La ciudad
Martes 11 de Julio de 2017

Las vacaciones de invierno arrancaron con una muy baja ocupación hotelera

Esta primera semana sólo araña el 35 por ciento, aunque creen que subirá cuando entre en receso Buenos Aires. El secretario de Turismo es más optimista

En el marco de la caída del consumo que se registra en todo el país, al sector turístico le caben las generales de la ley. Por eso estas vacaciones de invierno arrancaron con una muy baja tasa de ocupación hotelera en Rosario: apenas un 35 por ciento para esta primera semana del receso, performance que se confía mejore a partir de que se sume Buenos Aires, recién el lunes próximo. Aun así, la gerenta de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica, María Ofelia Polito, dudó de que se pueda llegar siquiera al 60 por ciento del año pasado, a pesar de que por entonces ya se notaba un retroceso. La actividad, dijo la dirigente, "está deprimida" y atraviesa una "situación muy difícil". En los hostels el panorama no difiere demasiado, a menos que los pasajeros lleguen atraídos por alguna otra razón, como un evento. Pese a todo, el titular de Turismo, Héctor De Benedictis, se mostró un poco más optimista, convencido de que Rosario "sigue siendo un destino de cercanía", lo que implica que "la gente decide venir sobre la marcha". En esa elección, razonó, el clima jugará un rol clave.

Todavía no es tiempo de balances, sino de expectativas. Por eso la reservas hoteleras funcionan como un indicador. "Estamos efectuando relevamientos y vemos que ha habido un poco más de movimiento, pero con porcentajes bajos hasta ahora", se sinceró Polito.

De hecho, para esta primera semana del receso la ocupación de las cerca de 12 mil plazas que tiene Rosario ronda el 35 por ciento, muy lejos aún del 57,4 alcanzado en julio del 2016 y que posicionó a la ciudad como octavo destino turístico de invierno.

Polito no pierde las esperanzas y esa confianza hace pie en las vacaciones de Buenos Aires (que empezarán recién el lunes próximo, una semana después que el resto del país), de donde llega siempre la mayoría de los visitantes de Rosario.

Aun así, la gerenta de la cámara hotelera puso en duda que este receso logre empardar los niveles de ocupación de julio pasado y cruzó los dedos para que la "temporada alta de eventos", de agosto a octubre, ayude a mejorar en algo las cosas antes de que comience la baja (el verano).

En los hostels de la ciudad la visión es similar a la de la cámara hoteolera.

"Viene siendo un año difícil en general y para todos los rubros", aseguró el presidente de la entidad, Omar Ortiguela, realidad que atribuyó al "ajuste en el bolsillo de la gente".

El vocero del sector, Maximiliano Calichio, confirmó que "se está trabajando un poquito menos" que el año pasado y especialmente con muy escasos huéspedes "de vacaciones". Las papas las salvan los cursos y eventos, nichos a los que aseguró "hay que estar más atentos" para dar oxígeno a la actividad.

"Porque lo primero que hace la gente cuando cae el consumo es suspender los viajes y salir menos a comer afuera", sentenció.

Aquí y allá

Aunque ayer comenzaba a realizar un sondeo para poder comparar el panorama local con el de otros destinos de vacaciones, el titular de Turismo municipal se mostró un poco más halagüeño.

Según De Benedictis, los números del Etur en materia de reservas hoteleras eran más optimistas: mostraban ya un 45 por ciento, con un posible pico del 75 por ciento para el próximo fin de semana. Pero hay que esperar.

Básicamente, dijo, porque "Rosario es un destino de cercanía", al que "la gente decide venir sobre la marcha". En esa decisión, por lo tanto, el clima jugará un papel clave. "Porque la ciudad tiene una oferta cultural extraordinaria bajo techo, pero muchos no se enteran de eso hasta que llegan", dijo De Benedictis.

Y aunque "las reservas no son" las que "gustarían", admitió, confió en que el "panorama incierto" vaya mejorando con el correr de los días y la llegada de visitantes bonaerenses una vez que la provincia entre en vacaciones.

De todos modos, algo claro es que entre los turistas que visitan Rosario, pernocten o no, predomina un segmento más gasolero que el que opta por destinos extranjeros o nacionales de esquí.

Pobre venta de pasajes

De hecho, un vocero de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno confió a LaCapital que "los viajes en colectivo corren en desventaja respecto de los aéreos". Y, claramente fragmentada la demanda según el poder adquisitivo, ganan los vuelos.

Como ejemplo, desde la empresa de transporte interurbano Flecha Bus reconocieron que la venta de pasajes a destinos turísticos de invierno —entre ellos las sierras de Córdoba, el Noroeste argentino, San Martín de los Andes y Bariloche, Misiones y San Rafael (Mendoza)— "está muy baja", lo que llevó a que para muchos lugares la cantidad de colectivos diarios bajara a la mitad.

"Con frecuencia salen micros a las sierras cordobesas con no más de cinco o seis pasajeros a bordo, raro que se llenen", confió un vendedor de la empresa.

Una postal que difiere diametralmente de lo que ocurría hasta hace unos pocos años, cuando la demanda por el receso invernal era tal que se agotaban rápidamente los asientos y eso obligaba a disponer numerosos refuerzos.

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