La ciudad
Viernes 05 de Diciembre de 2008

Otra vez polémica por el "no" a una transfusión

Una vez más, la decisión de un testigo de Jehová de rechazar una transfusión tras sufrir un grave accidente laboral que obligó a los médicos a amputarle la pierna levantó polémica. El director del Sanatorio Laprida, Néstor Sosa, explicó ayer que el paciente, Norberto Peckham (45), sigue grave...

Una vez más, la decisión de un testigo de Jehová de rechazar una transfusión tras sufrir un grave accidente laboral que obligó a los médicos a amputarle la pierna levantó polémica. El director del Sanatorio Laprida, Néstor Sosa, explicó ayer que el paciente, Norberto Peckham (45), sigue en grave estado mientras se le aplican inyecciones para reponer al menos el hierro en sangre. Desde la bioética, la reflexión sobre el caso fue tajante. "Si el que decide es una persona competente, hay que respetarlo", afirmó el filósofo Francisco Parenti. Y un responsable local de la congregación de los testigos de Jehová, Santos Cantoni, aclaró que para ese credo se trata de un "precepto bíblico", aun cuando rechazan la figura del "mártir".

Peckham es empleado municipal del área de maestranza en Carcarañá y anteayer se accidentó mientras trabajaba con una retroexcavadora. Tan severa fue la lesión que, tras una atención de emergencia, debieron trasladarlo urgente en ambulancia a Rosario. Ya en el trayecto el hombre advirtió que no aceptaría que lo transfundieran.

Peckham volvió a reiterar su voluntad incluso al ingresar al quirófano del Laprida, donde debieron amputarle la pierna debajo de la rodilla. Lo respaldaron su padre y su esposa, y sólo un hermano, contó ayer Sosa, resistió hasta donde pudo esa elección, convencido de que sus parientes estaban "locos".

El médico recordó incluso que un abogado y un escribano se hicieron presentes en el sanatorio. Así las cosas, y mientras el paciente continuaba en muy grave estado, los médicos resolvieron buscar alguna alternativa terapéutica a la transfusión que, sin embargo, evaluaban como necesaria.

Sin garantía. Por eso ayer Peckham, en terapia intensiva, recibió inyecciones en un desesperado intento médico por reponerle hierro. "Pero no hay garantías de nada", dijo Sosa, quien contó que en el sanatorio ya ha habido otros pacientes del mismo credo que rechazaron una transfusión y lograron salvarse. Pero por el tipo de lesión de Peckham (grandes arterias cortadas) y la sangre que perdió, el panorama ahora se complica.

"Sería absolutamente mejor que recibiera sangre", dijo Sosa, aunque admitió que la decisión debe ser respetada. "Uno se enferma y muere como vive", sentenció. Aun así, opinó que hay algo "perverso" en el hecho de que una religión "vea mejor que alguien muera antes que reciba sangre".

Sin embargo, para el bioeticista Francisco Parenti el caso se encuadra en el consentimiento informado. "Si una persona es competente (adulta, consciente de sus actos, con sus facultades normales) y conoce los efectos de su decisión, tiene pleno derecho a rechazar una terapia", explicó.

Otra es la situación, recordó, cuando se trata de una embarazada o de un menor de edad, ya que el Estado tiene el deber y el derecho de tutelar la vida del niño y del feto.

"La vida no es un bien absoluto, para muchos puede ser más importante cumplir con sus exigencias religiosas que preservar la integridad física". Como ejemplo, recordó la figura de los mártires cristianos.

Pero, paradójicamente, uno de los responsables de la congregación de los testigos de Jehová se encargó de aclarar: "No queremos ser mártires". Cantoni dijo que, por el contrario, "honran la vida" y sólo rechazan ingerir sangre (de cualquier ser vivo) , por lo que han avanzado, junto a los médicos, en investigar terapéuticas alternativas.

El testigo reafirmó que se trata de un "precepto bíblico", reafirmado una y otra vez, incluso en la "Nueva Alianza y el primer concilio cristiano".

 

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