La ciudad
Martes 21 de Octubre de 2014

Por la inseguridad, para entrar al Cementerio de Disidentes hay que tocar el portero

Los administradores de la necrópolis decidieron cerrar las puertas ante la ola de robos que se registran en el lugar a pesar de las rejas y cámaras. Registran robos de estatuas, mármoles y bronce.

Representantes del Cementerio de Disidentes manifestaron ayer su preocupación y malestar ante la comisión de Seguridad del Concejo municipal debido a los reiterados robos y actos de vandalismo que sufre la necrópolis, pese a la inversión en alambrados, videocámaras de seguridad, costosas alarmas y hasta la instalación de un portero eléctrico.

Frente a la persistencia de robos de estatuas, mármoles de Carrara y fundiciones de bronce, que se denuncian desde fines de la década del 80, los referentes del camposanto solicitaron ayer a los ediles de la comisión de Seguridad la custodia policial del predio e iluminación perimetral de todo el lote de Avellaneda al 1800.

El Cementerio de Disidentes, que surgió en 1860 pero se radicó en 1878 en su lugar actual, cuenta con piezas artísticas funerarias que ornamentan las sepulturas de personajes que de algún modo influyeron en la historia de la ciudad y de la región, como las tumbas masónicas, los fundadores de los clubes de Rosario Central, Colin Calder, y de Newell's Old Boys, Isaac Newell's, y Malcom Ross, quien a fines del siglo XIX motorizó la creación del primer tranvía en la ciudad.

También descansan allí hombres como Juan Gödeken, fundador de colonias agrícolas en la provincia, y mujeres como las seis docentes estadounidenses que llegaron al país en el marco de la política educativa que impulsó Domingo Faustino Sarmiento.

Los representantes de la necrópolis, cansados ante nuevos robos en el predio, fueron ayer a plantear la problemática ante la comisión de Seguridad del Concejo, que lunes tras lunes se transforma en escenario de catarsis de vecinos, empresas y organizaciones sociales que, ya cansados ante la falta de respuestas a los problemas de robos, entraderas y de droga en sus barrios, arriban al Palacio Vasallo en busca de alguna solución a sus problemas.

Allí, los referentes del cementerio explicaron a los concejales que pese a la instalación de videocámaras de seguridad, un sofisticado sistema de alarmas y hasta un portero eléctrico, vieron que no es suficiente, por lo que pidieron directamente la instalación de policía en los alrededores del predio.

Al término del encuentro con los referentes del cementerio, el presidente de la comisión de Seguridad, Diego Giuliano, lo graficó así: "En Rosario ni los cementerios tienen paz".

"El Cementerio de Disidentes, que cuenta con un arte funerario de importante valor histórico, más allá del valor afectivo, es continuamente saqueado hasta tal punto que en una sola noche cien placas fueron robadas del predio", detalló el edil. Frente al reclamo de los administradores, se solicitó, a través de un proyecto de la concejala, Lorena Giménez, garantizar la presencia policial en el predio e iluminación perimetral.

Barrio Abasto. Por otra parte, un grupo de vecinos de barrio Abasto denunciaron ante la comisión también todo tipo de modalidades de robos en el barrio y hasta contaron cómo lo tienen filmados por sus cámaras personales. También sostuvieron tres reuniones con el Ministerio de Seguridad provincial para pedirle mayores medidas de prevención.

En lo concreto, los vecinos pidieron ayer el desembarco de tres patrulleros y la presencia de la flamante policía táctica.

De allí surgió un proyecto de la concejala Daniela León para la realización de un Observatorio de Seguridad en el barrio Abasto.

Más pedidos

La comisión de Seguridad también dio despacho a los proyectos de los concejales, Miguel Zamarini, solicitando patrullaje en barrio Parque Casas y en zona de Felipe Moré y Godoy; y de María Eugenia Schmuck, en el que se requiere presencia de policías caminantes y de la GUM en barrio Martin y en el el parque Urquiza.

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