La ciudad
Domingo 29 de Enero de 2017

La pasión de chicos que en pleno enero no paran de jugar al ajedrez

Tienen entre 7 y 17 años y son los mejores en sus categorías. Se preparan para representar a Rosario en el campeonato argentino.

Cuando se escriba la historia de la pasión rosarina, el ajedrez deportivo deberá tener un lugar. Así lo dejaron en claro en una de las tardes más ardientes de enero un grupo de niños y adolescentes que entrenan para el Campeonato Argentino a realizarse en Buenos Aires, el 24 de febrero. Tienen entre 7 y 17 años, son los mejores en sus categorías y un ejemplo de la articulación entre escuelas, organizaciones barriales y la asociación que nuclea la versión local del juego ciencia.

   "Esto es apasionante", dicen casi a coro en un local de Córdoba 3065 mientras la térmica sube impiadosa. Claro, ¿qué otra razón habría para sustituir un chapuzón refrescante por las prácticas semanales de alto rendimiento, más que una empatía con el juego a prueba de vacaciones? "Hacemos las clases a esta hora para que ellos puedan ir primero a la pileta", explicaron los profesores Fernando Martínez Dorr y Nicolás Alfonso.

   Pero no parece ser el caso porque la mayoría, cuando no está allí los martes y jueves a las 18, va por su propia cuenta a los clubes y bibliotecas de sus barrios para seguir estudiando jugadas. O se ponen de acuerdo por Whatsapp y se encuentran para jugar en páginas de internet dedicadas al tema. O siguen planeando estrategias practicando en sus casas entre dos y tres horas por día, mañana y tarde.

   Si eso no es pasión, la pasión, ¿dónde está? "En el mismo juego, como en cualquier deporte, como en el fútbol", dice Clara Muñoz, de 14 años y una madurez que asombra. Vive en Villa Gobernador Gálvez, estudia en el Politécnico y fue varias veces campeona argentina desde los 8 años. Lo que se dice una voz autorizada para explicar la actitud ante el tablero. "En el ajedrez, el que se enoja pierde", explica.

   "Un partido de fútbol es como una partida de ajedrez para nosotros, donde hay una pasión propia del juego, donde hay que calmarse frente a los errores, algo muy difícil; porque lo emocional juega un montón, a veces me sale, a veces no, tiene que ver con la experiencia", asegura con objetivo casi didáctico.

Los estrategas

En el lugar hay dos mesas extensas con tableros, frente a los que se sientan los 25 jugadores. También hay un tabla mural, cual pizarrón. Los niños y adolescentes siguen las indicaciones de los profe, que van y vienen entre ellos. Se levantan para dar su testimonio con la misma frescura con la que luego siguen concienzudamente sus jugadas.

   A pocos metros, en un bar de la esquina, la Agrupación de Padres Peón Negro y Peón Blanco, con el mismo entusiasmo planea cómo ayudar para que todos los niños puedan ser de la partida en el Campeonato Argentino, el mes próximo.

   ¿Cómo se formó el grupo? Con el trabajo invalorable de los profesores en los barrios, en clubes, bibliotecas y organizaciones sociales, después del paso de los niños por los talleres escolares. A esa altura, el talento ya despunta y habilita para integrar el Centro de Alto Rendimiento de la Asociación Rosarina de Ajedrez.

Testimonios

Valentino Formaggini tiene 9 y juega desde los 4, yendo a la Biblioteca Homero de Arroyito, viendo a su hermano mayor al que ahora, por supuesto, le gana. "Lo que más me gusta es jugar", dice y explica que prefiere las piezas negras, que "casi siempre defienden", el rol que asume en el básquet, que también practica.

En otra biblioteca, la Pocho Lepratti, Lautaro, de 7, comenzó a jugar después de que su papá llegara a la casa con un folleto convocante. A la Biblioteca Alberdi, en tanto, van cada semana Benjamín, Lucas, Lorenzo, Leandro y Julieta, desde Granadero Baigorria, compañeros de escuela.

Alguno de los padres trae al grupo, que está "muy conectado", a todas sus prácticas en Rosario porque el ajedrez es "genial".

Vladimir, de 8, llegó desde barrio Godoy; y de la misma edad, Thiago, desde barrio Sarmiento. A ambos "les encanta".

A Brian, del barrio Villa Nueva, el ajedrez lo abstrae o como dice él, lo "tranquiliza". Para Serena, Giuliana, Sofía y Abril, de 11 a 13 años, de barrio Belgrano, es "un deporte entretenido, que te hace pensar, abre la mente y te anima a venir con amigos".

Amigos como Ricardo. de Villa Constitución; Francisco, de Echesortu, que practica en la Biblioteca Echesortu y Revin, de 14, que llegan desde Villa Constitución, barrio Echesortu y Puente Gallego.

¿Qué piensan sus amigos de esta pasión? quiso saber La Capital. No faltaron las bromas cuando resignaban cumpleaños o salidas de sábado por algún torneo. "Pero cuando vieron mi crecimiento en ajedrez, empezaron a respetarme", explica Ricardo.

"Hicimos un grupo hermoso y estamos preparando actividades para que puedan viajar", dice Nadia Díaz, que junto a Pablo Brito, Silvana Mazzoleni y Daniel Dearma, ofician de portavoces de la Agrupación de Padres Peón Negro y Peón Blanco, nombre casi literal: no escatiman esfuerzos para apoyar a sus hijos para viajar a los torneos de ajedrez en distintos clubes y lugares.

Dan cuenta de la emoción que sienten al ver el crecimiento de sus hijos en el juego. E incluso marcan que ahora les ganan las partidas, hasta se les pianta un lagrimón.

Mientras tanto, los chicos siguen ahí, en pleno enero, bajo el calor del verano rosarino disfrutando de su nueva y talentosa pasión, que se despunta entre reinas y alfiles.

hay equipo. Los talentosos ajedrecistas locales posan sonrientes junto a sus profesores.

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