La ciudad
Lunes 23 de Enero de 2017

Los alquileres subieron entre un 30 y 35 por ciento en el último año en Rosario

Surge de un relevamiento realizado por el consejo asesor de Defensa de la Vivienda dependiente de la Oficina Municipal del Consumidor

Los valores iniciales para alquilar un departamento de uno o dos dormitorios en Rosario subieron entre 30 y 35 por ciento en el último año. En 2015 arrendar una vivienda de una habitación costaba en promedio 3.800 pesos y en 2016 subió a casi 5.000 pesos, un aumento del 31 por ciento. En el caso de dos habitaciones en 2015 se rentaba a 4.800 pesos promedio y saltó a 6.268 pesos, un 30,8 por ciento de incremento, que en el caso de los barrios llegó al 35,5 por ciento.

Los datos surgen de un relevamiento efectuado por el consejo asesor de Defensa de la Vivienda e Inquilinos, dependiente de la Oficina Municipal del Consumidor.

El trabajo se hizo tomando como referencia una base de datos de contratos locativos de distintos barrios de la ciudad elaborada por el equipo de la Concejalía Popular hace ya 13 años. Además, se analizaron los valores ofrecidos en los anuncios publicitados en diarios, revistas y otras publicaciones de la ciudad.

"El relevamiento se hizo sobre departamentos de entre 10 y 20 años de antigüedad, sin amenities, piletas, quinchos comunes ni servicios premium, del centro, macrocentro y diferentes barrios de Rosario", precisó Ariel D´Orazio, coordinador del Consejo Asesor de Defensa de la Vivienda e Inquilinos.

La investigación detectó que alquilar un departamento de un dormitorio costaba en diciembre de 2015, en promedio, 3.810 pesos. En el centro el valor medio llegaba a 3.978 pesos, en el macrocentro a 3.830 pesos y en los barrios se conseguía por 3.464.

A finales del año pasado, una propiedad de las mismas condiciones costaba en promedio 4.991 pesos, en el centro llegaba a 5.227 pesos, en el macrocentro bajaba a 4.983 pesos y en los barrios se ofrecía a 4.554.

En el caso de los departamentos de dos dormitorios, en 2015 el promedio general en la ciudad era de 4.792 pesos. En el centro la media era de 4.938 pesos, en el macrocentro se necesitaban 4.634 y en los barrios 4.280.

Un año más tarde, el promedio rosarino se ubicó en 6.268 pesos. En el centro saltó a 6.408 pesos, en el macrocentro debían desembolsarse 6.092 pesos y en los barrios 5.800.

"Si bien los precios solicitados para el alquiler de una vivienda son variables, dependiendo de la cantidad de ambientes, ubicación, categoría o servicios que se ofrecen, en todos los casos el valor promedio solicitado para alquilar se ha incrementado notablemente", señala el informe.

En efecto, los incrementos de los valores iniciales subieron entre 30 y 35 por ciento en un año, según las dimensiones del inmueble y de la localización.

D´Orazio advirtió que esos incrementos porcentuales "fueron para nuevos contratos. A eso hay que sumarle ajustes al primer año de entre el 30 y el 35 por ciento".

Para el coordinador del consejo asesor de Defensa de la Vivienda, "ese es un gran golpe para el bolsillo del inquilino ya que para este año 2017 el gobierno nacional estimó en el presupuesto que aprobó el Congreso una inflación del 17 por ciento, casi la mitad de las indexaciones de los contratos".

"Y esa pauta inflacionaria —continuó— la Nación la estableció no sólo para desalentar expectativas inflacionarias, además lo hizo para ponerle un techo a las paritarias".

Con lo cual, según el funcionario municipal, "el balance para el inquilino siempre es negativo. Paga de entrada un valor alto de alquiler, el ajuste anual estará por encima de la inflación y de los acuerdos que obtenga en paritarias, de donde salen los recursos para pagar la locación".

Cuando se le mencionó que los corredores inmobiliarios siempre argumentan que los valores del mercado local están por debajo de la inflación, D´Orazio replicó: "Todos los ajustes que se pactan siempre están por encima de las paritarias, y es ahí donde siempre pierde el más débil que es el inquilino".

Se ofrecen

viviendas sin gas

D´Orazio dijo que en los últimos meses "se volcaron al mercado inmuebles que no cuentan con el servicio de gas a un precio más bajo en comparación con unidades que cuentan con todos los servicios". En varios casos se trata de viviendas sin final de obra, a estrenar y en otros propiedades donde se les cortó el suministro. "En promedio la baja del alquiler para estos casos es del 25 por ciento", indicó.

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