La ciudad
Lunes 25 de Septiembre de 2017

Un equipo de científicos locales da otro gran paso contra las superbacterias

Una investigación del IBR publicada en una revista de prestigio internacional abre las puertas al diseño de nuevos fármacos para vencer infecciones letales

Otra vez, una investigación realizada por un equipo del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, Conicet, UNR) logró un gran avance en la lucha contra las llamadas "superbacterias", responsables del fallecimiento anual de unas 700 mil personas en el mundo y que se cree podrían llegar a ser primera causa de muerte en el 2050. El descubrimiento, publicado hace unos días por la prestigiosa revista científica internacional Nature Communications, abre las puertas para el "diseño racional de fármacos" capaces de frenar el avance de esas infecciones letales, explicó ayer a LaCapital el titular del IBR y uno de los codirectores del grupo, Alejandro Vila.

Dar pelea a las superbacterias es actualmente uno de los desafíos más acuciantes para la ciencia. De hecho, en febrero pasado fue la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) la que reavivó la preocupación internacional al difundir el listado de las doce familias de bacterias causantes de infecciones severas que los actuales tratamientos no logran vencer y que dejan a cada vez más población sin terapias efectivas.

Ocurre que las superbacterias son microorganismos que desarrollan una multirresistencia a los antibióticos, aun a los de mayor potencia y eficacia, y que vienen generando un alarmante crecimiento en la tasa de infectados sobre todo a nivel intrahospitalario en todo el mundo. De allí que el nuevo avance de los científicos del IBR sobre la materia cobre tanta trascendencia.

El trabajo, codirigido por Vila y Leticia Llarull, fue producto de las "contribuciones centrales" que realizaron las jóvenes investigadoras María Natalia Lisa y Antonela Palacios.

Al estudio también hicieron aportes, en colaboración con científicos de Estados Unidos y el Reino Unido, Mariano González (IBR) y Diego Moreno (Instituto de Química Rosario, Iquir).

Un hito revolucionario

La penicilina, descubierta en 1928 por Alexander Fleming, cambió el rumbo de la historia. El posterior desarrollo de numerosos antibióticos similares a la penicilina, llamados betalactámicos, obtenidos tanto a partir de fuentes naturales como de síntesis químicas, no sólo permitió salvar millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial, sino que resultó determinante para la prolongación de la expectativa de vida en el siglo XX.

Sin embargo, esos avances ahora muestran su contracara: el uso excesivo e indebido de esos medicamentos dio lugar a la selección de bacterias cada vez más resistentes, hoy conocidas como superbacterias.

A ellas apuntó la investigación que acaba de publicar Nature Communication y que, producto de un trabajo de ocho años, básicamente logró poner al descubierto los mecanismos químicos que utilizan esas bacterias para "inactivar antibióticos de última generación".

De hecho, pudo demostrar que varias especies de esos microorganismos poseen similares mecanismos de resistencia, por lo que se abre la posibilidad de producir tratamientos efectivos para un amplio espectro bacteriano. "Es decir, no uno para cada bacteria, sino un fármaco general", explicó Vila.

Se trata de un nuevo "paso clave" para combatir las superbacterias resistentes incluso a la acción simultánea de varios antibióticos y que han alcanzado una "diseminación global", enfrentando a la humanidad a una "situación sin precedentes": no poder vencer infecciones que hasta ahora venían siendo tratables.

Pero para poder diseñar nuevos fármacos hay que conocer "las estrategias químicas de defensa" de las bacterias o la estructura de las moléculas involucradas.

Para sobrevivir a la acción de los antibióticos betalactámicos, uno de los principales mecanismos que usan las bacterias es la producción de unas enzimas capaces de degradarlos, llamadas betalactamasas.

Existe una clase de antibióticos, los carbapenemes, capaces de resistir a esas enzimas, por lo que representan "la última línea de defensa disponible frente a infecciones causadas por bacterias multirresistentes". Sin embargo, esas bacterias evolucionaron y muchas ya logran sobrevivir a esas drogas.

Por eso el trabajo del equipo del IBR abre ahora puertas hacia nuevas líneas de investigación en el diseño racional de fármacos (ver aparte).

La multiplicación de bacterias resistentes a los antibióticos amenaza con volverse primera causa de muerte en 2050

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