La ciudad
Miércoles 15 de Marzo de 2017

Un vendedor de choripanes aprovechó la falta de controles en pleno paro municipal

Trabaja habitualmente como payaso, pero esta vez instaló un puesto de comida en la emblemática esquina de Sarmiento y Córdoba.

Con el paro de municipales, las peatonales y la emblemática esquina de Sarmiento y Córdoba modificaron su fisonomía habitual. Además de los manteros que abarrotaron otra vez la zona, ayer Alejandro, un rosarino de 37 años, decidió instalar un puesto de venta de choripán y tuvo un éxito arrasador. Vendió tres tandas completas, alrededor de 80 unidades, y, cerca de las 16, agotó toda su mercadería. Este llamativo suceso fue el comentario de quienes transitan recurrentemente la zona céntrica, se propagó por las redes sociales, y todo indica que hoy se repetirá en la segunda jornada de protesta de los empleados municipales, que dejó la ciudad sin inspectores.

Pero la historia detrás de este inquieto emprendedor ambulante incluso supera la curiosa postal que generó con su propio puesto de choripanes, humeando frente a Falabella.

Alejandro vive en zona sur, tiene tres hijos (dos mujeres de 12 y 18 años, y un nene de 2 y medio), y desde 1998 trabaja vestido de payaso, como vendedor ambulante de globos. Es un personaje muy conocido en la peatonal y se lo suele ver charlando con los chicos mientras inventa atractivas figuras con sus globos multicolores.

"En los días de paro, cuando no hay inspectores, la peatonal se llena de puestos con muchas cosas para chicos y generalmente vendo muy pocos globos, porque los más pequeños se distraen y sus padres les compran otras cosas. Por eso, decidí hacer algo diferente, para aprovechar mejor el paro. Y lo que se me ocurrió fue traer un puesto de choripanes; pensé en la esquina de Sarmiento y la peatonal Córdoba, para que esté bien a la vista", le contó Alejandro a La Capital.

El puestero aclaró: "Es la primera vez que lo hago" y contó que "inicialmente había pensado los choripanes para los vendedores ambulantes". También relató: "Después de que coloqué esta parrillita que traje de mi casa, comenzaron a acercarse muchos empleados de comercios de estas cuadras, gente que caminaba y se antojaba con el olor, y hasta los muchachos que llevan adelante la obra de calle Sarmiento se arrimaron a encargar algunos para la hora de la comida. La verdad es que tuve que buscar dos tandas más de chorizos y poner turnos, porque no alcanzaba a cubrir los pedidos", remarcó Alejandro.

De familia

"Es muy loco estar haciendo choripanes en medio de Sarmiento y Córdoba. Sobre todo para mí que vengo de familia de vendedores ambulantes. Yo acompañaba a mi abuelo a traer bolsas de papa, cuando la peatonal tenía adoquines. Desde los 11 años que vengo a trabajar a esta zona. Así que esto tiene un significado muy especial", confió el puestero.

Los choripanes costaban 40 pesos y se transformaron en un auténtico furor. Tuvieron gran aceptación. "Lo que gané lo voy a reinvertir en mercadería para seguir vendiendo", confesó Alejandro, quien ayer se robó todas los flashes y las miradas en una peatonal que lució caótica por la medida de protesta de los municipales.

En tanto, el paro se extenderá hasta hoy y la ausencia de agentes de control seguramente se hará sentir como ayer.

postal insólita. Una parrilla, carbón y humo en plena peatonal.

Comentarios