La ciudad
Domingo 02 de Abril de 2017

Un emprendimiento familiar y un volante publicitario que explotó en Twitter

Eugenio promociona en la calle los postres que cocina su mujer. Una joven lo comentó en la red social y en apenas unas horas se viralizó.

"Mi secreto está en la masa" dice el papel amarillo que Eugenio Macagno reparte todos los días a pie. El hombre, que con 82 años está más cerca de la adolescencia que de ser un abuelito jubilado, nunca imaginó que uno de los receptores de la publicidad de las delicias que cocina su esposa, Nora Mamprin, iba a subir a la red social Twitter la foto del papelito y que en apenas unas horas el emprendimiento familiar se viralizaría con más de tres mil retweets.

"No me lo imaginé porque no tenemos Twitter", dice Nora, aunque sí tiene una página de Facebook. Lo cierto es que en apenas unas horas, las tortas, cupcakes y postres que hace en su casa de Tucumán y Mitre, anduvieron de boca en boca.

Lo primero que aclara a La Capital es que lo que hace con su tiempo, ahora que ya está jubilada, es "dedicarme a algo que me gustó siempre, que en mi caso es la gastronomía, como le pasa a muchas mujeres".

Nora, de 66 años, viene de la hotelería, un rubro en el que trabajó por décadas e incluso la llevó a vivir más de diez años en Mar del Plata, y después en España donde tiene aún una de sus tres hijas.

"La gastronomía me gustó siempre, me encanta hacer, lo dulce y lo salado, pero no tengo título de nada", dice en su cocina nueva, donde puso gran parte de sus ahorros.

Eugenio, en cambio, es santafesino y estudiaba cine en la Universidad Nacional de Litoral en 1976, cuando la cerraron y él armó las valijas para exiliarse en España. Ahí hizo "de todo, desde fotografía social y videos hasta algo de publicidad", según cuenta, y ahí conoció también a Nora, en 2002.

Ya juntos en 2012 se pegaron la vuelta a la Argentina y a Rosario. Quedarse quietos no es algo que les quede cómodo y Nora puso en marcha el proyecto de empezar a cocinar. Con YouTube cerca y algunos tutoriales que le dan una mano "para aprender todos los días" se animó y empezó a ofrecer sus exquisiteces.

"Me gusta hacer cosas, siempre trabajé no me puedo quedar sentada", dice a la hora de explicar por qué decidió arrancar de cero, y más aún: "Hay que estar activo, tener cosas que te motoricen y seguir teniendo un proyecto de vida".

Igual, confiesa que el primer pedido lo entregó temblando. "No aguantaba y quería saber si les había gustado", afirma.

A la calle

Eugenio, que tampoco se puede quedar quieto, se encarga de la publicidad, hizo hacer los papelitos amarillos y salió a repartirlos.

"Algunos los agarran y me miran como un ancianito que les da ternura, pero esa no es la idea, yo quiero ayudar y que este emprendimiento arranque", afirma el hombre.

Casa por casa, pegándolos de a uno en las puertas de los edificios y caminando entre 30 y 40 cuadras por día, llenó de publicidad el centro rosarino.

Si bien "Mi secreto está en la masa" es la página que le subió a Nora en la red social Facebook, incluso con un video de presentación que él mismo le hizo —"porque tengo varios cursos y trabajé en publicidad por internet", aclara—, no tuvieron en cuenta el Twitter.

"Twitter no tenemos, ¿qué pasó?", pregunta Eugenio, sin saber que uno de los papelitos que entregó diciendo "mi esposa cocina muy bien" en los últimos días enterneció a quien lo recibió, se viralizó en una foto y fue retweeteado más de tres mil veces, además de acumular casi cuatro mil "me gusta" en la red social del pajarito. Ahora, que saben lo acurrido, Nora espera más trabajo. "Ojalá que esto nos ayude y nos dé un empujoncito", finaliza.

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