La ciudad
Lunes 26 de Junio de 2017

Un registro inédito para personas que desean conocer su identidad

El Estado provincial ya suma 110 historias de personas que esperan reencontrarse con su orígenes. Trabaja un equipo interdisciplinario

Hace poco más de dos años, dos mujeres se acercaron a la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia con una historia para contar. Ambas habían sido adoptadas en forma ilegal y a las dos las había entregado la misma partera. Ese relato, y otros más que llegaron después, andamiaron la creación del área de derecho a la identidad y el desarrollo de una base de datos de aquellas personas que están buscando sus orígenes. Ese registro, pionero en el país, suma 110 historias de personas que esperan reencontrarse con sus primeros momentos de infancia.

La experiencia se presentó el pasado viernes y sábado en las primeras jornadas sobre derecho a la identidad, organizadas por la secretaría provincial y el Colegio de Psicólogos. Para el titular de Derechos Humanos de la provincia,

Marcelo Trucco, la actividad pretende "seguir concientizando sobre la problemática y aportar al debate sobre un derecho tan importante como es el derecho a la identidad y la necesidad de la intervención del estado para dar contención y acompañamiento a aquellas personas que están en la búsqueda de sus orígenes".

El funcionario destacó que Santa Fe es la primera provincia en el país en implementar un área específica e interdisciplinaria para atender esta temática con un equipo interdisciplinario de abogadas y psicólogas. Y con una línea gratuita (0800-5553348) donde se brinda asesoramiento.

El área de Derecho a la Identidad funciona en una oficina del primer piso de Moreno 1056. Allí se entrevista a las personas que han decidido encarar la búsqueda de su origen, "buscadores", como de autodenominan. El relato queda registrado en un acta que después se transforma en el legajo, confidencial, que disparará la búsqueda de documentos en los libros de las maternidades públicas, con las privadas aún se está acordando detalles de un convenio, en el Registro Civil de la provincia y en los Tribunales provinciales.

La intervención busca llenar un vacío y asistir en la tarea a quienes individualmente, o acompañados por alguno de los muchos grupos que existen en las redes sociales sobre esta temática y las solidaridades que movilizan, decidieron hace tiempo empezar a buscar información sobre sus orígenes.

Las búsquedas

Las nociones de derecho a la identidad y de apropiación de niños están comúnmente relacionadas con la búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo y circunscripta a los oscuros años de la última dictadura militar. En base a esa experiencia, en el área de Derecho a la Identidad se asiste a las personas que tienen alguna afectación en su derecho a la identidad.

"Cuando empezamos a trabajar, los primeros casos que atendimos fueron de personas adoptadas que buscaban información sobre su origen. Entonces el trabajo fue más bien de búsqueda documental porque cuando una persona es adoptada tiene un expediente, tiene información. Pero poco tiempo después de empezar a atender estos casos, llegaron las primeras situaciones de gente apropiada, no adoptada, incluso en democracia", recuerda Luciana Zapata, abogada del área.

Se trata de niños ya adultos

Entonces, dice, entendieron que la temática tenía su especificidad y que debía ser abordada por el Estado. "Al principio hablábamos de adopciones ilegales, pero en realidad se trata de niños, ya adultos, que han sido apropiados ya que han sido inscriptas como hijos biológicos propios por sus padres de crianza", acota Lucrecia Garibay, psicóloga de la oficina.

Desde que se abrió la puerta a estas presentaciones, señalan, se reunieron más de cien actas. La mayoría están firmadas por personas que fueron apropiadas, antes pero también después de la dictadura, y quieren conocer sus orígenes, saber la historia de sus padres biológicos, si tienen otros hijos. Y también, aunque muy pocas, registran situaciones de mujeres que han entregado a sus hijos o que han sido separados de ellos en forma involuntaria.

Con todos estos casos se decidió instrumentar un registro, confidencial y anónimo, con el objetivo de entrecruzar datos que ayuden a las búsquedas ya que, muchas veces, los lugares y los nombres se repiten.

En dos años, el registro incorporó a 110 personas y posibilitó dos encuentros: de una mamá biológica con su hijo y de dos hermanas. El resto aún espera, el camino recién comienza.

C.B.

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