La ciudad
Martes 03 de Octubre de 2017

La ilusión de dejar atrás las muertes y la violencia

Con las manos ocupadas por bolsas con las compras y acompañada de dos adolescentes, Lionela se dispuso a hablar con este diario. Con sus 29 años, está a poco de dar a luz, mira a su alrededor y sonríe. "Hacía falta un cambio, acá hubo mucha violencia, muchos tiros y muchos muertos por estos pasillos", dijo la mujer.

Entre los restos de viviendas, los hierros y caños que quedaron tendidos en el piso, los vecinos tratan de hacer su vida y transitar por un barrio que ha cambiado por completo. Parece bombardeado, pero nadie está triste. Como Lionela, que afirma que mira el sendero de barro y lo prefiere a las épocas donde las muertes se repartían entre dos bandas en guerra.

Patricia, de 42 años, viene a buscar a su madre. Ambas están felices. La anciana es una de las últimas en mudarse y se irá a La Paloma, cerca de su hija, en la zona del barrio de la Carne.

La mujer hace 8 años se fue de Tablada. También vivió en Colón y Centeno. "Vi muchas muertes, mucha violencia, pero creo que va a cambiar", apuesta.

A medida que el equipo de este diario avanza por las dos cuadras de Ameghino entre Necochea y Ayacucho, la gente se va asomando. Como Gladys, que charla desde atrás de una reja.

Es nueva en la cuadra, pero hace 16 años que vive en la zona sur.

"Estoy recontenta por las obras, y voy a tener una calle que me pase por enfrente. A mi esposo le habían propuesto ir a un complejo habitacional, pero no quería escaleras, y ahora tenemos una casa donde se van a ver muchas mejoras", dijo la mujer.

Enfrente de allí se asoma un hombre que pide hablar. Hace 33 años llegó a este asentamiento desde el norte argentino. Todos lo vecinos sueñan con la ilusión de salir a la vereda y ver un barrio cambiado. Una ilusión que ya desandó los primeros pasos.

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