La ciudad
Domingo 07 de Mayo de 2017

Le practicaron un implante coclear tras una abultada donación anónima

Franco Torres tiene 2 años, padece hipoacusia profunda bilateral y pudo ser intervenido en un sanatorio local por la acción de un benefactor.

Franco Torres, un nene de dos años que padece hipoacusia profunda bilateral, fue intervenido con éxito en el sanatorio Los Alerces de esta ciudad. Vale destacar que el pequeño pudo recibir el implante coclear que necesitaba para poder desarrollar la audición y el lenguaje debido a la enorme generosidad de un donante anónimo que aportó 27.500 dólares para que se pueda llevar adelante la operación, ya que la familia del niño no está en condiciones económicas de poder hacerle frente a este importante desembolso.

   "El nene está muy bien. Por suerte salió todo bien en la operación. Se va a quedar en la habitación todo el fin de semana para continuar con la rehabilitación tras la cirugía", le confió ayer a este diario Matilde, una tía que está siguiendo con atención la evolución del niño.

   De esta manera, la historia de Franco, y la de su entorno más inmediato, comienza a esbozar un horizonte mucho más extenso y esperanzador. Y suma un capítulo atrapante, realmente muy emotivo. Con demostraciones y expresiones de ayuda que conmueven y le otorgan un tinte muy particular. Es que con este dispositivo que recibió comienza a transitar un proceso para que pueda escuchar, el sueño que desvela hace mucho tiempo al chico y a sus padres, Pablo y Silvina, que no se despegan del niño ni por un segundo.

   El aporte de un donante anónimo le agregó sin dudas una carga emocional extraordinaria. Ahora Franco, quien no cuenta con obra social, tiene una nueva vida por delante, en gran parte por el noble gesto de alguien que se conmovió al conocer su padecimiento y sus necesidades a través de los medios de comunicación.

   Por eso, cuando estaban en plena etapa de colecta de fondos para poder llegar a la anhelada intervención, los padres recibieron la noticia de que había aparecido un benefactor, y las lágrimas inundaron sus ojos, y la alegría aceleró sus corazones.

La piel de gallina

"Nos puso la piel de gallina. Lloramos, nos abrazamos, no sabíamos qué hacer", llegó a contar Pablo en el momento que supo del depósito de 27.500 dólares del donante, quien desde esa instancia solicitó que no trascendiera su nombre. "Le estaremos eternamente agradecidos a esa persona, por siempre, y obviamente también a toda la gente que colaboró para juntar dinero para la intervención. Fue mucha gente la que ayudó y eso no lo olvidaremos nunca. Nuestra familia honrará esos gestos por siempre", se encargó especialmente de destacar visiblemente conmovido el padre del nene.

   Antes de que finalice diciembre pasado, los padres de Franco también recibieron otra buena noticia, de otra señal altruista hacia su pequeño luchador. Es que el médico, y todo su equipo, que llevó adelante la cirugía le comunicó que no le cobrarían sus honorarios, para poder así ayudar a que se pudiera realizar el tan esperado implante.

   De esta manera, cada gesto fue incorporando guiños en una dirección inequívoca en relación a la intervención quirúrgica que necesitaba el niño.

   Vale recordar que Franco tiene 2 años, padece hipoacusia profunda bilateral, cuadro que no le permitió desarrollar audición ni lenguaje. No tiene obra social y cada implante coclear cuesta alrededor de 25.000 dólares, por lo que sus padres, familiares y una gran cantidad de amigos armaron una movida solidaria muy amplia en Rosario y Mar del Plata (donde reside parte de su familia) para poder conseguir el dinero que necesitaban.

   Antes de la intervención, los médicos anticipaban que Franco tenía la posibilidad de crecer como un chico normal de su edad, si se realizaba con prontitud la primera operación.

Hoy, dentro de los plazos previstos, todo es expectativa, luz y esperanza.

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