La ciudad
Miércoles 28 de Diciembre de 2016

Tras 25 años, cierra el local de la artista Flor Balestra en el Pasaje Pan

La referente, alma máter de la movida cultural en la galería más antigua de Rosario, siente que el tiempo de Peccata Minuta llegó a su fin

Después de 25 años latiendo como el corazón del Pasaje Pan "por prepotencia de trabajo y prepotencia de deseo", el sábado próximo cerrará sus puertas en esa galería, la más antigua de la ciudad (1899), el local de la artista plástica Florencia Balestra. Peccata Minuta, como se llamó por dos décadas, o Flor Objetos Irresistibles, como se lo conoce hoy, se despedirá de los rosarinos junto al 2016. Durante el último cuarto de siglo, recordó ayer su dueña, por el negocio pasaron "miles y miles" de producciones de artistas, artesanos y diseñadores, "todos de acá", que supieron mancomunarse para dotar al espacio de un aura mágica. Pero Balestra, muy conmovida, dice necesitar nuevos aires y el cambio figura entre sus derechos. Mientras, el resto de los locales del pasaje promete sostener la movida cultural de la que Peccata fue alma máter. Saben que no hacerlo sería una traición para la ciudad (ver aparte).

La misma Balestra cuenta el inicio de la aventura que perduró 25 años en uno de los enclaves más cargados de mística de Rosario y a la vez uno de los comercialmente más complejos (por su baja densidad de público).

Tras un par de experiencias en las que supo conjugar las ganas de exponer su producción (por entonces remeras) y la posibilidad de venderla, a Flor se le ocurrió juntarse con otras artistas plásticas e incursionar en un "concepto" que hasta entonces no tenía antecedentes en la ciudad: exponer y vender, "para decirlo un poco bestial: arte con precio".

Y así, en mayo de 1991, nació un "formato de tienda" que hasta entonces no existía. El negocio se fue mudando de local en local dentro del pasaje, se duplicó, se replegó, se desplegó.

El primero de esos locales, del galerista Gilberto Krass (Krasniansky, su verdadero apellido), fue el número 10, al lado del cual le prestaron otro espacio (ex sede, a su vez, de la mítica editorial La Cachimba) que le hizo las veces de taller.

A los diez años Peccata Minuta (pecados pequeños, en latín) Objetos Irresistibles se mudó al centro mismo del pasaje, al local 26. "Hice lo imposible y lo compré, mientras mi mamá se enojaba porque ni departamento propio tenía y me preguntaba si pensaba vivir ahí", dice Flor.

Poco tiempo

Poco después fue por más y metros adelante abrió Imaginen Todo, una librería dedicada al arte, fotografía y diseño, que se fundió "soberanamente" a los tres años. Mientras duró también albergó a Trastienda en Bruto, un espacio dedicado a la venta directa de obras plásticas.

Pero hubo más, en la planta alta del pasaje Balestra organizó una muestra de Rubén Baldemar (1958-2005). Luego se fueron habilitando las "vitrinas" para la exhibición de obras y finalmente, frente a Peccata, se animó a montar otra sala de exposición en el local 8: El Cubo.

Entre esos empujes y gente que se le fue arrimando, en el 2004 arrancó Cultura Pasajera, la primera movida de arte en la galería, que de a poco se fue erigiendo como espacio y calendario referente para la producción plástica y de diseño local.

"Empezó de manera muy fresca, invitando a gente a exponer", recuerda Flor, "siempre pensando en clave de calidad, compromiso y deseo", pero aunando "en forma horizontal a viejos y jóvenes, consagrados y emergentes". De esa conjunción nació una "mezcla amorosa".

Cultura Pasajera mutó más tarde (durante el tiempo en que Balestra se "corrió" de escena tras ser designada subsecretaria de Cultura municipal) a Cultura Pan, que "volvió a explotar" entre el 2012 y el 2014.

Luego la artista volvió a dejar esa movida que a partir de entonces, y de la mano de otros actores, pasó a llamarse Arte Pan.

Pero eso es ya harina de otro costal. U otro capítulo de la historia. Al menos uno, el de Peccata Minuta, o el de Flor Objetos Irresistibles, dará vuelta la hoja en apenas tres días. Atrás quedará la inolvidable vidriera llena de dibujitos, personajes, cosas pequeñas y curiosas, láminas, muñecos, almanaques, libros, agendas, hilitos. Con un cartel de despedida que hasta entonces rezará "Gracias por acompañarme estos 25 años".

Prometen sostener la movida

En el Pasaje Pan (antes Pam, aunque por esas cosas de la vida un cartel de venecitas en su ingreso lo rebautizara hace unos años con el nombre del dios griego) hay una mayoría de locales comerciales relacionados con el arte y la cultura: aparte de Flor Objetos irresistibles, que se va, quedarán abiertos un par de marquerías, otros de indumentaria de diseño y joyería, un taller de arte, un estudio de arquitectura, una luthería y un negocio de insumos de arte, conservación, restauración y encuadernación. También alberga, entre otras, a la Escuela de Administración Municipal, la Asociación Rosarina de Esperanto y una distribuidora discográfica.

Pero hacia afuera, el pasaje se conoce, además de por su oferta comercial, por los eventos culturales que aún organiza. El último en noviembre pasado. ¿Se sostendrán sin Flor Balestra?, pregunta La Capital. Los dueños de los locales lo prometen.

Magia

De hecho, la marquería Rivoire es uno de los espacios con mayor antigüedad en el pasaje. Su primer dueño, Pablo (presente allí desde 1987, fallecido este año), fue otra de las "figuras fuertes" que contribuyó a la magia del pasaje.

Román, su hermano menor ahora al frente del local, afirma que "obviamente" sostendrán Arte Pan, una convocatoria bimestral que "ya se ganó un lugar entre la gente", y a la que asegura que se seguirá sumando "gente y sangre nueva, de pibes que tienen empuje e ideas".

Una de las dueñas de la tienda de accesorios e indumentaria de diseño La Virino, Ivone Ghizzoni, lamenta la partida de Flor, pero a la vez recuerda que hace ya tiempo que el conjunto de los locales del pasaje se hizo cargo del evento cultural. "Claro que vamos a sostener Arte Pan", anticipa.

"Es que el pasaje es un imán", dice a su vez una de las dueñas de la Luthería, Cecilia Di Lorenzo, quien también rescata la llegada de gente joven dispuesta a aportar desde sus nuevos locales. Nicolás Charles, de Lda Insumos, también está convencido de que podrán seguir adelante con la movida.

Entre la "sangre nueva" figura Patio Interno, en la planta alta del pasaje, donde Cecilia Ominetti y Antonella Gentili trabajan con indumentaria y joyería de diseño. O Cápsula, un taller y tienda de arte y diseño. "El trabajo de estos 25 años fue fructífero e intenso, no lo podemos dejar caer", dice Ominetti.

Con o sin Peccata, prometen, Arte Pan igual quedará en pie.

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