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Sábado 07 de Octubre de 2017

Susana y Juan, la pareja que volvió a casarse después de 30 años

Se habían divorciado en los 80 y decidieron volver a elegirse. Tienen 3 hijos, 10 nietos y tres bisnietos. Ayer dieron el "sí" nuevamente

Susana le arregla el nudo de la corbata a Juan. Ella luce un conjunto negro con una blusa blanca muy elegante y él un traje del mismo color con una camisa rosa. Están tranquilos. No es para menos. Después de 30 años de haberse divorciado, con tres hijos, diez nietos y tres bisnietos, volvieron a casarse ayer al mediodía en el Centro Municipal de Distrito Sudoeste.

Acompañados por su familia, se mostraron siempre sonrientes, aunque la voz cantante la lleva ella. "Tenemos 10 nietos y tres bisnietos. ¿Por qué lo vuelvo a elegir a Juan? Porque siempre pensé que era una buena persona y la buena relación se mantuvo a pesar de habernos distanciado. Siempre me presentó como su señora ante sus novias de turno".

"Ella es una muy buena compañera. Tuve muchas aventuras locas y de todas no me quedó nada. Había algunas cosas buenas, pero como ella no hay. En algunas noches de locura yo pensaba en volver. Es la persona más seria que conozco y con ella formé una familia", dice con cierta timidez Juan, quien está terminando el colegio secundario y trabaja en el sector de lavaderos del Hospital Provincial.

Están contentos. Nunca imaginaron que su segundo casamiento (el primero fue en Fighiera, cuando ella tenía 16 y él 18) iba a generar tanta expectativa. Hasta fueron noticia en los medios nacionales.

Hace tiempo

"La historia empezó hace muchos años, cuando lo conocí a Juan mientras cuidaba a un familiar. Yo venía de Reconquista y él de Goya. Me pareció un buen muchacho, trabajador. Nos conocimos y nos quisimos casar. Pero teníamos problemas porque éramos chicos, pero nos terminamos casando con la autorización de nuestros padres", recuerda Susana.

Después llegaron los hijos, Mauro, Yanina y Juan Pablo. Pero Juan conoció a alguien en el trabajo y le dijo a Susana que no quería seguir. "Fue duro, pero nunca le cerré la puerta porque sus hijos lo necesitaban. Y aparte porque me puse a pensar que habría pasado si me hubiera tocado a mí", relata la mujer.

Cada uno siguió su camino pero nunca perdieron contacto. El tuvo otras parejas, ella también, pero cada vez que Juan se cruzaba con Susana y le presentaba su ex a su nueva compañera la frase llegaba de cajón: "Menganita, te presento a Susana, mi señora".

"El siempre quiso volver. Y se ve que las cosas se fueron dando. Hace unos años, a mi hijo más chico se le incendió la casa, donde estaba viviendo Juan, que se quedó si nada, ni ropa, ni documentos; perdió todo. Entonces mi hijo me dijo si lo dejaba que fuera a vivir conmigo. Yo accedí...", agrega y se ríe estruendosamente.

"Siempre hubo cariño; él me piropeaba, me decía que estaba muy linda. Ibamos a todos lados, viajábamos mucho, salíamos. Y un día, mientras estábamos en casa, le dije que se iba a morir y que no me iba a dejar nada. Enseguida saltó y me dijo «pero no negrita, si estoy enamorado de vos». Y me volvió a pedir casamiento", recuerda esta fanática de Rosario Central, de 59 años, como si la vida no hubiera dejado huellas de rencor.

Susana cuenta que el 18 de julio pasado, durante la fiesta de cumpleaños de su hijo Mauro, alguien susurró: "Estos dos andan en algo". En ese momento, contaron que se iban a casar. "Se armó un revuelo tremendo. Y ahí empezamos a armar todo. Esta vez va a ser un casamiento con anillos, porque la primera vez apenas teníamos para pagar el colectivo que nos llevo hasta Fighiera", señala.

Juan tiene hoy 61 años y no despega de su mujer, quien cuenta una anécdota del miércoles: "¿Vio que le dije que hacíamos todo juntos? Ayer hubo un acto en el Hospital Centenario donde estuvo el gobernador (Miguel) Lifschitz y Juan fue el abanderado. Una compañera iba a ser una escolta y un compañero el otro. Pero el muchacho faltó. ¡Y me pusieron a mí!".

Se la nota tranquila, con la experiencia de nunca haber roto el vínculo con su otra vez marido. Sus hijos los apoyan. "Lo único que nos pidieron es que no nos besemos delante de ellos porque les da cosita", cuenta como ocultando el más preciado de sus secretos. Y cuando se le pregunta si no se arrepiente dice: "No, para nada", y vuelve a soltar esa carcajada que pinta de cuerpo entero una sensación de bienestar contagiosa.

Con todo un bagaje a cuestas, la pareja de barrio Las Flores inicia una nueva etapa. Pensando, tal vez, que también segundas partes pueden ser buenas.

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