La ciudad
Miércoles 30 de Agosto de 2017

La Justicia declaró la quiebra del siniestrado laboratorio Apolo

Se trata de la fábrica de producción de sueros que explotó el año pasado en barrio Tablada. Tras el siniestro, dejó de cumplir con sus acreedores

La Justicia declaró la quiebra del laboratorio Apolo, la planta de productos farmacéuticos de Alem al 2900 donde hace un año explotó una caldera dejando un hombre herido de gravedad y severos daños en una decena de propiedades del barrio. Después del siniestro, la empresa dejó de cumplir con los acuerdos homologados con sus acreedores y, tras varios pedidos, se la consideró insolvente.

Mientras en el Ministerio Público de la Acusación aún se investiga si el siniestro se debió a una falla técnica o existió impericia en el manejo de las calderas (ver aparte), la semana pasada el fiscal a cargo de la causa recibió la resolución judicial que declara la quiebra al laboratorio de la zona sur.

La medida no tiene consecuencias en la pesquisa sobre las causas de la explosión iniciada en la justicia penal. Sin embargo, podría complicar los reclamos civiles de los damnificados por la explosión del laboratorio.

La caldera de la planta de medicamentos voló por los aires al filo de la madrugada del lunes 27 de junio del año pasado. El informe de la primera inspección realizada por los Bomberos Zapadores indicó que el aparato salió despedido por una excesiva acumulación de vapor. Al momento de la explosión, en la fábrica se estaba procesando suero fisiológico.

El siniestro dejó a un hombre herido de gravedad, que aún convive con las secuelas de pasar 24 días en coma y más de dos meses internado, convirtió en escombros tres propiedades y provocó daños en una decena de viviendas.

Sin capacidad de pago

El nombre del laboratorio Apolo había empezado a sonar en los pasillos de los Tribunales provinciales varios años antes de la explosión que sacudió al barrio Tablada.

La sociedad anónima se encontraba en concurso preventivo desde 2012, cuando la planta permaneció tomada por sus empleados, que intentaron formar una cooperativa para gestionarla.

Sin embargo, sus acreedores le pidieron la quiebra. En abril del año pasado, la titular del Juzgado de Distrito Civil y Comercial de la Primera Nominación, María Andrea Mondelli, se la concedió. No obstante, velozmente los apoderados del laboratorio hicieron un depósito para cubrir la deuda que originó el proceso.

Lo que originó una intimación para que se abone también al resto de los acreedores, con quienes se había homologado acuerdos de pago.

Los pagos se habrían discontinuado después del siniestro. Es más, la firma sumaba otros cinco pedidos de quiebra cuando la jueza firmó la resolución que la declaró en bancarrota después que vencieran todos los plazos sin que los apoderados de la firma se hubieran presentado ante el tribunal.

Por esto, Mondelli dispuso, entre otros puntos, desapoderar a la firma de los bienes de su propiedad existentes a la fecha de la declaración de la quiebra y de los que adquiera hasta su rehabilitación, y ordenar la realización de los bienes del deudor en la forma que sea más conveniente.

En la misma resolución se fija la fecha para el sorteo del profesional que tendrá a su cargo el inventario y la liquidación de los bienes de la empresa para abonar a sus acreedores.

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