La ciudad
Domingo 02 de Abril de 2017

La grieta dejó vacías las aulas y tensa la cuerda

La grieta, esa gran división de los argentinos, dejará vacías las aulas en toda la provincia el miércoles y jueves próximo.

La grieta, esa gran división de los argentinos, dejará vacías las aulas en toda la provincia el miércoles y jueves próximo. Esa es la verdadera razón por la que los docentes santafesinos harán paro la semana que viene. La conducción gremial la puede explicar como quiera, pero si es sincera tendrá que decir que acá no habrá clases por su enfrentamiento con Mauricio Macri, y no con Miguel Lifschitz.

El ex intendente rosarino no la tiene fácil. Mastica bronca. Sabe que se convirtió literalmente en el pato de la boda de un conflicto que le es ajeno. Nadie puede decir que en esta provincia no se hicieron esfuerzos para recomponer el salario de los empleados públicos. La negociación comenzó con un 19 por ciento y trepó hasta el 25. Todos los gremios estatales la aceptaron, menos los maestros.

Claro que a diferencia de ATE, UPCN y Amra (que nuclea a los médicos), en Amsafé el conflicto corre por dos caminos: uno nacional y otro provincial. Y el piloto para atravesarlos es el mismo: Sonia Alesso. La docente oriunda de Máximo Paz es la titular del gremio provincial y también de la Ctera (nuclea a los maestros a nivel nacional). Ese doble estándar la llevó a ser una de las principales oradoras en la multitudinaria marcha docente que copó la semana pasada la plaza de Mayo. Allí volvió a exigir paritarias nacionales. Un día antes de la asamblea de ayer se mostró en el palco junto a los líderes de la dos CTA, unidos ahora contra el gobierno nacional. Por cierto, uno de ellos, Hugo Yasky, recuperó de golpe la impronta combativa luego de 12 años de silencio. En el mismo periodo de tiempo, su ahora compañero de ruta, Pablo Micheli, elevaba la voz para exigir, entre otras cosas, la suba del mínimo no imponible de Ganancias para los trabajadores; hecho que el kirchnerismo jamás llevó a la práctica.

¿Cómo hace Alesso para aceptar la oferta salarial santafesina y seguir exigiendo la apertura de paritarias a nivel nacional? ¿Cómo explica en la Ctera que en su provincia los docentes acordaron subas de salarios?

En el medio de ese doble juego, los chicos se quedan sin clases en una provincia en la que se ofreció uno de los mejores aumentos salariales del país: 14.766 pesos de básico en julio para un maestro que recién se inicia, es decir, sin antigüedad. La escala trepa hasta los 42.775 pesos para un supervisor con máxima antigüedad. Se podrá argumentar desde el lado docente que un salario inicial que orilla los 15 mil pesos es bajo. También es atendible que el gobierno provincial argumente que no puede ir más allá y así lo entendieron todos los empleados públicos santafesinos.

Por ahora Lifschitz se muestra duro. Pidió a los maestros "no tensar la cuerda", aclaró que no habrá otra oferta y dispuso alargar el ciclo lectivo para recuperar los días perdidos.

En los despachos de la casa Gris analizan fijar las subas por decreto, aunque la decisión no está tomada. Otra cuestión en estudio es el descuento de los días de paro. Por cierto, si eso se concreta será absolutamente legal. El empleador, en este caso el Estado, debe aceptar el derecho de huelga (de hecho lo hizo) pero sí puede descontar el día que no se trabajó. La pregunta es: ¿Será necesario llegar a esto en una provincia donde sí hubo señales de diálogo y se ofreció un aumento idéntico al que aceptó la mayoría de los gremios? Evidentemente la grieta está empantanado el camino. Y la cuerda se está tensando demasiado.

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