La ciudad
Lunes 24 de Julio de 2017

La Asociación Cristiana de Jóvenes teme perder la sede por un pedido judicial

Tras depositar $ 1,3 millón para indemnizar a 16 ex empleados, la Justicia rechazó la solicitud. Están preocupados por el futuro de la entidad

Los mil socios de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) saben que la orden de liquidación de los bienes avivó el fantasma de la desaparición de la entidad. Hasta la Cámara de Senadores de la provincia aprobó una declaración en este tono. Es ante la denegatoria de la Justicia santafesina al pedido de levantamiento de la quiebra solicitado por la entidad deportiva, decretada en 2004, y tras depósitos por 1,3 millón de pesos, junto con una garantía bancaria ofrecida por el club ante un reclamo de 16 ex empleados.

La entidad fue fundada el 20 de diciembre de 1929. Los desaciertos en la conducción de comienzos de este siglo la sumergieron en una crisis cuando en 2004 en un proceso de convocatoria de acreedores llegó a la quiebra.

La Justicia santafesina declaró la insolvencia de la institución católica, por lo que fue sometida a un salvataje a través de un órgano fiduciario.

La ACJ entró en un concurso preventivo en 2001 con un pasivo de un millón de pesos. El principal acreedor era la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip). La jueza civil Graciela Abraham (por entonces a cargo de la 6ª nominación) había dictado su quiebra, pero la incluyó en la ley de fideicomiso de entidades deportivas.

Fue el órgano madre en el país, la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Argentina (YMCA), una de las instituciones que más activamente participó de su proceso de recuperación y colaboró en el freno a la liquidación de sus bienes inmuebles que habían quedado seriamente en peligro.

Dejar al margen la enajenación de los bienes patrimoniales de la ACJ de Rosario le permitió salvar su sede central de Catamarca 1247 y un campamento de seis hectáreas en Oliveros).

En su momento se constituyó el órgano fiduciario, integrado por un abogado, un contador y un especialista en entidades deportivas. El lapso se determinó en nueve años con un máximo de 12.

Transcurrido el tiempo y con la gestión entre el ente fiduciario y los consejeros administrativos se logró ir saneando la institución.

Hoy la entidad tiene mil socios activos, canceló el pasivo con la Afip y acreedores comerciales, pero quedó pendiente la resolución de 16 ex empleados con los que no se pudo a lo largo de las negociaciones llegar a un acuerdo por los montos indemnizatorios a cada uno.

Ante este obstáculo la ACJ, le propuso a quien está actualmente a cargo del juzgado de la 6ª nominación, Néstor García, que fije un monto para cancelar la deuda laboral.

Según lo planteado ante Senadores, la propia entidad depositó, hace tres años, en este juzgado, 600.000 pesos por este concepto; y hace más de un año otros 700 mil pesos para dicho fin.

Este cálculo del orden de 1,3 millón de pesos fue lo que el órgano fiduciario que administraba la institución, estimaba que podía alcanzar para cancelar la totalidad del pasivo pendiente de pago a esa fecha y también los gastos del proceso.

Además, y tal como se reflejó en el pedido de declaración ante la Cámara alta presentada por la propia ACJ, se pidió la conclusión de la quiebra y se ofreció al juzgado constituir un aval bancario para garantizar el pago.

No obstante y lejos de la oferta hecha por la Asociación a través de este órgano, el juzgado civil actuante dispuso la extinción del fideicomiso de administración por vencimiento de plazo y designó a los integrantes del órgano fiduciario y a la ex síndica como liquidadores.

Y rechazó el pedido de levantamiento de la quiebra, al considerar que esta petición había sido hecha por un órgano fiduciario que ya no estaba en funciones.

El panorama se transformó en más angustiante aún. En junio pasado, el juez García determinó la realización de los bienes, lo que dejaría a la ACJ, según sus integrantes, a un paso de su liquidación.

Hasta su fallecimiento en junio de 2016, la Asociación fue presidida por el obispo emérito Federico Pagura. Hoy, la conduce Héctor Colombini junto con un plantel de una treintena de funcionarios y un director ejecutivo.

Tanto el órgano fiduciario, que ya cesó en sus funciones por haber cumplido el plazo máximo previsto por la ley (12 años), como el directorio provisorio, ya le habían solicitado reiteradamente al juzgado a cargo del expediente, el levantamiento de la quiebra. El argumento: que existen fondos para disponer el pago inmediato de todos los créditos y gastos del proceso.

Ante el fantasma de una liquidación de bienes, tal como ocurrió en 2003 y 2004, la ACJ acudió al Senado provincial.

Allí, y con la firma del senador por el departamento Rosario, Miguel Cappiello, sus pares aprobaron en la sesión del 29 de junio pasado, una declaración expresando preocupación por la situación que atraviesa la ACJ, "que ha solicitado el levantamiento de la quiebra ya que dispone de las condiciones para el pago inmediato de su deuda y el juez Néstor García se niega a realizarlo", señalaron.

El Senado santafesino también expreso su preocupación ante la orden de liquidar los bienes de la ACJ

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