La ciudad
Domingo 17 de Septiembre de 2017

Ovidio, un incansable de 90 años que se define como "la última bolilla de la tómbola"

Vive solo desde hace poco más de cinco (cinco y tres meses, precisa), después de perder a la mujer que lo acompañó durante 61 años y medio.

"Yo soy la última bolilla de la tómbola", se ríe Ovidio Olguín, con sus "90 años y cinco meses" a cuestas. Vive solo desde hace poco más de cinco (cinco y tres meses, precisa), después de perder a la mujer que lo acompañó durante 61 años y medio. Es curioso Ovidio, todo lo que refiere al tiempo lo cuenta como si fuera un reloj, nada de redondear cifras, por altas que ellas sean.

Casi "no para en la casa", en barrio Acíndar. Rodeado de amigos, juega a las bochas, al tejo y las cartas, colabora con la fiesta de Colectividades, toma cursos, integra un coro y cada noche, al acostarse en su cama, se toma "un minuto" para formular una misma pregunta: ¿qué hice de bueno hoy? Después, dice, se duerme de lo más tranquilo.

Jubilado municipal como empleado del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies), aunque después de haber tenido bastantes otros oficios, Ovidio transitó casado casi dos terceras partes de su vida. Tuvo una hija, dos nietos y una bisnieta. Pero ahora, a los 90, vive solo. Por elección.

Apenas falleció su esposa, bancarse por la suya le resultó duro. "Es que una convivencia de tantos años no se borra así nomás", cuenta. Extrañó, la pasó mal, pero al final salió a flote "encarando proyectos".

Gran parte de la ayuda para lograrlo llegó a través de amigos con quienes desarrolla una maratón de actividades grupales y sociales.

Desde trabajar en la vecinal hasta colaborar en la creación de dispensarios, practicar deportes y juegos o cantar, por nombrar sólo algunas de las cosas que llenan su agenda diaria pasando "momentos hermosos con otros adultos".

"Yo no paro, ese es mi secreto, y pienso todo el tiempo en hacer cosas por los demás", asegura Ovidio. ¿Cuál fue la última? Elaborar un proyecto, ya presentado al Concejo con apoyo de varios ediles, para que se cree un geriátrico exclusivamente destinado a los jubilados municipales, experiencia que "sería pionera en la república", advierte.

A juzgar por el entusiasmo que expresa hacia la vida, Ovidio se muestra convencido de que incluso la última bolilla de la tómbola puede salir con premio.

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