urbanismo
Domingo 07 de Agosto de 2016

Polémica por un plan que cambia las alturas para edificar en el macrocentro

El municipio quería elevar el máximo a construir sobre un tramo de Pellegrini. Lo frenó la oposición en el Concejo con fuertes críticas.

El Ejecutivo propuso al Concejo modificar parcialmente las alturas máximas para construir en el macrocentro. Pero se encontró con una cerrada negativa del arco opositor y tuvo que congelar el plan, al menos por un tiempo. La idea era aumentar el volumen permitido sobre un sector de avenida Pellegrini, de 30 a 36 metros. "Se buscaba unificar el metraje en la intersección de dos avenidas importantes como Pellegrini y Francia por razones técnicas", explicó el edil socialista, Horacio Ghirardi, presidente de la comisión de Planeamiento, donde se debatió con intensidad la iniciativa la semana pasada.

"Con estos cambios se vuelve al viejo Código Urbano", alertó la concejala Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular, en alusión a alturas mucho más elevadas que se permitían para edificar .

No menos crítico fue Jorge Boasso. Tras recordar que la normativa vigente se aprobó entre 2012 y 2013, el concejal radical advirtió: "Con esto cualquiera puede pensar que estamos en la joda".

Desde el PRO, Alejandro Roselló se preguntó "cuál es el criterio de fijar en 36 metros (la máxima altura permitida para construir) entre Suipacha y avenida Francia y desde Francia a Vera Mujica determinarlo en 30 metros de altura".

Ghirardi aclaró a La Capital que el debate surgió a raíz de un mensaje de la Intendencia "que en realidad tenía más de un año en el Concejo, y nos pareció oportuno retomar".

El concejal socialista remarcó que se trató de un texto "remitido por las áreas técnicas de la Secretaría de Planeamiento con la intención de unificar criterios morfológicos en una intersección estratégica de la ciudad".

Ghirardi mencionó que "en la actualidad hay una altura máxima permitida sobre avenida Francia y otra sobre Pellegrini, y en su cruce se da una situación asimétrica que se juzgó conveniente modificar para homogeneizar topes".

El proyecto, presentado por el oficialismo como una idea técnica para el ordenamiento urbanístico de la ciudad, disparó fuertes críticas de distintas bancadas de la oposición.

En ese sentido, Boasso señaló: "Revisar podemos, pero entramos en una calle peligrosa. Se aprobó el segundo anillo en el 2012 y el cordón perimetral en el 2013, con esto cualquiera puede pensar que estamos en la joda".

Para el concejal del radicalismo "los códigos urbanos son como las constituciones, no se pueden cambiar cada 5 años, sino cada 50 ó 60 años, son normas permanentes".

Según Gigliani, el debate que se generó en torno al mensaje del Ejecutivo debe habilitar una discusión mayor "sobre una ciudad más armónica, con los corredores y lo que se planteaba de tejido urbano".

Marcha atrás. Ante los cuestionamientos del arco opositor, el Frente Progresista resolvió congelar el tratamiento de la iniciativa en Planeamiento, hasta que haya acuerdo entre los distintos sectores políticos sobre la viabilidad de la propuesta.

La razón de la marcha atrás está vinculada a la relación de fuerzas: en la comisión de Planeamiento el interbloque oficialista está en minoría, con sólo tres firmas sobre siete. Y en el recinto el debate iba a ser aún más complejo, con 9 bancas sobre 28.

"La iniciativa no tuvo consenso en la comisión y somos respetuosos de ese escenario. Con lo cual por ahora no vamos a reimpulsar el tratamiento de ese expediente durante las próximas semanas", confirmó Ghirardi.

El jefe de la bancada socialista en el Concejo mencionó que la propuesta del Ejecutivo que fue rechazada por la oposición "no es un proyecto considerado esencial para el municipio ni para el Frente Progresista, así que lo vamos a dejar en suspenso hasta que haya algún grado de acuerdo sobre el tema".

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