La ciudad
Miércoles 27 de Septiembre de 2017

Premio millonario para un proyecto que apuesta al Banco de Alimentos

Google eligió 3 propuestas argentinas y les otorgó 350 mil dólares. Una de ellas, Nilus, ya trabaja con el BAR en un plan de transporte colaborativo

Tres organizaciones no gubernamentales del país recibieron ayer el más que interesante premio de Desafío Google, un certamen que reconoce propuestas de innovación e impacto social aportando 350 mil dólares por proyecto y que entre Argentina, Chile, Perú, Colombia y México reparte 5.750.000 dólares. A nivel nacional resultaron galardonadas la Fundación Eco-Inclusión, Señas en Acción y Wingu. La última de esas ONG's ganó el premio con un proyecto llamado Nilus, una "plataforma de transporte colaborativo" que ya trabaja junto al Banco de Alimentos Rosario (BAR) para ayudar a enlazar, del modo más ágil y económico posible, la comida donada por productores y supermercados con los comedores comunitarios. O, dicho de otra firma, la "disponibilidad del alimento" con la "necesidad de nutrición".

Los 15 premios otorgados por Desafío Google a ONG's de Latinoamérica que trabajan con problemáticas de contenido social, sobre un total de "más de 2.300 proyectos presentados", se conocieron y entregaron ayer. Los criterios de selección tomaron como base "el impacto en la comunidad, la tecnología e innovación, la escalabilidad y la viabilidad de los proyectos".

El director de Comunicación del Producto de la compañía a nivel nacional, Matías Fuentes, adelantó que ahora habrá que definir cuál de los tres seleccionados en Argentina representará al país en la final regional. "Queremos incentivar a la gente para que elija a través de su voto", afirmó (ver aparte).

Impacto local

De las tres iniciativas que ganaron en Argentina, Nilus tiene al Banco de Alimentos Rosario como beneficiario. De hecho, explicó el director del proyecto, el uruguayo Ady Beitler, ya hubo varias reuniones con dirigentes de la entidad, referentes de comedores y hasta transportistas que se sumarán a la plataforma.

De hecho, Nilus atraviesa una "etapa piloto tanto en tecnología como en modelos operativos", explicó Beitler, pero la verdadera "solución" surgirá de "probarla en la calle".

¿Cómo? "Buscando el modo más simple para que un grupo de personas que está dispuesta a colaborar pueda ayudar a rescatar comida ofrecida por productores o supermercados y acercarla a comedores comunitarios u otras instituciones que la necesitan", graficó.

Esa es, bajada a tierra, la explicación de en qué consiste la "plataforma de transporte colaborativa" (o, más difícil aún, de "crowdsourcing geolocalizada") que "ubica choferes en zonas donde haya donantes de comida para llevarla al Banco de Alimentos o comedores cercanos cobrando un precio mínimo".

Según explicó el titular de Nilus, el desafío pasa por recuperar "la comida que se encuentra en perfecto estado para ser consumida", pero que "a veces por razones estéticas, de logística o incluso de pura conveniencia" empresaria, no llega a una mesa a tiempo. El espíritu es que una "economía colaborativa" ayude a superar la "desigualdad en el acceso a la alimentación".

Con esa meta los impulsores del proyecto se contactaron con el BAR y generaron un "plan de trabajo"para "potenciar la acción del banco y contribuir a su operatividad".

Concretamente, la idea es "empezar a trabajar con al menos 20 o 30" de los 180 comedores de la ciudad y el Gran Rosario que ya van a buscar sus alimentos al BAR, de modo que puedan utilizar "un transporte capaz de garantizar la seguridad y trazabilidad de los productos y bajando costos", a través de una suerte de "comunidad de choferes".

Los conductores interesados en sumarse al proyecto se puede inscribir a través de la página www.nilus.org o contactarse al teléfono del BAR (0341 527-8731), explicó Beitler.

Así, los productos alimenticios incluso no tendrían ni siquiera que pasar o ser almacenados en el banco de alimentos. Esta opción, "la de llevar directamente la comida del lugar que lo cede al comedor que lo recibe, representa un valor agregado infernal", calificó el dirigente de Nilus, ya que elimina o minimiza los "costos fijos de transporte, depósito y mantenimiento".

La expectativa es que, a la vez que se "ahorra todo ese gasto, se aumente la capacidad tanto de rescate como de donación".

La directora de Asuntos Institucionales del BAR, Irene Berardo, mostró todo su entusiasmo hacia el aporte de Nilus. "Estamos muy en línea con el proyecto", afirmó, convencida del valor de "innovación" que la iniciativa aporta en una materia tan clave para el mundo contemporáneo como la "logística" y para el objetivo que ambos comparten: "reducir el desperdicio y conectar el alimento con la necesidad de nutrición".

En esa conexión, que implica "luchar contra los vencimientos", contar con una "tecnología que permita tener una red de choferes alineados asegurando la trazabilidad de los alimentos" resulta clave. Una "alianza fantástica", sintetizó Berardo.

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