La ciudad
Domingo 28 de Diciembre de 2008

Se hicieron ateos y decidieron irse de la Iglesia Católica en forma colectiva

Hasta hace pocos meses eran 4, ahora suman 25. Muchos de ellos fueron bautizados, tomaron la comunión, dieron el sí ante un párroco y hasta pertenecieron a la Acción Católica. Pero ahora que se definen como ateos, dicen que no les interesan las discusiones teológicas ni religiosas...

Hasta hace pocos meses eran 4, ahora suman 25. Muchos de ellos fueron bautizados, tomaron la comunión, dieron el sí ante un párroco y hasta pertenecieron a la Acción Católica. Pero ahora que se definen como ateos, dicen que no les interesan las discusiones teológicas ni religiosas; sólo abogan por un Estado laico y decidieron, como primera medida, apostatar (abandonar la fe recibida en el bautismo). Son hombres y mujeres de Rosario ya tienen listas las cartas que enviarán al Arzobispado y a cada iglesia donde recibieron el primer sacramento. Junto a otros cientos de todo el país, en marzo de 2009 pedirán que les eliminen su inscripción bautismal.

La Asociación de Ateos en Argentina (ArgAtea) fue habilitada en 2006 en Capital Federal. "Es que en Buenos Aires atiende Dios", ironizaron dos de los socios locales, Eduardo Juárez, un publicista de 45 años, y Ana María de Benito, profesora universitaria de 63.

Ambos le comentaron a La Capital por qué decidieron realizar una apostasía colectiva a la que invitan a sumarse a todo aquél que quiera desbautizarse (ver página 13). "Es un primer paso, simbólico, porque lo que sí nos interesa y mucho es que se reforme la Constitución provincial", comenta Juárez. Y De Benito, como profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), amplió la propuesta: "La Constitución santafesina en su artículo 3º expresa que la religión de la provincia es la católica, apostólica, romana y que le prestará su protección más decidida, sin perjuicio de la libertad religiosa que gocen los habitantes de la provincia. Creemos que esto vulnera nuestros derechos políticos, nuestra libertad. Santa Fe está lo suficientemente madura como para imitar a otras normas provinciales como las de Neuquén, Santa Cruz y Río Negro, de rasgos más seculares. Sería más serio que los contribuyentes que así lo quieran sostengan su propio culto y no que todos los argentinos, incluso los que profesan otras religiones, tengan que contribuir a la Iglesia Católica cuando no compartimos el predominio que la curia y el pensamiento religioso tienen sobre la sociedad civil. En breve organizaremos mesas para que la gente que adhiera a nuestra iniciativa firme un petitorio".

Para ambos integrantes de ArgAtea debería hacerse en el país una declaración jurada como sucede en Europa: allí los contribuyentes deciden dónde vuelcan su diezmo, o a la Iglesia o a una ONG.

No a los símbolos. Los ateos de esta asociación también repudian que este año la Iglesia haya recibido 26.523.746 pesos más exenciones de impuestos, subvenciones a escuelas religiosas y aportes a Cáritas. Y además pugnan por la eliminación de símbolos religiosos en las oficinas públicas. "No debería haber crucifijos en un juzgado o en un hospital público. A los ateos siempre nos piden explicaciones o que argumentemos nuestra forma de pensar y de vivir, pero nadie nos explica por qué hay imágenes religiosas en estos espacios públicos que son de todos. En un juzgado, por ejemplo, se vulneran principios de imparcialidad judicial para ateos y creyentes no católicos", señaló Juárez.

Las historias de estos dos ateos son muy distintas. Ella es "de cuna", pero él hasta se casó por iglesia. Ninguno de los dos tiene interés en polemizar ni debatir las ideas de los creyentes. "Para nosotros son discusiones inconducentes. Para mí Dios es un ser mítico, como un gnomo o un hada y la Biblia un libro fantástico; la religiosidad no es parte de mi vida cotidiana aunque respeto a quienes sí la consideran importante, hay buenos hombres y mujeres que trabajan por los otros dentro de la Iglesia. Sí creo que la historia del catolicismo está plagada de crímenes y torturas nunca revisados críticamente. Sólo queremos que se respete nuestro derecho a no sostener un culto que no profesamos", indicó De Benito haciéndose voz de sus pares, que cada vez son más en el país.

Laura Vilche

La Capital

Comentarios