La ciudad
Domingo 08 de Octubre de 2017

La Marcha del Orgullo Gay se volvió a vivir como una fiesta en Rosario

La jornada empezó con una feria y espectáculos en la plaza Libertad, siguió con una masiva movilización y terminó con un festival frente al río.

"Hoy Rosario demuestra que es la ciudad de la convivencia", sentenció ayer el subsecretario provincial de Políticas de la Diversidad Sexual, Esteban Paulón, toda una síntesis de cómo fue posible que el Día de la Virgen y el del Orgullo Gay pudieran celebrarse sin conflictos ni mayores polémicas. Quizás a ese clima de fiesta y respeto contribuyó el hecho, poco casual, de que la procesión católica y el festejo de la comunidad LGTBI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersex) no se cruzaran ni se desarrollaran al mismo tiempo. La Marcha del Orgullo fue en rigor la culminación de una larga jornada que largó temprano con feria y espectáculos en la plaza Libertad, luego ganó las calles del macrocentro, hizo una parada frente a la murga Modestia Aparte en la plaza 25 de Mayo y terminó con un festival en los galpones de la Juventud. Este año, el carácter político de la movilización hizo especial eje en la violencia que sufre el colectivo trans.

Desde las 16, la plaza Libertad (un lugar emblemático para la lucha de las minorías sexuales, enclave de los primeros bares gays que tuvo la ciudad y donde más comenzó a visibilizarse la diversidad, al punto de ser llamada por años la "zona roja") se transformó en una fiesta.

La bandera de los seis colores se desplegó por la plaza en todos los formatos posibles: estandartes, globos, remeras, caras pintadas, body painting y mil formas más.

Alineada en el centro del paseo, una feria con puestos de artesanía, indumentaria, libros, plantas, comida, tarot y otros productos animó el intercambio entre una mayoría de jóvenes —no excluyentes— que buscaron visibilizar sus diversas identidades de género y orientaciones sexuales.

Hubo fotos, muchas, muchas fotos, que subían al instante a las redes sociales para amplificar el encuentro. El orgullo, la militancia, la amistad, se palpaban en el aire.

Este año, el 12º de la Marcha del Orgullo Gay en la ciudad, uno de los puntos centrales de denuncia y de lucha fue el de la creciente violencia que sufre la comunidad trans.

El documento de la Coordinadora del Orgullo Rosario también hizo hincapié en no permitir retrocesos en materia de derechos y exigir que se cumplan las leyes de fertilización técnicamente asistida y de identidad de género, el acceso a la adopción y la educación sexual integral.

Al atardecer una marcha multitudinaria ganó las calles y tras recorrer buena parte del macrocentro terminó con un festival en los Galpones de la Juventud. La alegría del encuentro y el disfrute de la libertad fueron el signo político del orgullo.

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