La ciudad
Lunes 17 de Julio de 2017

"Latinoamérica lidera el ranking de desigualdad", afirmó Alejandro Grimson

El antropólogo Alejandro Grimson advirtió sobre los complejos procesos sociales y culturales que tallan profundas inequidades.

"Las sociedades latinoamericanas están en el lugar número uno del ranking mundial en términos de desigualdad", afirma al antropólogo Alejandro Grimson, en un inquietante aporte al análisis de la trama cotidiana.

De reconocida presencia en los medios a través de debates y paneles, Grimson sostiene que las ciencias sociales tienen mucho para decir al respecto. Procesos migratorios, movimientos sociales, cultura política e identidad figuran entre sus investigaciones. En su paso por Rosario, expuso sobre el tema, coordinó talleres y presentó su último libro.

"Sólo las ciencias sociales pueden contribuir a que aquellos que son elegidos por la población, tengan la información necesaria para tomar decisiones adecuadas en función de sus objetivos", afirma Grimson. Y asegura que es el ser humano, el que ha hecho las sociedades y que para vivir en ellas necesita conocerlas.

En ese contexto, es que cobra relevancia saber que si bien hay continentes con mayor índice de pobreza, como Africa, en América Latina, la desigualdad sigue tallando fuerte, a pesar de haberse reducido en algunos casos.

"¿Por qué persiste, cuáles son los motivos?", interroga desde la antropología. Y dice que para responder hay que buscar razones que trasciendan lo que está más a mano en el análisis, como por ejemplo, el nivel de ingresos.

"Hay otros planos como el clasismo, es decir la idea de que aquellos que no pertenecen a la clase media son inferiores y que a veces también se combina con el racismo", explica.

Además, el sexismo, la orientación sexual, la nacionalidad y la inmigración. "Todos estos elementos contribuyen a que tengamos países, ciudades, zonas, educación y acceso a la salud, desiguales, lo que constituyen graves problemas para consolidar una sociedad más justa y democrática", explica.

¿Cómo llegan esos elementos a colarse en el sentido común? "Vienen desde muy atrás, en el siglo XX muchos de ellos se pusieron en cuestión, hace cien años, como trabajo en mi último libro Mitomanías de los Sexos, las mujeres no podían votar, fumar ni usar pantalones o estudiar en la universidad, en un siglo eso cambió pero no lo suficiente, no hay igualdad absoluta entre varones y mujeres en términos de derecho", argumenta.

Para el antropólogo, "detrás de la violencia de género que por suerte moviliza intensamente a las sociedades, hay una dimensión cultural, para algunos varones una mujer puede ser de su propiedad por lo cual consideran que tienen derechos sobre su cuerpo", explica.

Y advierte que erosionar esa concepción, arragiada entre algunos grupos, contribuirá a reducir la violencia de género.

Ciencias sociales y política

Si las situaciones sociales son procesos complejos, en un contexto dado ¿qué pueden y deben decir las ciencias sociales? Grimson responde con un ejemplo de coyuntura: "Se dice hay que agregar valor a las cadenas productivas para que la economía Argentina sea más competitiva en el mundo. Si uno quiere agregar valor se concentra en la tecnología y las ciencias duras y si la intención es mejorar las políticas públicas, pensar cómo se distribuye lo que se genera, entonces necesita de las ciencias sociales", afirma.

"La química, la física y la biología tienen mucho para decir sobre el mundo pero no tienen nada para decir por qué está fracasando el sistema educativo argentino, o el de salud, o por qué sube el delito y la desocupación, la pobreza estructural o la corrupción de sectores políticos", enumera por poner apenas algunos ejemplos.

Para Grimson, este núcleo duro en la preocupación de los argentinos, "sólo puede ser comprendido a través de investigaciones científicas desarrolladas desde las ciencias sociales". Y profundiza con un dato ineludible: en las dictaduras que atravesaron el siglo XX, el Estado y las ciencias sociales tuvieron más confrontaciones que colaboración mutua.

"A modo de ejemplo, si quiero saber cómo puedo mejorar una escuela concreta necesito asesoramiento antropológico, sociológico, entre otros, lo mismo para seguridad ciudadana y salud pública", sostiene. Y dice que Argentina "atrasa" en ese aspecto y que una gran parte de la investigación científica que se hace desde estas disciplinas, aún hoy, no está utilizada en toda su capacidad.

"No hay Estados sin estadísticas, sin censos, sin Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), por citar algunas tareas que son inexorablemente de las ciencias sociales. Son ejemplos obvios, pero hay otros que tienen que ver con la evaluación de las políticas públicas", afirma. Y recuerda que cada política pública nace del diagnóstico de un problema, pero para saber si se resolvió hacen falta estudios capaces de establecer qué cambios o no, se produjeron.

A favor de profundizar el conocimiento sobre la sociedad, una pregunta parece ineludible: ¿por qué la grieta se convirtió en una marca registrada? "La grieta es una forma de la polarización política, los argentinos muchas veces somos fanáticos de una construcción del estilo amigo enemigo", asegura.

Y dice que lo mismo ocurre en Brasil, Francia, Estados Unidos e Inglaterra. "Hay una gran polarización en el mundo que cambió a partir del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) y del triunfo de Donald Trump, allí hay una gran parte de la población que está profundamente deprimida por tenerlo de presidente", explica.

"Los argentinos tenemos que intentar discutir ideas, modelos, propuestas, más que identidades porque en este momento estamos muy atados a discutir si el kirchnerismo esto o aquello, si estás a favor o en contra, cuando la gran discusión es si estás a favor o en contra de una sociedad que sea más igualitaria y más democrática", enfatiza. Y dice que los grandes debates argentinos quedan desplazados cuando el escenario es ocupado por una polarización política.


Una mirada sobre los estereotipos de género

Alejandro Grimson es doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia, profesor en la Universidad de San Martín e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Entre sus obras se anotan: Los límites de la cultura, Antropología ahora, Mitomanías Argentinas y Mitomanías de los sexos, que escribió junto a Eleonor Faur. El intelectual pasó por Rosario en abril pasado para presentar su último libro Mitomanías de los sexos, donde hace foco en los estereotipos sobre los géneros y la sexualidad. Además en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario dictó un taller sobre ¿Cómo pensar el quehacer antropológico en el contexto actual?, organizado por la Asociación Antropológica Rosario, en su sede de la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores de Rosario (Coad).

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