La ciudad
Domingo 28 de Mayo de 2017

Los murciélagos de Derecho celebran su centenario

Los techos de la facultad albergan una enorme colonia de esos mamíferos alados, que desde hace un siglo acuden para tener crías.

Los murciélagos más instruidos de la comarca están de fiesta. Es que la colonia de "Tadarida brasiliensis" que vive en el ático de la facultad de Derecho superó los 100 años de existencia, tiempo en el que esos mamíferos alados acompañaron los vaivenes de la vida universitaria y también soportaron hechos trágicos como el incendio que sufrió ese edificio en 2003.

   La colonia de murciélagos de Derecho, que cuenta con 30 mil ejemplares que llegan en primavera y se van en otoño, es desde hace años objeto de estudio y hoy está protegida ya que nadie discute el aporte al equilibrio ecológico de la ciudad que generan estos animales.

   Sobre eso (y mucho más) se debatió en el VIII Taller Nacional del Programa de Conservación de Murciélagos de Argentina (PCMA) que tuvo lugar en el museo Gallardo la semana pasada, donde especialistas de todo el país se juntaron para compartir conocimientos y alertar sobre los peligros que acechan a una especie con mala prensa pero muy benéfica para la buena salud del ambiente.

   Lejos de las leyendas de Drácula y de su mala fama como transmisores de enfermedades, los murciélagos garantizan un excelente control natural de insectos como los mosquitos y las polillas, son grandes polinizadores e incluso sirven a la causa médica gracias a las propiedades anticoagulantes que posee su saliva.

   Como ocurre con aves e insectos, en los últimos años han padecido la pérdida de buena parte de su hábitat natural como consecuencia de la deforestación y las fumigaciones con agroquímicos, algo que los afecta de primera mano ya que la gran mayoría de las especies se alimenta de plantas, frutas o flores.

   "Los murciélagos han vivido en conflicto con el hombre sobre todo por causa del enorme desconocimiento que existe sobre ellos. No son plaga, no son ciegos, y se los asocia de forma errónea y exagerada con la transmisión de virus y enfermedades" explicó María Verónica Damino, bióloga de la Universidad Nacional de Córdoba.

En Rosario, la mayor colonia de murciélagos es desde hace ya 100 años la que habita los techos de la facultad de Derecho, en pleno centro de la ciudad. Calificada como sitio de interés científico desde 2013, se despliega sobre buena parte de los techos y áticos del edificio cuya primera parte fue inaugurada en 1892.

   Según puntualizó María Eugenia Montani, experta que trabaja en el Gallardo y miembro del PCMA, los primeros registros sobre la presencia de esos mamíferos en el edificio datan de 1914, tal como consta en viejos informes técnicos sobre el estado de la construcción encontrados hace poco.

   Son de una especie migratoria y es una colonia "maternal", ya que las hembras llegan hasta el lugar para parir y criar a sus crías durante tres meses antes de volver a emigrar hacia finales del verano rumbo al norte en busca de climas más cálidos.

   Desde sus inicios la convivencia entre animales alados y humanos se vio afectada por los problemas edilicios derivados en parte de la presencia de murciélagos, pero también por la falta de mantenimiento del lugar, algo que fue mejorando con el tiempo pero que todavía no se terminó de solucionar.

   Por esa cuestión durante muchos años se intentó erradicar la colonia, que hoy está protegida por la Ley de Fauna y también por una ordenanza municipal que aclara que no se trata de una plaga y que reconoce sus beneficios como reguladores naturales del ambiente.

   "En los años 70 se hablaba de exterminarlos pero en los 80 se comenzó a cuestionar eso. Hoy están protegidos y podemos estudiarlos" dijo Montani, quien trabaja con la colonia desde el año 2013, cuando comenzaron los monitoreos periódicos.

   Un dato relevante es que después del incendio de 2003, que afectó buena parte de las instalaciones, la cantidad de murciélagos que cada año puebla la colonia cayó a la mitad, ya que según un censo de 1989 había unos 60 mil ejemplares.

   "Se quemó la mitad del espacio que ocupaban y la cantidad de ejemplares también cayó a la mitad, es coherente", puntualizó la especialista.

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