, quien fuera su más entrañable amigo: "Es un rosarino universal, un gestador de humanidades. Nombrándolo a él, nombro a mis buenos amigos presentes y ausentes. A todos nos representaba y todos se sentían representados por él".

"Rosario es una ciudad pródiga en amigos. A la cabeza, sin dudas, nuestro amado y simbólico Negro Fontanarrosa", continuó deshaciéndose en elogios Serrat hacia el fallecido humorista. Ellos dos, junto al escritor colombiano Daniel Samper, conformaron un trío en donde el fútbol y la amistad fueron los ejes de la relación.

Sobre su trabajo, la principal tarea que lo catapultó a recibir la distinción por parte de la UNR, el cantante dijo: "Me hace feliz que, con mi trabajo, he podido ayudar al aprendizaje de otros. Me siento un privilegiado por cantar, y más por poder seguir ejerciéndolo. Las canciones viven en la memoria y son personales e intransferibles". El Nano, en todo momento, instó a la gente a que cante y dijo, haciendo brotar las risas nuevamente en el auditorio, que nadie canta mal, sino que hay gente que canta "distinto. Incluso, algunos muy distinto".

"Es un placer estar en Rosario, y seré tan rosarino como ustedes me lo permitan. Muchas gracias, y ¡viva Mendieta!", concluyó, entre aplausos, Joan Manuel Serrat.

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