La ciudad
Domingo 26 de Marzo de 2017

Un amor que nació en el puerto

Todos los fines de semana Tati iba al puerto de Rosario a encontrarse con un hombre que viajaba a Esquina (Corrientes) y le hacía el favor de llevarle cartas a su madre. "Ella no sabía leer, se las leían, así que había que escribir lo necesario, que uno estaba bien y preguntar cómo estaban allá". De esas incursiones ribereñas nació el amor, cuando conoció a José López, un prefecto buen mozo, como acreditan las fotos y de quien lo separaba una cualidad artística, era buen bailarín. Se casaron un año después y vivieron en una pieza alquilada, en la temida Década del Treinta. "No se podía pensar en una casa, Rosario no era como ahora y había bastante pobreza", recuerda Tita. La vida siguió en Ayolas al 500, donde crió a sus sobrinas Estela y Marta, hijas de sus hermanas Ramona y Martina. A los 42 años quedó viuda y las chicas fueron el centro de su vida, hasta salir "casadas" y después de haber estudiado.

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