La ciudad
Domingo 08 de Octubre de 2017

La Virgen del Rosario congregó a una multitud en su día

La imagen de María salió de la catedral, seguida de gran cantidad de fieles, hasta la plaza de la Coronación, donde el obispo celebró una misa.

La celebración del Día de la Virgen del Rosario congregó a una multitud católica, que se encolumnó tras la imagen de la Patrona de la ciudad desde la catedral hasta la plaza de la Coronación, donde el arzobispo Eduardo Martín celebró una misa. En la ondulada geografía de la plaza, ubicada frente al Monumento a la Bandera, el religioso exhortó a los fieles a vivir con la "fuerza de la alegría, que contrasta con la tristeza del mundo".

   En el paseo, con el altar levantado de cara al río, se ubicaron gran cantidad de familias y de jóvenes (buena parte de ellos procedentes del Encuentro Jubilar que se estaba realizando en la ciudad). Muchos llevaron sillitas playeras o lonas para sentarse sobre el césped.

   También se vieron delegaciones parroquiales con estandartes identificatorios y hasta llevando sus propias imágenes de santos y Cristo a cuestas, como en los misachicos norteños.

   A un costado del altar se ubicaron las autoridades, encabezadas por la intendenta Mónica Fein y el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, en representación del gobernador Miguel Lifschitz. Atrás permanecieron, sentados, gran cantidad de sacerdotes y, parados, cadetes de la Escuela de Policía. En los costados de la plaza se instalaron un grupo de abanderados de escuelas católicas.

   La procesión fue muy masiva y esa misma multitud luego participó de la misa, en la que el Evangelio de San Lucas recordó el pasaje de la Anunciación: aquel en que el ángel Gabriel le comunica a María que será madre del "Hijo del Altísimo", a quien pide que llame Jesús.

   Monseñor Martín hizo mucho hincapié en la palabra con que el ángel se presenta ante María: "alégrate". Y sobre ese concepto versó gran parte de la homilía, en la que el prelado llamó a los fieles católicos a vivir con una "alegría profunda y serena", en oposición a la "tristeza" de un mundo sesgado por "el aislamiento, el individualismo y el consumismo que nacen de un corazón avaro".

   En un tramo de su sermón, el arzobispo le habló a la ciudad: "Alégrate Rosario —dijo— porque Dios está en medio de ti".adolescentes tienen la posibilidad de ingresar rápido al mundo laboral.

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