La ciudad
Miércoles 01 de Marzo de 2017

Las palometas volvieron a la Rambla Catalunya y causaron tres nuevos heridos

Una chica fue atendida por el Sies y luego trasladada al Eva Perón porque la mordedura le llegó al hueso. Vedaron el acceso al río en un tramo de playa

Las palometas regresaron ayer a la Rambla Catalunya y esta vez mordieron a tres personas, una de las cuales debió ser trasladada al policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria por presentar "compromiso óseo", explicó Ariel Aresi, médico del puesto que el Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies) tiene en el balneario. Tras el ataque, la Guardia Urbana Municipal (GUM) y el cuerpo de guardavidas decidieron clausurar el sector comprendido entre los bares Natural Mystic y Primavera, al sur de la playa. Los entendidos explicaron que las palometas prefieren aguas cálidas y de escasa profundidad, y por eso los habitués de la Rambla apuntaron contra el espigón construido por el club Remeros, que "estanca" el río y amontona basura, como los desperdicios de peces que, un poco más al norte, arrojan los pescadores al Paraná.

La unidad sanitaria del Sies llevaba contabilizados 15 casos de mordeduras de palometas desde el domingo pasado. Pero en la playa era vox pópuli que más gente resultó herida y no consultó a los médicos del lugar.

De hecho, en una recorrida que hizo por el balneario La Capital se topó con uno de esos casos, el de Graciela López, mordida en su pantorrilla derecha el miércoles pasado y que ayer aún mostraba una herida considerable e inflamada, por la que se aprestaba a consultar si no debería tomar antibióticos.

"Yo venía nadando cerca de las boyas con mi marido detrás y de pronto sentí como un golpe. Pensé que él me había pateado, pero cuando lo miré me di cuenta de que venía lejos, así que decidí salir del agua y allí vi que me faltaba un pedazo de carne y estaba sangrando", contó.

Pero así como Graciela no quedó asustada y durante los días siguientes volvió a meterse al río, otros en la Rambla ya no lo hacen "ni locos".

Ese fue el caso de Federico (24), quien dijo tener "miedo" a las mordeduras de los peces. En su grupo de amigos, en cambio, Emanuel (24) sí se bañó, Ezequiel (23) ya había sido "picado" por algo que le "sacó sangre hace unas tres semanas" y por ende se quedó afuera, y Aneley (21) llegó a la playa tarde porque había pensado "directamente"en no ir "por temor a la mordedura de las palometas".

De hecho, el sector habilitado de agua estaba llena de gente adulta e incluso con chicos, empujados por un sol que rajaba la tierra y un intenso calor (la máxima fue de 32,3 grados y la sensación térmica de casi 36).

Respetuosos

Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió el domingo, cuando el Sies atendió a una docena de personas mordidas por palometas, la gente respetó el área restringida para ingresar al agua, precisamente la ubicada entre los bares Natural y Primavera, detalló el titular de la GUM, Diego Herrera, quien confirmó que se registraron tres nuevos casos.

De ellos, sólo dos fueron atendidos por el Sies. Según contó el médico de guardia, los lesionados fueron un chico de 23 años, herido en "la parte blanda del dedo gordo del pie derecho", y otra joven de 22, a la que una palometa mordió el tercer dedo también del pie derecho.

En ese último caso, como hubo "compromiso óseo (la mordida tocó el hueso) y posiblemente la herida requiriera de antibióticos para no infectarse, la chica fue trasladada al Baigorria".

La saga acelero la decisión de prohibir el baño en el sector donde se dieron los ataques. "Cerramos el área más cercana al club Remeros", explicó el guardavidas Edgardo Rúa, un tramo "donde casi no corre el agua y es el más sucio".

El bañero dijo que "las palometas generalmente aparecen cuando baja el río y se suelen quedar sin comida en la isla". Así es como "llegan de este lado en busca de lugares donde el agua corre poco, hay más barro que arena y más suciedad".

Un grupo de habitués del balneario lo dijo sin medias tintas. "Es el efecto del espigón" construido por Remeros, que encierra el agua en una suerte de caleta y la deja "como estancada", dijo Miguel, concurrente de la playa desde hace 33 años.

Aparte de prohibir el baño en el tramo de Natural a Primavera, los guardavidas también intentaron ahuyentar a los peces colocando cloro cerca del boyado. Si fue efectivo o no, aún no lo sabían. Pero al menos ayer hubo menos ataques que el domingo.

En el área prohibida al baño, con bandera roja, el guardavidas Richard Palos ayer controlaba que la gente no ingresara al agua. A varios los tuvo que invitar a salir, incluso con criaturas. Tras explicarles el peligro, la gente esta vez se retiraba.

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