La ciudad
Sábado 18 de Febrero de 2017

Pami echó a una ex interventora local por "omisión de control"

La medida se adoptó tras un sumario, instancia en la que, según confiaron desde Pami, "se constató que a lo largo del año 2015 no se hicieron auditorías médicas".

La conducción nacional del Pami echó a una ex directora de la delegación Rosario. La medida se adoptó tras un sumario, instancia en la que, según confiaron desde Pami, "se constató que a lo largo del año 2015 no se hicieron auditorías médicas". Esa omisión de control "derivó en una causa penal que se tramita en la Justicia Federal por un paciente que falleció y sus familiares denunciaron el caso como de total desamparo", indicó la interventora del Pami local, Milva Sánchez.

En diálogo con La Capital, Sánchez confirmó que la sanción recayó sobre Iris Caparrós, interventora del Pami Rosario hasta diciembre de 2015, cuando se produjo el cambio de gobierno a nivel nacional.

La ahora ex funcionaria denunció que se trató de "un despido político, sin causa", que se enteró ayer al reintegrarse, tras cumplir licencia por maternidad.

Caparrós dijo ayer en la sede central de Pami Rosario que los directivos le explicaron que su salida era por la muerte de un afiliado en enero de 2016. Pero ella aseguró que nada tuvo que ver y que incluso en ese tiempo, ya no estaba más como interventora.

"Dicen que yo impartí una orden verbal para que no hicieran auditorías", contó y aseguró que esas auditorías fueron hechas y presentadas ante la Justicia.

Sin embargo, el sumario llegó a otra conclusión. "La investigación interna detectó que al menos a lo largo del año 2015 no se hicieron auditorías médicas, más allá de sus dichos. Y esa omisión de control pudo haber incidido negativamente en prestaciones que no se prestaron correctamente con consecuencias graves", sostuvo Sánchez.

La interventora del Pami vinculó esa falta de fiscalización con la denuncia que hicieron en la Justicia Federal familiares de un afiliado que falleció en enero del año pasado por presunto "abandono".

Fue el caso de Francisco Rivera, de 67 años, quien en diciembre de 2015 consultó al médico porque tenía un fuerte dolor de cabeza, le recetaron analgésicos y volvió a su casa. Al día siguiente regresó a la guardia del sanatorio de los Nuevos Ayres (Pellegrini 1353) porque su sufrimiento no cesaba y lo dejaron internado.

Un mes después, falleció esperando la cirugía neurológica que nunca se concretó y tras contraer un virus hospitalario.

La falta de control derivó en un caso fatal que investiga la Justicia Federal por presunto abandono de persona

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