La ciudad
Domingo 10 de Septiembre de 2017

La urna, el sagrado objeto que amolda los discursos

Los discursos se amoldan a la coyuntura y en un contexto en el cual los votos fueron adversos, el Frente Progresista ni siquiera podía detenerse a evaluar la posibilidad de fijar un nuevo aumento del boleto.

Los discursos se amoldan a la coyuntura y en un contexto en el cual los votos fueron adversos, el Frente Progresista ni siquiera podía detenerse a evaluar la posibilidad de fijar un nuevo aumento del boleto. Esa es la razón por la cual la intendenta Mónica Fein no utilizó esta semana su facultad de subir la tarifa de colectivos de manera automática.

Podrán decir que se piensa en el bolsillo del trabajador en tiempos de escalada de precios, en un claro ejemplo de esa moldura discursiva que se adapta a las circunstancias; pero la realidad dista de ese enunciado. En el horizonte cercano están las urnas, la caja sagrada de la democracia de la cual se han fugado miles de votos que hace no tantos años acompañaban a la coalición oficialista. Aumentar la tarifa de colectivos significaba profundizar la fuga de sufragios.

Durante mucho tiempo el Frente Progresista libró duras batallas en el Concejo cada vez que se vio en el apremio de tener que retocar el boleto. Sus operadores se quejaban de que la oposición hacía del tema un "bastión político". Fijar la tarifa, una cuestión que incide directamente en el bolsillo de la clase trabajadora, es sin dudas una decisión claramente política.

El tiempo puso las cosas en su lugar. Ahora parece que el tema sí requiere de esa decisión y ya no tanto de cuestiones técnicas. Esta vez no se puso de relieve el estudio de costos, el alza de los combustibles, el retaceo de subsidios nacionales y los diferentes argumentos que el oficialismo repite cada vez que tiene que subir el precio del pasaje.

El archivo que molesta    

Esta semana hubo una coincidencia inevitable que se franqueó tirando la pelota para adelante y con un discurso coyuntural. Para entender el concepto hay que revisar el archivo. En agosto de 2015 el Concejo autorizó a Fein a subir la tarifa dos veces al año de manera automática, en marzo y septiembre.

Le puso una condición: la suba no puede superar la variación del índice de salarios que publica el Indec en el semestre anterior al incremento. Las facultades entraron en vigencia en marzo de 2016 y Fein no las pudo aplicar ese mes porque el Indec no publicaba esa variable.

Por esos días los empresarios del transporte (en realidad uno, Agustín Bermúdez, ya que el resto de las empresas son administradas por el municipio) no estaban tan calmados como ahora, cuando Bermúdez pugna por quedarse con una de las zonas de la nueva licitación del sistema. Esa es la razón por la cual el dueño de Rosario Bus no se muestra tan belicoso como en 2016 y no se queja del aumento de los costos a la hora de prestar el servicio.

El año pasado no había elecciones, así que ante la imposibilidad de aplicar el ajuste automático por la ausencia de variables que medía el Indec, Fein le pidió al Concejo que aumentara la tarifa.

Los discursos del oficialismo fueron diametralmente opuestos a los actuales. Pidieron "responsabilidad" en tiempos inflacionarios y "seriedad" para que el sistema de transporte funcionara como corresponde.

Fueron días en que Carlos Cossia destrabó los votos echando mano a un "boleto laboral" que podían pedir las empresas para sus empleados. Eso redundaba en una rebaja en el precio de los pasajes. Hoy, más de un año después, las firmas que optaron por pedir esas franquicias no llegan a ocho. Es decir, no le interesó a nadie más que al oficialismo para conseguir los votos necesarios para aumentar la tarifa; y a Cossia para no quedar tan expuesto. Las otras voluntades necesarias para subir el precio del boleto llegaron desde el PRO.

En septiembre de ese año la intendenta no usó sus facultades y la tarifa se mantuvo inalterable hasta marzo de este año, cuando la llevó automáticamente a los 9,70 pesos actuales.

Es interesante ver cómo mutan los discursos en tan poco tiempo. En marzo los voceros de la intendenta remarcaron que no había margen para no subir el precio del boleto. "La ordenanza que nos concede el aumento automático de manera opcional es imperativa. Al no aumentar la tarifa, estaríamos violando esa norma", decían por entonces.

Cinco meses después el Frente Progresista recibió un duro revés en las elecciones primarias, abiertas y obligatorias. Hacer uso de las facultades automáticas y subir el boleto ahora es directamente darle el golpe de gracia a las aspiraciones de la lista que encabeza Pablo Javkin de mejorar la performance electoral el próximo 22 de octubre.

Como se ve, en política no todo es lineal. Lo que se dijo ayer, hoy puede ser diametralmente opuesto. Así, el discurso oficial actual parece calcado al de la oposición en años anteriores. Se piensa en los trabajadores y no se aumenta el boleto. La urna, el sagrado objeto de la democracia, todo lo puede.

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