La ciudad
Sábado 24 de Diciembre de 2016

Pintaron una esquina en la que asesinaron a un joven para dar un mensaje de vida

Misión Eugenio nació hace tres años tras ese crimen. Busca dar oportunidades laborales a chicos de barrios vulnerables.

"Estamos dando un poco de vida a este lugar, acá empezó todo", dijo Mauro Villarreal en San Juan y Entre Ríos, con una brocha empapada de pintura bermellón. La frase llegó tan cargada de sentido como el pincel. Tres años atrás allí fue asesinado Eugenio Guadagnoli y la intervención artística que realizaron esta semana quiere ser un potente memorial de reflexión para quienes pasen por el lugar. Un gesto propio de la Misión que lleva su nombre y que su papá Jorge impulsó una semana después de la tragedia como un espacio de capacitación y vínculos para quienes más lo necesitan; desde entonces, el grupo no paró de crecer.

Pero para Jorge Guadagnoli aún quedaba algo pendiente. Había que saldar de algún modo lo sombrío del lugar donde terminaron los 19 años de Eugenio. Allí se quebró una vida y traerla a la memoria puede ayudar a la reflexión sobre la furia y la muerte. Así nació la idea de hacer una intervención con pintura y murales capaces de ayudar a concebir otros estados del alma, otros modos de relacionarse, otros vínculos.

"La esquina es muy especial y lo que estamos haciendo es algo simbólico. A través de la pintura queremos traducir de alguna manera en vida, la muerte de un chico y dejar un mensaje en medio de todos los flagelos que atentan contra los jóvenes", comentó María Elena Coniglio, sobre la recreación de la esquina, con las huellas del trabajo de una tarde agobiante como el resto del grupo.

A pleno sol, en una vereda tan angosta como fluida, mientras la gente subía y bajaba de los colectivos, Misión Eugenio se las arregló con escalera, pinceles y baldes. Antes habían rasqueteado las paredes del inmueble añoso, cuyo propietario, Antonio Bitar, participó con gusto de la idea y colaboró con el trabajo que requería altos andamios. Con un entusiasmo inverso al impacto que estaba generando el clima, pintaron de rojo y blanco las paredes de la esquina sobre las que colocarán tres murales.

Emoción

"Se me puso la piel de gallina cuando lo vi plasmado", dijo Gabriela Miño, que lleva tres años en el grupo en el que siente que "crecieron todos juntos", y se capacitó en auxiliar de maestra jardinera, informática y estimulación temprana. De crecer y entre lágrimas, también habló Beatriz Príncipe "Misión Eugenio cambió la vida de muchas personas, incluso la mía, desde cuando comencé el curso de albañil y el que ahora estoy haciendo de estimulación temprana, sentí que podía crecer, y estudiar a mis 48 años y avanzar", aseguró.

"Una pincelada mía quedará grabada en esta esquina, pasar por acá será una forma de reflexionar sobre cómo está la situación para los jóvenes", dijo Beatriz, uno de los puntales del grupo que se espeja en la fortaleza de Guadagnoli, porque "es contagiosa y se basa en que cada uno crezca, en especial los chicos que más lo necesitan o pueden tener problema de alguna índole, yo les voy explicando esto a los compañeros nuevos", enfatizó.

Al frente del equipo de trabajo, Hermelindo, un avezado albañil e integrante del grupo desde la primera hora, aseguró que la esquina llamará a la reflexión sobre lo que allí sucedió. Lo mismo expresaron sus alumnos en el curso sobre construcción, Facundo Varela y Pablo Medina, de 21 y 18 años, que llegaron a Misión Eugenio por un folleto que encontraron en un Centro de Capacitación Laboral (Cecla), en barrio Tablada.

"A veces los pibes se pelean porque quieren ser más que uno y coparse ellos, piensan que son vivos y no lo son. Cuando vean que otros buscan problemas, que agachen la cabeza y sigan", aconsejó el dúo que aseguró haber participando "pintando con toda la onda".

Para Lucas Garnero y Julieta Maciel, la recreación de la esquina deja constancia del núcleo duro de Misión Eugenio. "Siempre se puede seguir adelante, en lugar de refugiarse en la angustia o el odio, Guadagnoli eligió hacer algo bueno, dar oportunidad para el que menos tiene o para quien lo necesita", destacaron.

Así, remarcaron que muchos de quienes se capacitaron encontraron trabajo o sintieron que merecían y podían comenzar a estudiar.

Misión Eugenio nació del dolor y su historia ya tiene tres años, breve para lo denso y complejo del presente, pero fecunda, con una estrategia inédita que le permitió salir del sufrimiento como de los laberintos, por arriba.

Listas. Sobre las paredes que pintaron, ahora colocarán tres murales.

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