La ciudad
Domingo 23 de Abril de 2017

Políticas sociales más allá de los paredones

Kevin tenía 17 años cuando la madrugada del 10 de febrero fue asesinado de un balazo en la esquina de Humberto Primo y Felipe Moré.

Kevin tenía 17 años cuando la madrugada del 10 de febrero fue asesinado de un balazo en la esquina de Humberto Primo y Felipe Moré. Su muerte derivó en una represalia por parte de allegados y familiares, que incendiaron la casa del presunto homicida. Horas después, en el velatorio del muchacho, la información corrió con velocidad. Las venganzas no habían culminado y se preparaba otro enfrentamiento, que logró ser evitado.

De no haber tenido ese dato, es probable que a la absurda muerte del adolescente le hubiesen seguido otras, en un espiral de violencia que parece no tener fin.

Kevin no era un desconocido para el Estado. El adolescente que cayó fulminado en barrio Ludueña formaba parte del programa Nueva Oportunidad, un plan que tiene por objetivo primero detectar, y luego acompañar y capacitar en oficios, a jóvenes de barrios vulnerables. El objetivo es cambiar el futuro de esos pibes, por cierto bastante complejo en tiempos en los que la brecha entre clases sociales se profundiza.

En 2016 el programa llegó a 3 mil jóvenes de diferentes barrios. Todos fueron detectados por equipos que trabajan más allá del paredón de la canchita de fútbol de Casiano Casas que esta semana saltó a la fama en los medios nacionales. Un paredón que lamentablemente también debe construirse, y que fue solicitado por los socios de ese club de fútbol infantil luego de que dos nenes que practicaban allí resultaron heridos por las balas de un tiroteo entre bandas antagónicas del barrio.

"Sin dudas la violencia cambió todos los paradigmas, y hoy las políticas sociales se trazan de otra manera", admiten quienes tienen a su cargo instrumentarlas en Rosario.

Sin rodeos, explican que "la violencia modificó todo". Así, a un plan de infraestructura integral como el Abre, que llegó con saneamiento básico a 20 barrios priorizados, ahora debió seguirle el Abre Familias, mediante el cual se va casa por casa a detectar problemas puntuales.

Sin referencia

En el barrio La Palmera, por ejemplo, un enclave asentado sobre el margen oeste de Circunvalación, lindante con el barrio Santa Lucía, se detectó este año a 11 familias críticas que nunca habían pasado ni por el centro de salud ni por el Centro de Convivencia Barrial de la zona. En ese mismo barrio los operadores sociales dieron con una mamá con seis niños que no estaban escolarizados.

En el Heca, en tanto, médicos y operadores sociales trabajan juntos y dieron origen a un nuevo concepto que ya se ha abordado en esta columna: el alta social. Es decir, hay pacientes que no dejan el hospital cuando sanan sus heridas sino cuando la realidad social del barrio lo permite. Así se han evitado múltiples venganzas y muertes.

En La Palmera, 42 chicos fueron incorporados este año al Plan Vuelvo a Estudiar, por medio del cual operadores sociales los buscan en sus casas, los acompañan a la escuela y siguen su evolución en la misma. Todos habían abandonado los estudios. Buscarlos y acompañarlos no sólo es darles una oportunidad de inserción social futura, sino evitar que caigan en las redes delictivas.

El jueves pasado, en la sala Lavardén, pibes de barrio Ludueña cumplieron su sueño de montar un recital. El plan Nueva Oportunidad, el mismo que estaba formando en oficios a Kevin, los capacita en montaje de escenografías y les da la posibilidad de torcer un futuro que muchas veces la violencia trunca demasiado rápido.

"Yo entré por primera vez a un teatro", le dijo Joel a la cronista de La Capital mientras conectaba bafles y ajustaba el sonido.

De acuerdo a datos oficiales, 50 adolescentes de Ludueña están participando este año del Nueva Oportunidad. Y el Abre Familias permitió trazar un ADN del barrio, compuesto en su mayoría por mujeres jóvenes con múltiples niños. Es más, se detectó que muchas ni siquiera contaban con una tarjeta de colectivos para poder acercarse a hospitales y demás instituciones de referencia, por lo que se está articulando un plan con vecinales para que puedan acceder a esos plásticos.

¿La muerte de Kevin se podría haber evitado? Tal vez. De hecho el cambio de paradigma en el modo de trazar las políticas sociales confirma que sin dudas se intentó. Criticar la construcción de un paredón es quedarse con una parte de la historia. Detrás están todas estas políticas. Necesarias, coherentes y urgentes.

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