La ciudad
Viernes 30 de Diciembre de 2016

Un corte de luz de cuatro días vació los locales en el cruce de peatonales

La última tormenta inundó el Victoria Mall y el Pasaje de la Nación, al que la energía recién volvió ayer a la tarde. Furia de comerciantes.

Un sector importante del cruce de las peatonales pasó cuatro días seguidos sin luz: del lunes a la una de la madrugada a la tarde de ayer. Los comerciantes se mostraron perplejos por la duración del corte e indignados por sus efectos: justo en días en que los negocios buscan compensar un poco el bajón del año, la mayoría "prácticamente" no vendió nada por la falta de ventilación y hasta de posnet. Otros, incluso, directamente no pudieron trabajar, como el bar Mastroianni del Pasaje de la Nación, que encima debió tirar la mitad de la mercadería. Ni siquiera funcionaron los baños de la galería, ya que el agua sube gracias a una bomba. La Empresa Provincial de la Energía (EPE), que finalmente repuso el servicio ayer por la tarde, atribuyó el desperfecto a la lluvia caída entre domingo y lunes, causante de una "inusual" cantidad de fallas en la red subterránea de baja tensión, tanto en el micro como en el macrocentro (ver aparte).

Las intensas precipitaciones del fin de semana colapsaron los desagües pluviales causando la inundación de buena parte del cruce de las peatonales Córdoba y San Martín, por lo que entró agua tanto al Pasaje de la Nación como al Victoria Mall, las dos galerías contiguas sobre la esquina sudoeste. El piso de pinotea de la segunda quedó levantado, pero sólo sufrió la interrupción del servicio eléctrico el lunes.

En cambio, su vecino Pasaje de la Nación, y el enorme local lindero de Sport 78, no sólo se anegaron, sino que permanecieron sin luz durante cuatro días.

Según explicaron los propios comerciantes afectados, el problema fue que a la inundación de las cámaras subterráneas se sumó el hecho de que en el sector de la calle el cableado es nuevo y al interior del pasaje, viejo.

"Entonces no se pueden ensamblar", dijeron haber recibido como explicación por parte de los operarios de la EPE que fueron reiteradamente a la zona, pero sin poderles acercar una solución definitiva.

La idea de la cuadrilla, ayer, era hacer un "cableado aéreo" para restablecer el suministro, algo que el dueño de los dos locales de Reino Mineral (ambos inundados, uno alfombrado y el otro de parquet), Daniel Martínez, definió como una "improvisación que con suerte va a durar hasta la próxima lluvia".

También la encargada de Mastroianni, Marta Ciardoney, contó que la falla se profundizó por la demora de la Municipalidad para otorgar el permiso de reemplazo de cables, lo que obligaría al "pastiche", después de cuatro días sin servicio, de un cableado aéreo provisorio.

"Se ve que para poder hacer un cableado subterráneo la Municipalidad y la EPE sostienen exigencias distintas de las que tienen a la hora de cobrar" tasas y servicios, se indignó Martínez, imposibilitado de vender en sus locales por "la concentración de humedad y un olor insoportable", a lo que sumó "la tremenda saturación sonora" producto de los generadores dispuestos dentro y fuera del pasaje para que un par de locales pudieran, pese a todo, trabajar.

"Nosotros casi no vendimos nada en los cuatro días", confesó Cecilia Garay, encargada de uno de los dos negocios de Sol Mujer que se ubican sobre la salida del pasaje por San Martín. "¿Quién va a venir a probarse algo sin ni siquiera un ventilador? Encima ni posnet para las tarjetas tenemos", graficó.

En Mastroianni la falta de luz directamente los sacó de carrera: sin hielo, ni bebidas frescas, ni freezer, ni máquina de café. Eso sí, "teniendo que pagar alquiler, gastos centrales, sueldos y aportes a los empleados", dijeron.

Ciardoney contó que "hubo que tirar y regalar barras enteras de fiambre, toda la carne del mes, manteca y todos los untables". Lo único que se salvó fue lo no perecedero y la leche larga vida. "Estamos muy enojados con este corte, el más largo que hemos tenido", afirmó.

El dueño de Sport 78, Nelson Graells, coincidió al no recordar una falla eléctrica tan prolongada. "Nosotros pusimos un generador, pero no alcanza ni para poner aire, apenas la caja y un mínimo de iluminación", dijo el comerciante, para coincidir con los empleados de Sol en la pregunta de "con qué ganas va a ir la gente a medirse ropa con 35 grados y sin aire".

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