La ciudad
Domingo 26 de Febrero de 2017

La peligrosa decisión de no dar la cara

No hay dudas de que los episodios polémicos y controversiales que tienen de algún modo un efecto en la sociedad, merecen una explicación de las partes.

No hay dudas de que los episodios polémicos y controversiales que tienen de algún modo un efecto en la sociedad, merecen una explicación de las partes. De otra manera, se estaría contribuyendo al desconcierto, en el mejor de los casos. No obstante, muchos hacen mutis por el foro porque en rigor no tienen nada que decir; una forma de evitar cuanto menos el ridículo.

Incluso, en este contexto, ensayar respuestas escritas que no admiten repreguntas y dejan abiertos interrogantes, resulta lamentable. La comunicación directa es cada vez más ineludible en una sociedad que evoluciona. Por eso, cuesta creer que algunos utilicen hoy comunicados fríos que no sirven de explicación o respuesta.

La actitud del Colegio Alemán de Rosario, que se negó a inscribir a un alumno que cursó allí toda la primaria "por reiteradas amonestaciones", es un preocupante ejemplo. El tema tomó una enorme trascendencia a partir de su publicación en La Capital donde el Ministerio de Educación consideró que la escuela no tiene fundamentos para negarse a anotarlo.

"No avalamos los justificativos con los que se deniega la matriculación, basados en cuestiones fundamentalmente actitudinales del alumno", explicó el director del Servicio Provincial de Enseñanza Privada (Spep), Carlos Bataino.

El funcionario argumentó la determinación en que "el adolescente tiene un derecho natural adquirido, que es el de permanecer en la institución en la cual fue educado toda la primaria y la secundaria", y recordó que la ley nacional de educación considera al conocimiento como "un bien público y un derecho personal y social", que debe ser garantizado por el Estado. Además, Bataino se sometió al debate con la prensa, que requirió las respuestas del caso.

No fue esa, sin embargo, la reacción de la Escuela Goethe Rosario. Los requerimientos de los medios para que un referente en persona justificara la polémica iniciativa fueron en vano, hasta que apareció un flemático comunicado que despierta aún más demandas.

La institución envió una nota firmada por la Asociación Escolar Alemana mucho más cercana al antidiluviano método monárquico de hablar sólo a través de escritos, que al necesario debate del ida y vuelta.

No obstante, en la semana no fue éste el único caso preocupante de falta de presencia y respuestas inmediatas, al menos para calmar los ánimos. La tremenda tragedia del viernes producto del choque de dos colectivos de la empresa Monticas, sobre la ruta 33, que dejó 12 muertos y decenas de heridos, arreció críticas despiadadas sobre el servicio de la compañía, algo que ocurre desde hace años.

No hubo ese día ni un solo informe del Ministerio de Infraestructura y Transporte provincial, a través de sus áreas correspondientes, que diera cuenta de la prestación de la cuestionada firma y sus posibles sanciones. Nada.

Ni siquiera algún funcionario salió a decir públicamente que se contestaría una vez conocidas las pericias del accidente, una cuestión que, ante la insistencia de este medio (se dijo en off), parece estar en mente del organismo. El desastre, el dolor y las quejas ameritaban otra actitud del Estado.

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